Deseo sexual: cuánto influye la calidad y la cantidad de los encuentros en las parejas

Columna de Agostina Soria Gómez, sexóloga.

Deseo sexual: cuánto influye la calidad y la cantidad de los encuentros en las parejas
23 Abril 2021

En diálogo con LA GACETA, la Sexóloga Agustina Soria Gómez analiza uno de los temas más consultados: el deseo sexual, los factores que lo alteran, su comportamiento y expone sobre cuánto influye la calidad y la cantidad de los encuentros en las parejas.

“El deseo sexual es uno de los más consultados, sobre todo en parejas de más años donde de alguna manera el deseo empieza a caer y hay que ver qué hacemos con eso. La pregunta más frecuente me la hacen chicos jóvenes, que están terminando sus 20s, hasta gente de 40, que reconocen tener poco deseo sexual. Por ahí estamos muy acostumbrados, cultural y socialmente, a saber que hay hombres que en teoría siempre están disponibles, siempre tienen ganas, pero eso no es así”, inicia la profesional.

En esta línea, explica que, socialmente, las mujeres estaban vistas con bajo deseo sexual. “Siempre se daban estas excusas de ‘no tengo ganas’, ‘me duele la cabeza’, ‘estoy cansada’, pero hoy, por lo menos en las consultas, estoy viendo que eso se va como emparejando un poco y hasta se ve a las mujeres con más deseo sexual”.

“Hoy las mujeres pueden expresarse de otra manera, cada vez conectan más con su libertad sexual y con el empoderamiento en su sexualidad. Tienen en claro qué es lo que quieren y cuándo buscarlo y a eso a veces a los hombres los inhibe”, sostiene y concluye: “el deseo sexual no es una cuestión de género, de pensar que la mujer no quiere o el hombre siempre quiere, sino que vamos a esta cuestión de la individualidad y de la subjetividad en donde a todos nos atraviesa la vida y un montón de circunstancias que afectan nuestro deseo sexual”.

En relación a los factores que puede repercutir en el deseo sexual, señala: “en este último año, uno de los efectos de la pandemia fue que afectó directamente a una baja en el deseo sexual. Hemos estado estresados, con incertidumbre y angustiados que todo el “subidón” de deseo sexual que hubo en los primeros meses, que se generaba por estar encerrados y encontrarnos con nuestras parejas, después nos fue afectando”.

Asimismo, indica: “lo que afecta el deseo es todo, porque la líbido es las ganas de vivir un montón de cosas y si estoy pasando un mal momento personal, laboral, familiar o lo que sea, obvio no puedo separar el sexo y que ahí todo fluya bien. Todo lo que en mi cabeza me genere un malestar, esa información baja al cuerpo y, por ejemplo, se expresa en esto del ‘tengo o no tengo ganas’ “.

Gómez advierte ante qué signos es recomendable consultar a un especialista: “lo chequeamos cuando hay un tiempo prolongado en donde considero que no tengo deseo sexual y que eso no genera encuentros con mi pareja, más allá de que haya un "promedio social semanal”. Sobre este tema, explica: “eso es una cuestión cultural muy establecida que nos genera presión de que si no tengo dos o tres encuentros sexuales estoy mal, o si tengo más entonces soy un sexópata. Hoy las nuevas teorías sexológicas apuntan a esta cuestión de que ya no hay métricas y que lo que a vos te haga sentir bien, de acuerdo a tu sexualidad, a la cantidad de encuentros sexuales que tengas va a estar bien. Hay parejas que son más sexuales, menos sexuales, personas más sexuales, menos sexuales y, mientras vos te sientas bien con eso, no hay ningún problema”.

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