Por qué los niños se constipan con frecuencia - LA GACETA Tucumán

Por qué los niños se constipan con frecuencia

La consulta llega casi al 80% de los pediatras, según una encuesta. Poca agua y bajo consumo de vegetales. Hábitos y pandemia.

21 May 2021 Por Claudia Nicolini
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MOMENTOS CRÍTICOS. Pasar de los pañales al inodoro puede disparar en los chicos conductas retentivas; acompañar y premiar el esfuerzo ayuda.

La constipación es un problema frecuente en la infancia. De hecho, los resultados de una encuesta reciente llevada adelante por la consultora Ipsos, reveló que el 77% de los pediatras había atendido casos de constipación en los seis meses anteriores, y que en la caso de los gastroenterólogos llegaba al 90%. Además, destaca el informe de Ipsos, el estreñimiento es la causa más frecuente de ingreso de niños a servicios de urgencia o de atención primaria por dolor abdominal agudo.

“Efectivamente, es una consulta frecuente. Lo bueno es que en la gran mayoría de los casos la constipación de los niños es funcional, es decir, no es un síntoma de enfermedad (la celiaquía podría ser una excepción; a veces debuta con constipación)”, explica a LA GACETA Nicolás Rovati, gastronterólogo infantil tucumano.

Pero -es cierto- si el trastorno se prolonga en el tiempo, no sólo causa dolor, sino que puede impactar significativamente en las emociones de los niños, en su estado de ánimo y en su capacidad de socialización. Y el contexto de la pandemia agudizó la cuestión, modificado rutinas familiares, horarios, hábitos alimenticios y la actividad física, que muchas veces se relacionaba casi exclusivamente con la escolaridad presencial.

Lo confirma Rovati: “la pandemia provocó mucho sedentarismo (mucho celular, mucha ‘play’), y eso hizo que se modificara la edad de las consultas por constipación, que normalmente duran hasta los 3 o 4 años; ahora llegan al consultorio chicos mayores y hasta preadolescentes”.

Qué la causa

“La consulta de los padres en general la provoca el dolor que sienten sus hijos al evacuar; les preocupa que se lastimen”, cuenta Rovati, y revela que en general en estos chicos, en los que hay un predisposición al estreñimiento, también actúa el fantasma del miedo.

“A eso se suman causas dietarias y de costumbres”, agrega Rovati y destaca: “la principal, en Argentina en general, y especialmente en el NOA, es que comen mucha harina y pocos vegetales, y toman poco líquido”.

Las cifras, al respecto, son preocupantes: en dos de los momentos críticos en la vida de los chicos respecto de los hábitos evacuatorios, la incorporación definitiva de alimentos sólidos y la transición del pañal al inodoro, el indispensable consumo de vegetales es muy bajo. Datos de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (septiembre de 2019) dan cuenta de que el 67,5 % de los niños y las niñas de 2 años no come ni una fruta por día; y respecto de las verduras la ausencia sube al 69,4 %.

“Qué comen los chicos no depende de ellos, sino de los adultos a cargo; y con frecuencia los adultos no son conscientes de los hábitos que transmiten; no sólo en la alimentación, también por ejemplo, respecto de la actividad física”, resalta la nutricionista tucumana Laura Cordero, doctora en Salud Social y Comunitaria, becaria del Conicet... y mamá.

“Otro de los factores que inciden son las conductas retentivas en los tiempos en que están aprendiendo a dejar los pañales”, destaca Rovati. Uno de ellos, agrega, es el ya mencionado miedo. “Alguna vez el esfuerzo de evacuación les dolió y tiene miedo de que se repita la experiencia -agrega Cordero-. Pero también pueden retener porque están entretenidos jugando, o el baño disponible no les genera confianza”.

Soluciones

En general, coinciden los dos profesionales, bastan pequeños cambios en la alimentación y en ciertos hábitos.

Vamos desde el principio: que los bebés tomen la teta es lo mejor que les puede pasar. “Es que la leche materna, además de los nutrientes específicos y las ventajas inmunológicas, permite el crecimiento de bacterias benéficas que mejoran el tránsito intestinal; y además tiene poco residuo”, resaltó Carolina Courel, licenciada en Nutrición, especialista en lactancia materna, y también mamá.

Pero a los 6 meses deben empezar a incorporar otros alimentos, coinciden los especialistas y advierten que ya aquí empiezan los cambios (de movida, avisan, la leche de fórmula puede causar constipación).

“No hacía falta darles agua cuando tomaban sólo teta, pero ahora es clave que beban mucha agua; ni jugos (por exceso de azúcar) ni más leche de la necesaria”, advierte Cordero. Y Rovati destaca que ahí yace una de las causas del problema. “Cuando los padres intentar con los alimentos sólidos y los chicos se resisten y casi no comen, con frecuencia compensan dándoles mamaderas todo el día; y eso los constipa”, advierte.

Otra clave para el adecuado tránsito digestivo es el aporte de fibra en la dieta. La recomendación es cinco porciones diarias de vegetales y frutas (si se puede, mejor crudos que cocidos), y también conviene sumar cereales integrales y legumbres, destaca Cordero; recuerda lo importante de la diversidad de lo que comemos y señala que los primeros pasos en el camino hacia la dieta omnívora son fundamentales.

“Hasta los 6 meses, sólo necesitan teta (fórmula, si no hay más remedio). Recién entonces, la primera cucharadita, porque este primer gran paso no tiene que ver con el aporte de nutrientes; es un proceso de aprendizaje”, resalta Courel y destaca que es muy importante que no gane la ansiedad: “que el bebé ofrezca resistencia es normal; se recomienda insistir al menos entre siete y 10 veces antes de ‘aceptar’ el rechazo. Entonces, dejar pasar un tiempito, y volver a insistir”.

“Los chicos pequeños no tienen apetito selectivo; generan hábitos en función de lo que hagan los adultos, y con frecuencia ellos mismos consumen alimentos con poca fibra -agrega-; pero además, enseñarles lo nuevo lleva tiempo... y estamos ocupados, o pesan preconceptos; o no tenemos herramientas de educación alimentaria. Y no existe la cultura de consultar con un nutricionista cómo ayudarlos a hacer el pasaje”.

Consejos útiles:

• Acostumbrá a tu hijo a beber mucha agua

• Fomentá la actividad física regular, porque -entre otras virtudes- ayuda a estimular la función intestinal.

• Creá una rutina que implique -preferentemente siempre a la misma hora- tiempo para que pueda ir al baño. Si es necesario, ayudá con un banquito a que esté cómodo sentado en el inodoro.

• Ayudalo a prestar atención a "la llamada de la naturaleza": a veces está tan “en el juego” que ignora la necesidad de evacuar los intestinos; si ocurre con frecuencia, puede contribuir al estreñimiento.

•  Recompensá sus esfuerzos, no los resultados. Las posibles recompensas no deben ser alimentos, sino calcomanías, un libro o juego especial sólo disponible después (o posiblemente durante) la hora de ir al baño.

•  No lo castigués si ensucia su ropa interior.

Fuente: www.mayoclinic.org

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