La invención de los libros en el mundo antiguo

La historia de una lucha contra la fragilidad humana.

23 Mayo 2021

ENSAYO

El infinito de un junco

Irene Vallejo

(Siruela - Madrid)

El junco de papiro crece en el Nilo. Con las fibras del tallo los egipcios descubrieron, hace 5.000 años, que, además de sandalias, cuerdas y cestas, podían elaborar láminas que se cosían en una tira larga, que se guardaba como rollo. Este hallazgo significó la aparición de una tecnología milagrosa.

El infinito en un junco es el extenso ensayo de una filóloga y profesora española sobre la historia de los libros en el mundo antiguo, con reflexiones sobre la actualidad. No es un recorrido nuevo si pensamos en Manguel, Chartier, Darnton, Zaid, etcétera. Pero la mano de Vallejo imprime un sello particular al apasionante viaje localizado en su mayor parte en el Mediterráneo de la antigüedad. Un viaje que incluye referencias constantes a la actualidad, en diálogo con el cine y la literatura contemporánea.

Para la escritora los libros “tienen la sutil capacidad de trazar un mapa de los afectos y las amistades”. El infinito... es una declaración de amor a los libros: “La humanidad desafió la soberanía absoluta de la destrucción al inventar la escritura y los libros. De alguna forma misteriosa y espontánea el amor por los libros forjó una cadena invisible de gente que, sin conocerse, ha salvado el tesoro de los mejores relatos, sueños y pensamientos a lo largo del tiempo”.

Viajamos de relato en relato por los campos de batalla de Alejandro, la Villa de los Papiros bajo el Vesubio, los palacios de Cleopatra, la Alejandría del crimen de Hipatia, etc. Nos asomamos a las librerías, espiamos a los copistas en sus talleres. Incluso escuchamos las intrigas de ese mundo del libro. También asistimos a una historia de hogueras y destrucción. Un apartado especial se dedica a las mujeres que tejieron historias que muchas veces pasaron al olvido.

Quien decida adentrarse en estas páginas verá la pasión por “la fragilidad de nuestros relatos, la fragilidad de nuestros hallazgos, la fragilidad de nuestra memoria, la fragilidad de nuestras genealogías y de nuestros orígenes. Todo esto es valioso, pero necesitamos hacer un gran esfuerzo para que se mantenga en el tiempo, que atraviese por las aguas de los siglos y es por eso que nacen los libros”. La escritora, como los señala Alberto Manguel, se convierte en la avezada cuentista que nos atrapa. En el epígrafe nos recuerda que, como dice Mia Couto: “Parecen dibujos, pero dentro de las letras están las voces. Cada página es una caja infinita de voces”.

Carmen Perilli

© LA GACETA

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