Apuntes sobre el nuevo libro de cuentos de Beatriz Actis

Siete historias conforman “Variación sobre la costa litoral”.

Apuntes sobre el nuevo libro de cuentos de Beatriz Actis
05 Abril 2021

Por Daniel Medina


Es fácil ser un escritor tarantiniano. Sangre, muerte y una buena dosis de frases heroicas o divertidas antes de que un personaje le arranque la vida a otro. Acción, tras acción, sin dejar al lector ni un segundo para respirar.

Beatriz Actis, por suerte para nosotros, los lectores, no hace nada de esto.

En su flamante libro “Variación sobre la costa litoral” (Editorial Nudista) aglutina siete historias donde pasa poco. No hay grandes estridencias, ni masacres, ni una violencia que nos salpique desde sus páginas. Son historias mínimas, contadas con sutilezas, llenas de silencios y de cosas no dichas, que van calando en el lector, a fuego lento.

La palabra “variación” en el título marca una estructura común de los relatos. Se narra una breve escena y en la variación nos encontramos con los personajes tiempo después. La variación es un salto en el tiempo. Queda una elipsis. Un lapsus que no siempre se explicita, donde todas las causas y efectos han quedado de lado.  Todo lo que no se dice, todo lo que pudo haber pasado, trabajan sobre lo que sí se explicita en los relatos.

En varios cuentos hay un viaje. O, por lo menos, los personajes tienen esa posibilidad o necesidad de desplazarse geográficamente. Eso, que en el cuento tradicional es el disparador de aventuras, para Actis es una excusa para la introspección. Los cuerpos se desplazan, pero las mentes quedan repensándose.  Hay un distanciamiento entre los personajes y la realidad en que están viviendo. Como si sus vidas pudieran ser contempladas. En estos cuentos de Actis los personajes son más bien espectadores de sus propias vidas. La piensan, la sienten o padecen, casi como si no pudieran hacer nada para modificar el rumbo que han tomado.

El pasado y la memoria son centrales en estos cuentos. No por nada en “Viaje en el día”, el primer cuento, se evoca una copla: “A mi memoria le pido que me tenga compasión, dichosa de mi memoria que está donde estuve yo”.

Algo interesante de estos personajes nómades, estancados en sí mismos: anda los salva de padecer el paso del tiempo. Y, como sabemos, el tiempo lo destruye todo. Aunque en estos siete cuentos la autora deja en claro que el tiempo no lo destruye todo por igual. Hay matices en que el paso de los años cincela las huellas de las derrotas personales. Atrapados en bucles temporales, los personajes desarrollan distintas estrategias para aprender a convivir con sus fracasos particulares.

De la autora sabemos que nació en Sunchales (Santa Fe) en 1961. Que tiene varias novelas publicadas (Cruces cierran los campos, Los poetas nocturnos y Los años fugitivos), libros de cuentos y de poesía. Asimismo, ha escrito narrativa y poesía para niños. Para qué mencionar todos los galardones cosechados. Esta enumeración sólo quería dar cuenta de algo que se nota en el libro: Cuando Actis escribe no lo hace sólo con el talento (que le sobra), sino también con la experiencia y el oficio. De la poesía le ha quedado la paciencia para buscar la palabra justa. Algo que los escritores tarantinianos no entenderían.  


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