
A propósito del editorial “Prevenciones para la zafra” (23/05), creo que es muy oportuno pero plagado de preconceptos, muchos flojos de sustento técnico. Con o sin caña, la turbidez ambiental es característica de inviernos secos de climas mediterráneos. Desde hace más de dos décadas la quema de cañaverales dejó de ser un método auxiliar de cosecha. El principal factor desencadenante son las condiciones climáticas reinantes cada año. A través de seguimientos meteorológicos y satelitales puede determinarse la correlación entre el clima y los fuegos, no sólo en la superficie cañera o en la provincia, sino a nivel regional en distintas coberturas vegetales. La peor temporada fue 2009 cuando se incendió 68% de la superficie cañera tucumana, la mejor fue en 2015 cuando sólo se quemó 10% de la superficie. A nivel regional los principales incendios se dieron en 2020, pero afectaron solamente 40% de la superficie cañera (mucho menos que en regiones vecinas), reflejando las acciones de mitigación como la certificación de buenas prácticas muy bien indicadas en la editorial. Lo fundamental en esta problemática es un seguimiento serio y responsable de la correlación clima vs fuegos. Tanto a nivel local como regional. El análisis debe centrarse fundamentalmente en la evolución del cambio climático, causante de crecientes incendios en todo el planeta y en toda Argentina. De poco sirven leyes, multas, campañas de concientización, etc. si se ignoran las verdaderas causas del problema. Con o sin caña seguiremos sufriendo las consecuencias, si no atacamos la raíz del problema. Al tope de nuestras prioridades debemos poner la descarbonización de la matriz energética y el objetivo de neutralidad de carbono para 2050, con el imponderable aporte de las bioenergías de carbono neutro. Las buenas prácticas agrícolas son una herramienta de prevención muy útil, pero tampoco garantizan riesgo cero. La acción más efectiva que podríamos emprender para minimizar riesgos pasa por retirar los excedentes de rastrojos de los campos dándoles utilidad para generación eléctrica y a futuro para elaboración de bioetanol de segunda generación (para un productor brasileño, Europa acaba de certificar 90% de reducción de emisiones respecto a su contraparte fósil). YPF Luz tiene en carpeta un excelente proyecto de generación a partir de RAC de caña con potencial para retirar excedentes de las zonas más críticas de la provincia. Para viabilizar y poner en marcha el mismo se requiere una dosis de apoyo desde la política para que se contemplen sus características propias y el acompañamiento de los productores para garantizar el aprovisionamiento en el período de vida útil.
Santiago José Paz
Chubut 2.900
Yerba Buena







