La pandemia afectó los proyectos de conservación de animales - LA GACETA Tucumán

La pandemia afectó los proyectos de conservación de animales

Cuáles son las propuestas para la repoblación y protección de la fauna endémica que están vigentes en la Reserva Experimental de Horco Molle.

17 May 2021 Por Guadalupe Norte
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TUCANES. Los rescatados pasan por una etapa de cuarentena.

Desde que se inició la pandemia, el vínculo que teníamos con la naturaleza cambió en diversos aspectos, y esto también involucra la esfera de la conciencia y el grado de atención que le prestamos a la flora y fauna locales.

“Las medidas que se tomaron por la covid afectaron varios de nuestros proyectos de conservación, algunos se pararon y otros sufrieron retrasos. En un momento, la institución se quedó sin ingresos y fue gracias al apoyo de distintas fuentes locales e internacionales que logramos continuar con las propuestas, pero no al ritmo de antes. Además, durante mucho tiempo las salidas al campo estuvieron suspendidas por lo que no pudimos hacer colectas”, comenta Juan Pablo Juliá, director de la Reserva Experimental Horco Molle.

La situación no solo interpela a los gatos del monte, monos y zorros que descansan en los recintos, sino a otras especies en peligro de extinción. Entre ellas, la más pequeña es la rana marsupial de la Banderita.

“Desde hacía dos décadas no se tenían registros de su presencia, pero en 2015 se descubrió la especie en la reserva provincial Los Sosa y en el parque nacional Aconquija. A nivel general, todos los anfibios se encuentran en un proceso global de declive a causa de un hongo que afecta sus pieles (y por ende, la capacidad respiratoria) así que es importante cuidar sus poblaciones”, explica.

El anfibio (con tonalidades verdes y marrones) reside en los bosques montanos de las Yungas y desde hace más de tres años es el protagonista de una de las iniciativas de conservación de la reserva.

“Las ranas se recolectan cuando son renacuajos y las traemos en peceras aisladas. A partir de ahí, las criamos en cautiverio hasta que hacen su metamorfosis y luego de darles los tratamientos adecuados las liberamos de nuevo en sus charcas de origen”, detalla la veterinaria Elena Correa.

Todo esto acompañado por un menú exclusivo. “En su etapa de renacuajos les damos de comer zapallo y hojas trituradas o alimento para peces, y cuando se vuelven ranitas pasan a degustar pequeños insectos como termitas, hormigas, moscas de fruta, cucarachas y grillos”, agrega.

El año pasado, Correa afirma que debido a la crisis sanitaria no lograron reforzar los charcos. “Para este periodo decidimos dejar 15 ranitas en la reserva con el propósito de profundizar los conocimientos sobre su ciclo de vida y reproducirlas en la reserva”, indica.

RANAS MARSUPIALES. Viven en los bosques montanos de la ecorregión de Yungas (en Catamarca y Tucumán).

Además, la meta a futuro es refaccionar las instalaciones para que los visitantes puedan verlas, escuchar sus cantos y aprender algunos datos curiosos. Por ejemplo, sobre la relación entre su nombre y los canguros: la similitud es que las ranas hembras llevan los huevos en un saco cutáneo (sobre su espalda), igual al marsupio de algunos mamíferos.

Tapires

Otro de los proyectos que se llevan adelante en la reserva tiene como foco a los tapires, una especie que desde hace 70 años está extinta en la provincia.

El trabajo con este mamífero (el más grande de Sudamérica) arrancó en 2001 y -después de tanto tiempo- llegó el momento de un avance clave. A fines de 2021, se liberará por primera vez a una pareja de tapires en parque sierra San Javier.

“Esta experiencia de reintroducción de la especie es única en el mundo. Un intento previo de repoblación ocurrió en Corrientes, pero fracasó. Por eso, el evento es relevante para el NOA. Si funciona seríamos, a nivel internacional, los primeros en conseguirlo. Una vez sueltos, a los tapires se les hará un seguimiento a través de collares GPS”, especifica el director del área natural protegida.

Quizás alguna vez los viste volar por las zonas urbanas del pedemonte o comer paltas y naranjas arriba de un árbol... Los tucanes grandes son animales que también están amenazados por la mano del hombre.

Con ellos, el proyecto que lleva adelante la Facultad de Ciencias Naturales y la Universidad San Pablo T es para reformar sus poblaciones.

“Los tucanes que son rescatados del tráfico ilegal de fauna pasan por una etapa de cuarentena en la cual se les brindan cuidados médicos. Después, viene una etapa de reacondicionamiento en un jaulón de grandes dimensiones y, por último, son liberados en la Reserva San Pablo”, añade Juliá.

En complemento, son fundamentales las campañas de concientización y educación ambiental, dado que uno de los mayores problemas que enfrentan estas aves (junto con las tortugas terrestres) es el mascotismo.

“Es difícil que quienes son compradores de aves cambien, salvo que existan sanciones severas y costosas. Cuando hay un interés comercial en el medio (por el mascotismo o por el valor de su carne/piel) la situación se vuelve peor”, lamenta el entrevistado.

Para hacernos una idea: al ser traficados, la mortandad de los animales silvestres es del 80 %. Por cada “mascota” que compramos mueren cuatro en el transcurso de su captura, acopio y comercialización.

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