El fútbol sigue, entre balas, gases, sangre y covid-19 - LA GACETA Tucumán

El fútbol sigue, entre balas, gases, sangre y covid-19

16 May 2021 Por Ezequiel Fernández Moores
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Estaba listo para iniciar este texto riéndome un poco de lo ridículo que suelen ser las previas de cada partido. Es cierto que son casi inevitables, y más aún en un Superclásico, pero suelen ser siempre ridículas. Comenzaba a escribir eso cuando al mediodía estalló la noticia del contagio masivo de covid-19 que obligará a River a prescindir de varios de sus mejores jugadores (por lo menos tres titulares y tres suplentes de ingreso casi seguro). Ahora sí hay un condicionante serio. Una previa que sí merece un espacio mejor. De todos modos, River tiene plantel de sobra y hoy, no lo dudo, habrá Superclásico igualmente parejo en La Bombonera. Porque el partido igualmente se juega, claro. Esa es la previa. Que el fútbol siempre deba jugarse.

La Conmebol confirmó en las últimas horas a la Argentina y Colombia como sedes de la Copa América que debe comenzar el 13 de junio, en menos de un mes. Colombia atraviesa una situación pico de covid-19 muy parecida a la nuestra, en muertes y contagios. Pero ni siquiera es la covid-19 lo que más importa a esta hora para decidir si debe haber o no Copa América en ese país. El debate es por la crisis social que provocó decenas de muertes, heridos y desaparecidos. La Libertadores tuvo escenas surrealistas la última semana. La atención de la prensa argentina estuvo más puesta en el partido de River ante Junior en Barranquilla, que tuvo alguna fugaz suspensión por los gases que usaba la policía para reprimir a quienes protestaban afuera del estadio.

Hubo menos atención a lo que sucedió con Nacional de Montevideo en su partido de esa misma noche que debió comenzar retrasado contra Atlético Nacional. Y menos aún para el juego del día siguiente que el Atlético Mineiro de “Nacho” Fernández le ganó 3-1 a América en ese mismo escenario de Barranquilla y que debió ser suspendido un total de seis veces, cinco de las cuales en un primer tiempo surrealista, siempre porque los gases que disparaba la policía terminaban llegando al campo de juego. En el partido de River fue más que digna la actitud de Mariano Closs y de Diego Latorre, relator y comentarista de la trasmisión de TV, que no omitieron jamás lo que estaba sucediendo y hasta, en el caso del segundo, directamente dijo que no se podía jugar un partido en ese contexto. Recordó la paradoja de que el fútbol, el deporte de la gente, estaba dándole la espalda a la gente. El jueves, en el partido América-Atlético Mineiro, fue aún mucho más enfático el comentarista colombiano Francisco “Pacho” Vélez.

Cada cinco minutos, porque casi cada cinco minutos tenía que pararse el partido en el primer tiempo por los gases, el colega Vélez apuntó duro contra la Conmebol y lo poco serio que significaba seguir jugando así. Mientras hablaba se escuchaban de fondo los estruendos de la represión policial fuera del estadio. El ex arquero de Boca, Oscar Córdoba, primero algo remiso, tuvo que sumarse luego a Vélez para decir también él que no era serio jugar al fútbol en ese escenario. Se tomó su tiempo, porque primero había expresado poco menos que su trabajo consistía en remitirse a comentar lo que sucedía dentro del campo de juego. Cito los nombres y lo que dijeron porque para muchos de nosotros puede ser fácil mantener esa actitud crítica desde una redacción o desde nuestra casa, pero no en medio de la trasmisión oficial, en el canal de TV que paga para trasmitir esos partidos y que, más aún, es acaso uno de los principales interesados en que esos juegos no se suspendan, que sigan aún en medio de balas, gases y sangre. Y de la covid-19.

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