Una historia de amor filmada en 360° con participación tucumana - LA GACETA Tucumán

Una historia de amor filmada en 360° con participación tucumana

“Punto de quiebre” es la primera serie argentina rodada en un formato que da amplitud de visión al público. El personaje de Maia Tarcic.

26 Mar 2021 Por Fabio Ladetto
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EN PLENO RODAJE. El elenco de “Punto de quiebre”, con Maia Tarcic, podía moverse libremente por el espacio.

Los formatos artísticos están en constante evolución, y no sólo por el impacto de la pandemia y la irrupción del streaming. Ya previamente y con los avances tecnológicos (en un doble sentido: tanto cambios en equipamiento como la accesibilidad en precios para adquirirlos), la investigación audiovisual se desplegaba en alternativas impensadas tiempo atrás.

Desde hace cinco años la filmación en 360 grados está en sostenido crecimiento, lo que permite acceder a series y películas en concepto inmersivo para el público. Así, por el trabajo realizado con cámaras especiales (de efecto panorámico en el que, sin necesidad de rotarla, se obtiene la representación de todo lo que se ve desde un punto específico) se deja de lado el rol de mero espectador y se pone a su mano la decisión del enfoque y de la mirada a elegir, ya que está instalado como el centro de la escena.

Así, a través de la realidad virtual o mediante una pantalla digital, cada persoba puede modificar la dirección de la imagen y modificar el plano de su visión.

“Punto de quiebre” es la primera serie de ficción argentina filmada en formato 360, y en su elenco hay presencia tucumana. La producción estrenada en las redes sociales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UN3) tiene a Maia Tarcic como la protagonista de una de sus cuatro historias románticas modernas desarrolladas en ocho capítulos (dos para cada relato), que van desde una primera e ilusionada cita hasta el final de una relación desgastada, por lo que se transitan momentos tragicómicos, incómodos e incluso bizarros.

La tira fue dirigida por Gabriel Pomeraniec y Lucho Leyrado y fue escrita por Fernando Milsztajn (previamente guionó la exitosa “Un año sin nosotros”). La producción fue conjunta entre el canal perteneciente a la UN3 y a Virtual 360, y aparte de Tarcic trabajan en los distintos episodios Florencia Torrente, Jazmín Stuart, Tomás Fonzi, Magui Bravi, Manuela Viale, Santiago Talledo, Facundo Gambande y Andrés Gil.

Al momento de definir la producción, la actriz destaca que hay “sensibilidad y humor ácido, que hacen que se le parezca mucho a la vida misma, con una propuesta muy dinámica”.

“Es un proyecto ambicioso, innovador y al mismo tiempo sencillo en las ideas, porque habla básicamente de los vínculos y de la vocación humana de buscar el amor. Es sensible y muy honesto, como todo lo que escribe Fermín, quien es el guionista y del que soy amiga y fan desde hace muchos años”, le dice Tarcic en diálogo con LA GACETA.

- ¿Cómo es tu personaje y en cuál de todas esas historias estás metida?

- Mi personaje es una chica que no sabe cómo terminó en una relación que ya está muy desgastada; en el intento de mantener vivo ese fuego en la pareja acepta irse de viaje con el novio una semana, pero termina totalmente absorta en el hastío de algo que ya no va más. Protagonizo con Andrés Gil los capítulos “La oscuridad” y “El fuego”.

- ¿Cómo surgió la convocatoria para filmar esta serie?

- En realidad no sé cómo me llegó la propuesta, supongo que vía la UN3, con la cual ya vengo trabajando desde hace un par de años en distintas series. Me conocían trabajando y cómo era como actriz y creo que desde allí me propusieron al equipo de producción.

- ¿Filmar en 360 implica un desafío, los expone más a los protagonistas?

- Lo especial de filmar en este formato es que todo espacio es válido para los actores y las actrices. En un rodaje normal, cada uno tiene marcas de sonido y de cámara donde debe ubicarse, y te podés mover sólo en un cierto rango; pero en este caso podíamos desplazarnos por donde quisiéramos, lo cual te da mucha libertad y también mucho vértigo. Era muy natural todo, me pareció divina la libertad de movimiento que teníamos para todos lados.

- Es un desafío distinto...

- El equipo técnico se tenía que esconder para no terminar en la filmación. En mi capítulo estábamos en un camping y tuvieron que ponerse atrás de los árboles. Era muy gracioso verlos así, y si aparecía un piecito de alguno, lo tenían que ocultar. Se ve todo, todo, todo.

- ¿Pensás que la gente va a sumarse a una propuesta con tanta distancia de lo habitual?

- Mi esperanza es que el público la reciba muy bien. El producto es 10 puntos en todo. También es tiempo de que se produzcan más series nacionales de este tipo, con la participación una nueva generación de directores, actores y actrices.

- ¿Creés que el 360 va a reemplazar al formato clásico?

- No sé si se va a perder el formato anterior, antes bien será una opción más para que el espectador se transforme en partícipe de la escena que está viviendo: es un flash, un espectáculo dentro de otro. También es bueno ser un espectador pasivo, que puede observar desde otro lugar, sin estar inmerso en todo, sin tener que ser una especie de director en tiempo real. Pero ojalá que surjan más propuestas de este tipo, porque son interesantes y divertidas. Sí creo que va a revolucionar la manera de producir el audiovisual hacia algo más móvil y más participativo desde el cuerpo.

- ¿Cómo se te presenta el año?

- Acabo de sacar mi segundo libro por la editorial Random Penguin House, que se llama “Las cosas que parecen un error” y el 14 de abril haré su presentación en una librería en Palermo. Estoy componiendo canciones, dando clases de escritura creativa, lo que me encanta, y tengo muchas ganas de volver a actuar, pero con el covid-19 estuvo todo muy parado. Esperemos que se reactive todo lo artístico.

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