Un fallo que marca un precedente contra el maltrato animal - LA GACETA Tucumán

Un fallo que marca un precedente contra el maltrato animal

A raíz de la denuncia de una rescatista, un hombre que fue filmado golpeando a una perra ovejero belga fue imputado por maltrato animal. ¿Qué tiene de diferente este fallo con las denuncias hechas anteriormente?

06 May 2021 Por Nicolás Sánchez Picón
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TODOS PODEMOS. Cualquier ciudadano puede denunciar actos de maltrato animal, incluso sin ser testigo.

La poco conocida, pero vigente, ley 14.346 establece prisión de 15 días a un año a aquellas personas que maltraten o hagan víctima de actos de crueldad a los animales.

Sancionada en 1954, sí, hace casi 70 años, es la encargada, aún hoy, de luchar contra el maltrato animal.

Gracias a esta ley, hace algunos días se imputó a un hombre por el delito de maltrato animal.

El hecho, ocurrido en enero en el barrio privado Pinar 1 de Tafí Viejo, fue grabado y se viralizó por las redes sociales.

Rápidamente, Karina Garbero, fiel defensora de los derechos de los animales, se dirigió a una comisaría y radicó la denuncia en contra del maltratador.

“Vi que alguien me etiquetó en la publicación, le pedí a una amiga de Tafí Viejo que me busque, y me fui a la comisaría”, relata la denunciante.

Qué hay de nuevo

“Hay muchas denuncias de maltrato animal que han tenido algunas medidas por parte de la fiscalía, como (por ejemplo) un allanamiento en la casa para resguardar los animales. Les daban lugar a las medidas con las denuncias para ir a rescatar el animal, pero ahí quedaba, la causa no avanzaba hacia imputaciones con los acusados. El precedente que sienta este caso es la imputación del cargo de delito penal a esta persona”, explica Vanessa Zanacchi, abogada de Garbero y miembro de la Comisión Independiente de Derecho Animal de Tucumán.

Que el acusado esté imputado significa que formalmente el Estado lo acusa de este delito y que el fiscal empieza una investigación en su contra.

Poner en conocimiento

“Si uno se entera de la comisión de un delito, tiene la obligación de denunciarlo. Por eso Karina (la denunciante), aunque no haya sido testigo, puede hacerlo. No por eso se convierte en parte del proceso, simplemente está poniendo en conocimiento al Estado del delito, para que este actúe”, agrega la abogada.

“No tenés que ser ni abogado ni nada; yo soy una simple ciudadana, rescatista, que lucha por los derechos de los animales”, dice Karina. De hecho, ya ha asentado varias denuncias en la Justicia.

“Es cuestión de actitud y de ponerle todo. Es un proceso: vas a la comisaría, hacés la denuncia, tenés que pedir que te digan en qué fiscalía está, buscar tus abogados y empezar a mover la causa. El problema es que la gente no quiere eso, quiere delegar, que otro lo haga”, reflexiona.

Llamado de atención

Zanacchi indica que desde hace algunos años se está trabajando de manera intensa desde el derecho animal para concientizar a la ciudadanía y no sólo en la vigencia de la ley, sino en la necesidad de que la sociedad se empiece a inmiscuir en estos casos, porque involucran violencia, con el riesgo y la gravedad que implica que las cuestiones de violencia no sean denunciadas, aclara.

“Lo que tiene que saber la sociedad -sigue- es que la violencia animal no termina en el acto. Es un rasgo característico de la persona que se traslada a otros ámbitos de su vida, y puede ocurrir que se encuentra con alguien que está en una posición física vulnerable o en estado de indefensión, puede llegar a ejercer violencia contra ella”, reflexiona.

Un correctivo

“Tenemos la responsabilidad de velar por esos derechos que durante tanto tiempo estuvieron rezagados, dejados de lado o se les restaba importancia”, asegura Daniel López Frías, auxiliar del fiscal del caso y miembro de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos del Ministerio Público Fiscal.

“Es un mensaje correctivo, o mejor, de encaminar morales, conciencias o actitudes de la sociedad. Es decir ‘basta, esto no se puede hacer’. Hay una ley que contempla penas que, si bien no son de cumplimiento efectivo, es un castigo. Una persona que haga esto y resulte condenada tiene un antecedente negativo”, resalta.

En este caso -añade Zanacchi- como todavía no hay sentencia, el antecedente que tiene ahora el acusado es el de la imputación.

Tener la ley a mano

Garbero comenta que en más de una ocasión le han llegado comentarios respecto de que en las delegaciones a veces no se toman las denuncias cuando de maltrato animal se trata.

La abogada Zanacchi recomienda acudir a la comisaría con una copia de la ley (que no ocupa ni una hoja) o tenerla disponible en el celular a la vista. “La policía tiene la obligación de tomar una denuncia, no es potestad de ellos decidir si la toman o no. Ante la comisión de un delito, tienen la obligación de recibirla”, subraya.

Si con la ley en mano la denuncia no es tomada, la letrada recomienda llamar a un abogado y, de ser necesario, que se comunique con el o la policía. “Y si no, una manera más conflictiva, es tomar los nombres de los oficiales y decirles que se va a hacer una denuncia por incumplimiento de sus funciones públicas”, acota.

Garbero invita a no tener miedo de realizar las denuncias. “Quienes violentan animales son todos machos, fuleros o agresivos hasta que aparece otro peor. Yo creo que nadie quiere tener causas penales; no hay que tener miedo, porque nos paraliza”, concluye.

Mensaje a la sociedad

López Frías comenta que el Ministerio Público Fiscal busca cambiar la mentalidad sobre la violencia animal. “Lo que hacemos objetivamente es juzgar delitos, pero el subcontexto es dejar un mensaje a la sociedad que expresa que podemos optar por vivir en una comunidad mejor. Respetar los derechos de los animales es importante. Si se ejercita este respeto a otros seres sintientes, tal vez se puede hacer extensivo a otros ámbitos de la vida. Va a ser beneficioso para todos”, finaliza.

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