Lidiar con la culpa de haberle contagiado covid-19 a un ser querido

Aumentan las consultas de personas que sienten remordimiento por haber podido llevar el virus a su casa. Los duelos en tiempos de coronavirus son complicados. La emoción más fuerte es cuando uno cree que enfermó a un familiar que luego murió.

Lidiar con la culpa de haberle contagiado covid-19 a un ser querido
Lucía Lozano
Por Lucía Lozano 02 Mayo 2021

“¿Y si fui yo?”. “No tendría que haber ido esa tarde a verlo”. “Estuve en una fiesta mientras todos se cuidaban… tal vez yo soy el responsable de que haya muerto”.

Los remordimientos, los sentimientos de culpa se hacen cada vez más patentes en estos días que están aumentando los fallecimientos por coronavirus. Las dudas pueden llegar a mortificar a los familiares de las personas que mueren luego de haberse contagiado en un encuentro. Es algo que atiende frecuentemente María Alejandra Acosta, enfermera especialista en duelos que integra el equipo del Ministerio de Salud de la Provincia que ayuda a los familiares de pacientes que pierden la vida por covid-19.

¿Cómo se infectó? ¿Fuimos imprudentes? ¿Hicimos lo correcto?, se preguntaban los familiares de un hombre que se contagió en una fiesta familiar, recuerda Alejandra. Aunque sí tuvieron cuidados de estar distanciados y usar barbijos, al parecer, cuando utilizaron un micrófono se multiplicaron los contagios. En otro caso, cuando falleció una señora, los hijos quedaron muy mal. “Ella les insistía que quería verlos y fue quizás, en uno de esos encuentros que le transmitieron la enfermedad”, relata.

Acosta cuenta en base a su experiencia que mucha gente -sobre todo jóvenes-, cuando muere un familiar, queda mal pensando que no se cuidaron lo suficiente y le pudieron llevar el virus a esa persona que falleció. Ese sentimiento de culpa, por no haber sido coherente con las medidas de prevención, conduce al estrés y a la angustia. Si esta sensación no es transitoria y persiste, se enquista. Entonces, es más que necesario acudir a un profesional especializado en salud mental, sugiere la especialista.

Sin intencionalidad

¿A qué tipo de culpabilidad se asemeja esta situación de contagio? Si tiene que hacer una comparación, la experta sostiene que es similar a cuando ocurre un accidente. Es decir, no hay una intención de provocarle daño a otra persona. “Nadie va a una fiesta con el objetivo de contagiarse y llevar el virus a su casa”, resalta.

Pero no solo en casos como estos hay sentimientos de culpabilidad. También lo pueden sufrir en las familias donde organizaron una reunión y se pusieron en peligro. O aquellas personas que sí se cuidaron, pero que por sus circunstancias deben usar el transporte público o acudir a un trabajo donde están muy expuestos. “No es bueno pensar que uno es responsable de un contagio fatal, lo cual además es muy difícil de comprobar”, insiste.

Acosta insiste que la culpa es algo que se debe trabajar sí o sí. No tenemos que dejarla estar ni reprocharnos permanentemente porque, a fin de cuentas, terminará lastimándonos. Es bueno reconocer y expresar el arrepentimiento y aprender a perdonarse. “Ya de por sí el duelo de familiares que mueren por coronavirus es muy complicado y difícil porque generalmente no hay despedidas, ni rituales… muchas veces ven a su ser querido irse en una ambulancia y nunca más lo pueden volver a tocar. Se vive esta muerte como algo muy traumático. También hay duelos congelados o retardados, basados en la resistencia de la propia persona que lo padece, de asumir y de afrontar su pérdida”, describe.

La emoción más fuerte

“De todos los sentimientos que se generan en un duelo, la emoción más fuerte es la culpa por haber contagiado a un familiar que luego falleció”, considera. Y aquí hace una diferencia: no es lo mismo sentir la culpa que tenerla.

Por ello, aconseja que la persona que siente culpa pueda sacarse todas las dudas. Hablar con los médicos, puede ser un buen paso. Hay que darle un cierre a la historia. “Ese sentimiento es algo que atormenta a las personas y no les permite elaborar el duelo. Y si esto no ocurre, esa persona estará en duelo toda la vida; será un herida que nunca se cerrará”, concluye.

El miedo

En los consultorios de psicólogos está aumentando la cantidad de pacientes que acuden por el inmenso dolor que les genera el duelo congelado -no han podido acompañar a su ser querido en las últimas horas- o por sentirse responsables de haber contagiado de covid-19 a un familiar querido que luego falleció.

El coronavirus es una enfermedad que genera culpabilidad, admiten los especialistas. Hay mucho miedo a contagiarse y a contagiar. Roberto González Marchetti, presidente del Colegio de Psicólogos de Tucumán, cuenta que cada vez atienden más pacientes con pánico y angustia, y también por los problemas que generan los duelos. Las consultas se centran en lo traumático que fue el no poder despedirse de los seres queridos y también en gestionar el cóctel de emociones que se juntan, como la culpa, la sensación de injusticia y el desamparo por haber estado con sus familiares en los últimos momentos.

“No poder acompañar a un ser querido causa mucha tristeza y enojo en los sobrevivientes de covid. Cuando esa angustia no le permite a una persona retomar su vida cotidiana sí o sí necesita ayuda”, explica el profesional. El Colegio de Psicólogos tiene un servicio gratuito de asistencia. Para sacar turno, hay que comunicarse al 3816941036.

También en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán están armando un servicio para atender a familiares de personas que fallecieron por covid-19, cuenta el secretario de Extensión de esa casa de altos estudios, el psicólogo Adrián Eduardo Chirre.

En este espacio se asistirá a quienes tengan que elaborar un duelo, un proceso que no es caprichoso, que requiere mucha paciencia y que cada persona lo afronta como puede y con las herramientas que tiene. No se debe disimular ni negar la tristeza o hacer como si nada sucedió. Es peor evitar el contacto con el dolor; pero tampoco es conveniente que la pena y la culpabilidad lo inunde todo.

Manejo de emociones
¿Qué hacer con la culpa?

Cuando no se puede cambiar lo que sucedió y uno se siente culpable reconciliarse con uno mismo es la primera opción.

1- Expresar lo que sentimos

Expresar la culpa, asumir el daño que hemos podido causar y hablar con la gente más cercana. Esto nos ayuda a superar el sufrimiento. La negación no es buena estrategia.

2- No podemos manejar algunas cosas

Entender que en esta pandemia hay situaciones que se escapan de nuestro control. Es un virus altamente contagioso. Respetar lo más posible las medidas de bioseguridad es lo mejor que podemos hacer.

3- Aprendizaje y reparación

Aceptar la realidad y quedarse con lo bueno que nos puede generar esa culpa: aprendizaje, crecimiento y reparación. Si hay algo que podamos hacer para sentirnos mejor, debemos intentarlo. Se pueden encarar, por ejemplo, obras de bien: realizar tareas de prevención de la enfermedad o donar plasma para infectados de covid (si es que uno ya tuvo la enfermedad).

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