
Es lamentable escuchar a nuestros jóvenes manifestar el deseo de emigrar porque “aquí no hay futuro”. Como si el futuro fuera una mercancía que se puede comprar en algún comercio. El futuro depende de cada uno y es la suma del esfuerzo personal que una persona realiza para poder garantizarlo y vivir dignamente en su país de nacimiento, que es su patria. La Argentina les permitió educarse gratis (por los impuestos que pagamos los padres) y así obtener un título o un oficio que en lugar de ejercerlo aquí, lo esconden en la valija y se van a ofrecer afuera de lavapisos o meseros/as sin pudor ni vergüenza alguna. Los países añorados son aquellos que sufrieron guerras, pandemias y crisis de todo tipo y se recuperaron con patriotismo y una fuerte cultura del trabajo. El drama argentino está en la carencia de honestidad y transparencia de algunos gobernantes que lucran de la política con la complicidad de una sociedad oportunista que más que sacrificio y trabajo prefiere la dádiva y los planes y los subsidios. Nuestra Argentina es una tierra bendecida por la naturaleza que sólo necesita de buenas políticas y buena educación desde la primaria para formar hombres y mujeres probos que la sepan conducir para que nadie la abandone y sea digno vivir en ella. En el mundo no hay paraísos, sino personas con educación y cultura que aman su tierra y la honran con trabajo y progreso.
Héctor M. Ávila
Mendoza 3.455
San Miguel de Tucumán







