Se multiplican las opciones de picadas premium en Yerba Buena - LA GACETA Tucumán

Se multiplican las opciones de picadas premium en Yerba Buena

Es un rubro en pleno auge en la ciudad jardín. Locales pequeños, con mucha variedad de productos y la mano mágica de quienes los seleccionan.

04 May 2021
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FAFÁ. Más de 60 estilos de quesos artesanales, nacionales e importados y más de 40 tipos de charcutería son parte del menú de la tienda Fafá.

Antes se llamaban fiambrerías, un nombre que sin duda les ha quedado chico. Ahora son charcuterías, tiendas gourmet, tiendas de delicatessen. Como sea, son pequeños parques de diversiones para los paladares que disfrutan de experimentar, de probar sabores nuevos, de descubrir qué hay dentro de esa infinidad de frascos, botellas y góndolas interminables.

Yerba Buena se ha convertido en el epicentro de una tendencia que se ha consolidado con la pandemia: la de las tiendas que ofrecen productos gourmet, algunos importados y otros locales, en los que la gran vedette es la mano de quien selecciona esos productos y los pone a la venta. Vinos, quesos, embutidos y conservas parecen generar cada vez más interés en el público, a juzgar por la cantidad de nuevas casas de este tipo que han alzado las persianas en los últimos meses.

“Quizás esta tendencia es producto de la pandemia, donde hubo un reencontrarse con el hogar, por ende con la cocina y con el buen gusto por la comida. Y los productos delicatessen, los quesos y los chacinados son un buen motivo para reunirse con la familia y amigos, dándole ese toque gourmet”, opina Benjamín Muntaner, propietario de Glouton, la última incorporación a este circuito de charcuterías en Yerba Buena.

FINCA LA VICTORIA. Sorrentinos de cordero ahumado y queso de cabra.

En ese caso, su especialidad son los productos gourmet importados, de la Patagonia argentina, chacinados de Tandil y quesos de varios tipos. “Tenemos una pasión por la gastronomía y por compartirlo con la gente”, dice Benjamín, y pone como ejemplo un evento de cocina en vivo que realizaron hace poco.

La pandemia, nuevamente como motivo de cambios, obligó a otros a reinventarse. Es el caso de Miguel Marengo, cantante que durante los meses de aislamiento tuvo que poner en pausa su profesión y poner en marcha otra de sus pasiones, que es el mundo gourmet. Así, en La Rinconada, armó Finca La Victoria con productos delicatessen, vinos, picadas y cervezas importadas. “Se llama Finca La Victoria porque tenemos en Estación Aráoz un criadero de cerdos con ese nombre, y por eso decimos ‘somos productores’, porque también vendemos cortes de cerdo”, explica Marengo.

“Cuando viajamos a cualquier lado del mundo siempre buscamos probar nuevos sabores, una alternativa para el paladar. Vamos a esos rinconcitos españoles, a esos rinconcitos italianos o franceses a probar cosas nuevas. Es un poco lo que hacemos en Finca La Victoria: traemos burrata, tablas de quesos importados, en esos sabores está nuestra búsqueda”, explica.

En general se trata de locales pequeños donde no se entiende que quepa tanta variedad de productos, lo que invita a visitarlos seguido por la renovación que suele haber. Claro que cada uno tiene su “estrella”. En el caso de Finca La Victoria, sostiene Marengo, son las ribs (costillas de cerdo) a la barbacoa, envasadas al vacío, listas para meter al horno o al microondas. “La gente viene mucho por ese producto”, asegura.

Precursores

Una de las personas que abrió el camino de esta nueva ruta gourmet en la ciudad jardín fue Facundo García Pinto, con su tienda Fafá. Su historia también habla de reinventarse. “Yo trabajaba en una agencia de autos y estaba juntando plata con intenciones de poner algo vinculado a la gastronomía. Mi idea era poner una fábrica de pastas, ya tenía hasta las máquinas, pero en el camino me surgieron dudas, me di cuenta de que no iba por ahí la cosa, así que decidí poner una tienda gourmet”, cuenta.

GLOUTON. Las picadas son la especialidad de esta tienda en Yerba Buena.

Con el paso del tiempo cambió de nombre y pasó a llamarse como ahora, Fafá, una marca que ya es un sello de calidad en la provincia. “Comencé a traer menos productos y a enfocarme más en los quesos artesanales, de fábricas chicas de todo el país, con técnicas tradicionales de elaboración. Eso le gustó mucho a la gente, que comenzó a aprender sobre quesos duros, semiduros, con hongos, blandos...”, explicó.

Según García Pinto, la característica de su negocio es traer cosas diferentes, pero además conocer al detalle los productos que venden. “Sabemos lo que trabajamos y sabemos cuidarlo. Compramos una cámara para conservar y madurar los quesos que si bien llegan listos para consumirlos, se los puede potenciar aún más”, señaló.

“Fafá”, como le dicen, admite que costó instalar algunos productos, porque el público no estaba habituado. “Fue difícil, sobre todo con los quesos que tienen mucho estacionamiento, pero a la gente comenzó a gustarle. Hoy tenemos 60 quesos artesanales y 40 tipos de charcutería seleccionada. A nivel país somos una de las que más variedad de quesos artesanales tenemos”, finalizó.

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