La ruta 334 se convierte en río cada vez que llueve - LA GACETA Tucumán

La ruta 334 se convierte en río cada vez que llueve

Unas 700 familias quedan aisladas en esta época. Se ven obligadas a hacer largos rodeos para llegar a La Cocha.

09 Mar 2021 Por Rodolfo Casen
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Las lluvias, el desborde de canales, acequias y la falta de mantenimiento, de a poco avanzan con la destrucción total de los casi 40 kilómetros de la ruta 334 que une La Cocha con Taco Ralo. La carretera perdió hasta ahora unos 30 km de pavimento que, en algunos tramos, se transformaron en sendas que van siendo devoradas por los socavones que se hacen más grandes cada vez que llueve. Desde La Cocha solo sobreviven unos 8 km con revestimiento. En estos días, para angustia de los pobladores de la zona, el tránsito está cortado a la altura del río San Francisco. Una creciente destruyó parcialmente el badén que se construyó de emergencia hace cinco años cuando un descomunal desborde del cauce lo ensanchó más de 150 metros y cambió de curso. También se produjo otro corte, que se solucionó el viernes, a la altura del arroyo que atraviesa la ruta a la altura de El Palancho. “Estamos sin colectivos y para llegar a La Cocha tenemos que dar la vuelta por Graneros, salir en Alberdi y de ahí seguir al sur. Son más de 70 km de recorrido cuando por esta ruta hacíamos 20 km. Se sale en moto a veces y nos quedamos en el camino porque hay sectores que son una pesadilla. Da pena vivir por aquí. Cada vez nos estamos quedando más aislados. Ni el colectivo puede pasar”, se lamentó doña María Luna.

“Duro vivir”

Lo que no destruyó la naturaleza lo hizo la falta de mantenimiento y algunas labores de emergencia que ejecutó Vialidad de la provincia. En el tramo Taco Ralo-río San Francisco maquinarias del ente vial procedieron a despojar a este del deteriorado pavimento. “En vez de arreglar la ruta la dañaron más. Se hizo ese trabajo con la idea de que sin el asfalto lleno de agujeros iba a quedar mejor para circular. Si lo enripiaban iba a ser así. Pero sacaron el pavimento y no aparecieron más”, apuntó Oscar Fernández.

A lo largo de la 334 viven unas 700 familias desperdigadas en los parajes El Palancho, La Florida, Puesto Los Pérez, El Mistol, La Esperanza y Los Gómez. La ruta es importante para la salida de cientos de miles de toneladas de soja, maíz y trigo que se cultivan en extensas propiedades. También en esa zona funcionan tres establecimientos educativos que reiniciaron las clases presenciales. “Los maestros sufren penurias para llegar a sus trabajos. Mucho más cuando llueve. A veces las clases se suspenden porque no pueden ingresar al lugar en que están sus escuelas” dijo Susana Cuenca. “Es duro vivir por estos lugares cuando se está casi aislado. No hay ni que enfermarse”, observó.

“Lo que está poniendo fin a esta ruta, que se la hizo en los años 70, son las aguas que bajan desde Catamarca y avanzan por los desvíos que hicieron los finqueros. Las correntadas ahora toman por la carretera que se transforma en río cada vez que llueve. Toda la zona reclama una sistematización de toda la cuenca de la región, con la construcción de canales, acequias y reencauce de ríos. Sin estas obras no se puede hacer una ruta nueva” opinó Pedro Díaz.

El legislador Leopoldo Rodriguez y el municipio de La Cocha, que está en manos de su hijo homónimo, gestionan soluciones a los graves y prolongados problemas que arrastra la 334. Admiten la necesidad de sistematizar las cuencas hídricas y la reconstrucción de canales, acequias y otros desagües que, en parte, están contemplados en los estudios encargados por la Comisión de Emergencia Hídrica de la Legislatura.

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