“Tratarnos bien a nosotros mismos; clave para ser más felices” - LA GACETA Tucumán

“Tratarnos bien a nosotros mismos; clave para ser más felices”

¿Por qué es importante para nuestra sociedad cultivar y ejercitar la empatía como a un músculo?; lo analiza Meritxell García Roig.

10 May 2021 Por Paula Barbaran
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MERITXELL GARCÍA. La española escribió “El arte de la empatía”.

“Siempre hablo de la empatía como un pozo. Si hay una persona dentro, la empatía sería bajar y estar ahí abajo con esa persona. Mirarlo desde arriba para lanzarle una cuerda no es empatía. Empatía es estar ahí abajo y ver como lucen las paredes hacia arriba”, explica Meritxell García Roig, en dialogo vía Zoom con LA GACETA.

La escritora nació y vive en Barcelona. Allí escribió “El arte de la empatía: Aprende del poder de tu sensibilidad”, luego de un viaje por trabajo a Estados Unidos que puso a prueba su relación consigo misma y con los demás. “Me fui de casa, fuera de mi círculo de amigos y empecé a conocerme a mí misma. Me di cuenta, rápidamente que no era muy empática conmigo misma ya que tenía un discurso muy tóxico y no me hablaba con mucha amabilidad”, cuenta la escritora.

Con este concepto claro, la empatía se convirtió en una de las palabras más utilizadas durante la pandemia según la revista norteamericana Forbes.

Según la autora, existen diferentes tipos de empatía: la kinestésica, que es cuando tendemos a mirar e imitar la corporalidad de la persona que tenemos delante porque eso nos hace conectar con ella; la empatía reflexiva que se genera luego de un intercambio en el cual uno responde con lo que ha entendido sobre el tema; la imaginativa que se genera cuando uno escucha al otro y representa una situación en su cabeza. Y, por último, la empatía creativa o innovadora que se utiliza mucho en publicidad o marketing cuando, por ejemplo, para vender un producto los creativos se ponen en el lugar de otra persona.

- ¿Cómo fue ese camino que emprendiste para practicar la empatía con vos y con los demás?

- Me di cuenta que la empatía conmigo misma era la base para ser auténtica y empecé a pensar quién quería ser yo, a expresar mis necesidades sin machacarme a mí ni a nadie. Medité, comencé a estudiar nutrición y a concentrarme con mi entorno. Creo que la empatía es un hilo invisible que nos conecta como personas. Todos estamos pensando en nosotros mismos y no estamos escuchando a los demás, no hay empatía. Si estamos conectados con el otro, vamos a escucharlo con todo el cuerpo, no sólo con las orejas.

- ¿Cómo es la relación de uno mismo con la empatía?

- La empatía no sólo sirve para conectar con otras personas sino que debemos practicarla con nosotros diariamente ¡porque estamos con nosotros mismos todo el día! Muchas veces, en lugar de ser un cheerleader, nos tiramos palos y bajamos nuestra moral y autoestima recurrentemente y eso no nos permite seguir adelante.

- ¿Cómo debería ser el diálogo con uno mismo?

- Deberíamos tener una relación como de mejor amigo. En Estados Unidos hablan de tough love, es decirse las cosas más duras, pero con honestidad y amabilidad. Una de las técnicas que recomiendo es hablarte en tercera persona porque ahí se genera una separación con uno mismo y puedes decirte: “Esto no lo has hecho bien, cómo podrías hacerlo mejor la próxima”. Esto nos ayuda a cambiar el nivel de amabilidad que tenemos con nosotros. Sí hay algo que me gustaría de esta entrevista es que quedara la idea de ser auto empáticos porque siempre hablamos de la empatía con los demás y estamos fijados en eso, pero con quien pasamos más tiempo es con nosotros mismos. Si nos tratamos bien, podremos hacer más cosas y ser más felices que si nos machacamos todo el día.

- ¿Cuáles serían las ventajas de este diálogo con uno mismo?

- Son ilimitadas. Si eres amable contigo mismo, eres capaz de analizar mejor la situación, de salir del papel de víctima y entrar en un diálogo constructivo. Las cosas no te suceden a ti, hay responsabilidades y la auto empatía hace que podamos tener responsabilidades teniendo conciencia, mejorando la relación con uno mismo, la autoestima y cultivar pensamientos positivos. Para esto, hay que trabajar mucho, los cambios no son mágicos. Todo lo que uno quiere cuesta trabajo.

-¿Cómo te modificó practicar la empatía?

- Te hacer dar cuenta de que todos somos iguales: tenemos miedos, cosas no superadas, queremos ser aceptados, que nos quieran o tememos decir lo que pensamos por temor a ser apartados. La empatía significa que te vas a poner en el lugar de otro. No soy tú, ser empático significa ver la realidad como si fueras otro, no siendo tú en los pies del otro. Hacer el ejercicio de practicar la empatía te hace aprender otras experiencias y ver lo que te une al otro, no lo que te separa. A veces estamos solo en superficial: te gusta el fútbol y a mí no y nos quedamos en eso, en lugar de entender cuál es el pensamiento que hay detrás, de donde viene eso.

- ¿Cuáles serían las claves para empatizar con otro?

- Una de las claves es tener curiosidad genuina porque creemos que tenemos todas las repuestas. A veces estamos en relaciones de mucho tiempo con amigos y parejas que han cambiado, no son las mismas y eso está bien porque las personas no son muebles, evolucionan. Si hay algo nuevo en ellos, entonces podemos preguntarles: “¿cómo es que ahora te interesa esto? ¿Qué hay para ti detrás de eso?”. Hacer preguntas es importante porque si no estamos asumiendo información en un discurso que nos hacemos en la cabeza. El problema es que pensamos que sabemos las respuestas pero no hacemos las preguntas. Poner atención a las cosas es otra clave para la empatía. Por ejemplo, cuando queremos hacer regalos. Muchas veces intentamos regalarle algo a alguien pensando en que a nosotros nos gustaría. Pero cuando prestamos atención realmente genuina, los regalos vienen solos a la cabeza. Si alguien te comenta que tiene antojo de dátiles y en tu próximo encuentro le llevas unos, ¡se le explotará la cabeza!

- En un mundo competitivo, presentás a la sensibilidad como una virtud, ¿por qué?

- La sensibilidad es un don, es una gran habilidad que nos ayuda a percibir el mundo a nuestro alrededor. Nos permite recibir los estímulos de nuestro entorno de otra manera. Para mí es una ventaja porque tienes más información y más recursos. Se ve como una debilidad pero te hace conectar de manera más sutil y perceptiva con el entorno y eso nunca puede ser una debilidad. A veces se premia a los “fuertotes” que parecen tener que una coraza de supervivencia, pero si todos mostráramos nuestro lado más vulnerable, seríamos más honestos.

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