A competir, pero con el marco sanitario adecuado

03 Abril 2021

La irreversible línea ascendente de los casos de contagio por coronavirus vuelve a instalar en el deporte la incertidumbre sobre qué pasará a corto plazo con la actividad. Medidas nacionales y provinciales han comenzado a conocerse, en algunos casos como un preludio de lo que quizás vaya a imperar en las próximas semanas o meses. Entre confirmaciones y versiones, las distintas disciplinas se mueven de manera distinta, aunque regidas por protocolos debidamente aprobados por los entes sanitarios formados para operar ante la crisis que inició la pandemia.

Hace pocos días se conoció que una competencia de rally de alcance continental, previsto en Córdoba para mediados de abril, quedó postergado debido a la restricción de vuelos que impuso Argentina con algunos países. Esa situación, no obstante, no afecta de momento al fútbol en competencias tales como las copas Libertadores y Sudamericana, que ya están en disputa en sus fases preliminares. Tampoco afectó, entre otros, al rugby, que desarrolla sin mayores novedades su Liga Americana. Aunque la situación llama la atención, se entiende que la diferencia radica en lo distinto que es el panorama de los deportes con respaldo económico y soporte logístico y administrativo, ante los que se mueven más “a pulmón”.

Otro hecho que no pasó inadvertido fue la explosión de participantes en las últimas semanas en competencias de todo tipo. A la par de un esperado regreso después de mucho tiempo sin actividad, a muchos los movilizó el clima incierto con respecto al futuro. De esto se encargaron de hablar con claridad quienes fueron a correr un rally en Bañado de Ovanta: “no sabemos cuándo podremos volver, había que aprovechar la oportunidad”.

Pero, ¿se es consciente de lo que está sucediendo? Es decir, se está ante la presencia de torneos y competencias masivas, que exceden en muchos casos la capacidad del organizador para recibir a la masa de participantes, al tiempo del deber que tienen de hacer cumplir los protocolos vigentes. En ese sentido, no siempre hay infraestructura confiable, ni capacitación humana para atender las necesidades. Que quede claro: una cosa es ir a competir y volver a practicar el deporte que apasiona. Y otra hacerlo en marcos inadecuados, con agujeros sanitarios ante la “vista gorda” de quienes deben velar por el cumplimiento de las normativas.

Algo así, a otra escala, está sucediendo en el fútbol vernáculo. Cada día se está viendo más personas en los estadios, sobre todo en los partidos importantes. La normativa de 300 como máximo no siempre se cumple. Hay dos ejemplos de los que se habló mucho en los últimos días: el Superclásico en La Bombonera y el partido que jugó River en Mendoza con Godoy Cruz. Peor aún: ya no sólo se vulneró la cantidad, sino también las condiciones de permanencia, con personas sin barbijo y sin respetar el distanciamiento social, entre otras cosas.

También empieza a generar suspicacias el protocolo sanitario previo que debe regir en un partido de fútbol para todos los clubes participantes de los torneos que están en curso. El caso de los dos jugadores que dieron positivo en el equipo de Mitre de Santiago del Estero, a poco de jugar con San Martín en La Ciudadela, encendió las alarmas. ¿Están cumpliendo los clubes con los protocolos? ¿Se controla de forma correcta que eso sea así?

La AFA publicó en su momento en el boletín oficial el protocolo para la competencia. Allí se establece que “todos los jugadores y oficiales del club que formen parte de la delegación oficial y participen en los partidos deben realizarse el test directo para la detección de covid-19 con resultado negativo, con un máximo de 36 horas de antelación al partido”.

Queda una certeza ante los hechos planteados: no estamos en tiempos para relajarnos en ninguna de las normas que propenden a cuidar la salud de la población

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