Cómo mantener a los chicos ocupados, sin que tengan la nariz clavada en el celular - LA GACETA Tucumán

Cómo mantener a los chicos ocupados, sin que tengan la nariz clavada en el celular

La escuela de montañismo abrió las clases de escalada. Los niños aprenden jugando, dice "El Profe" Santiago Zapatiel. Trepar, rodar, correr, saltar hace que vuelvan a casa listos para dormir.

23 Abr 2021
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Felipe se aferra a las presas como si fuese un "Mini Spiderman". Los brazos acumulan la tensión, los dedos envuelven las presas, la respiración es profunda y los pies se mantienen enganchados a los bloques. Quedar colgado de la pared como si estuviera en una montaña parece un juego para los niños. Y, casi sin darse cuenta, aprenden la técnica para escalar.

En plena pandemia, muchos padres se enfrentan al desafío de hallar algo que pueda "mantener ocupados" a los niños, sin estar conectados a la play, "el celu" o la tablet. El ejercicio físico es una buena opción, pero la clave es descubrir cómo enganchar a los chicos. 

Boulder, escalada en bloque o bouldering, es una modalidad de escalada que consiste en trepar bloques de roca o pequeñas paredes, que pueden ser de máximo ocho metros, sin la necesidad de los materiales de protección convencionales de la escalada como el arnés, porque se realiza de lado y subiendo muy poco.

Las técnicas

En Tucumán, la Asociación Argentina de Montaña, ubicada en Salas y Valdéz 236 de Yerba Buena, abrió la escalada deportiva para niños. Santiago Zapatiel, profesor de Educación Física, Coaching y experto en montañismo, se capacitó para poder enseñar las técnicas de la escalada. Cada semana se suman más chicos, de entre 6 y 11 años.

Llegan con el entusiasmo de correr, saltar, rodar, pero sobre todo de escalar los bloques armados dentro del local. "Los padres están felices, porque los chicos vuelven a casa cansados, se bañan y a dormir", dice "El Profe" Santiago Zapatiel.

"Aplicamos un desarrollo motriz, desde el juego los llevamos
a la práctica del deporte de la escalada. Tenemos unos minutos de preparación física (15 o 20 minutos) y luego pasamos a la parte técnica dentro de la palestra -detalla Zapatiel-, con tiempo para cada una de las actividades, incluidos los descansos; les enseño a hidratarse, a relajar los músculos, a colaborarse entre ellos. Uno de ellos escala y el otro lo cuida desde abajo", explica.

Los beneficios

Las clases comenzaron en marzo y todavía siguen en pie porque se cumplen con los protocolos sanitarios. Se trabaja con grupos reducidos, y en un espacio abierto. "En la escalada, los chicos pueden encontrar una gran superación
personal; o sea se trabaja la superación todo el tiempo. Por ejemplo, porque hay algo que no podés resolver en la vida cotidiana y esos son los boulders y cuando lo superas te sentís realizado -resalta Zapatiel-. Además el entrenamiento físico, te tonifica los brazos, refuerza las pantorrillas, las piernas, te fortalece abdominales, la fuerza prensiva, el agarre; desde el origen, el hombre está acostumbrado a treparse, es un movimiento que está en nuestro ADN y también es un deporte colaborativo, no compito con el otro, sino que lo ayudo".

Hay clases en dos turnos: (Martes y jueves de 19 a 20.30) y (Lunes y Miércoles de 9 a 10.30). El costo es de $ 2000 mensuales (dos clases por semana).

Cuando estudiaba Educación Física, Zapatiel trabajó en colonias de vacaciones y en campamentos. En esa etapa adquirió la experiencia de enseñar a chicos de diferentes edades. "También aprendí del contacto con adultos haciendo trekking, y por supuesto también la experiencia de viajar a otras provincias y a otros países me abrió mucho la cabeza", remarca. 

Los chicos escalan, pero el trabajo de la autopercepción, la paciencia y la templanza son fundamentales en su desarrollo y crecimiento. Lo mejor de todo es que lo asimilan, casi sin darse cuenta.

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