Mercado del Norte: no se derrumbará, pero su estado es calamitoso - LA GACETA Tucumán

Mercado del Norte: no se derrumbará, pero su estado es calamitoso

Clausuraron los locales internos y externos por desprendimientos de material. Zona cercada y apuntalada.

07 Mar 2021
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EL PRESENTE Y EL PASADO. Dos pilares de la esquina de Mendoza y Maipú dispararon las alarmas. En la foto central, los pasillos internos al momento de la inauguración. FOTOS LA GACETA/INÉS QUINTEROS ORIO

Una referencia medular de la historia del microcentro tucumano tembló en la noche del viernes. Dos pilares que sostienen parte de la estructura del Mercado del Norte, en la esquina de Mendoza y Maipú, sufrieron desprendimiento de material, lo que obligó a clausurar ingresos y locales; se precintó el lugar; se colocaron soportes y ayer comenzaron los trabajos para determinar la importancia del daño y su reparación.

El director de Catastro de la Municipalidad de la capital, Pablo Lazarte, precisa a LA GACETA que la alarma se recibió a las 23 del viernes. “Se activó el protocolo y acudimos a la Agencia de Protección de Espacios Verdes y a Tránsito para poder delimitar la zona por seguridad. Se cortó la circulación de inmediato, en lo vehicular y peatonal perimetral. El Mercado del Norte tiene la particularidad de que toda la columnata de calle Mendoza y Maipú es del viejo muro que tenía, y las aberturas también tienen muchos años; por su antigüedad, la edificación se está manifestando con estas cosas, y reventaron estas dos columnas”, asevera.

Arquitecto de profesión, trata de llevar calma: “por suerte el problema está focalizado; las columnas anteriores y posteriores están en muy buen estado y ya se desplegó una actividad de prevención con el apuntalamiento con perfiles metálicos para así evitar un derrumbe. Luego se duplicará el fortalecimiento estructural del sector y cuando todo esté listo, se evaluarán las alternativas de trabajo que hay para la recuperación”.

Lo ocurrido impactó de lleno en los comercios del mercado (tanto internos como externos), que no pudieron abrir sus puertas ayer, uno de los días de más venta. “La gente tendrá que esperar un poco. Las actividades estarán restringidas por ahora hasta que veamos cómo seguir con el procedimiento. A primera hora estuvieron presentes los propietarios de los locales, con muy buena predisposición. Brindamos elementos de seguridad y de comunicación a todos y hemos tenido buena recepción. En ese momento no se puede calcular cuánto tiempo requerirán los trabajos, pero en el corto plazo las actividades podrían ir normalizándose gradualmente. Calculo que en el transcurso de esta semana se habilitarán los negocios que están más alejados de la esquina”, especula.

El edificio integra un listado de inmuebles y estructuras municipales que serán objeto de relevamiento específico para determinar su viabilidad. Lazarte señaló que “está terminándose la contratación del estudio sobre su estructura general para poder intervenir de ser necesario”.

El presidente de la Asociación de Puesteros, Félix Abregú, coincide en que la situación no implica un problema grave estructural. “Es algo puntual. De igual manera va a estar cerrado por lo menos dos semanas en la zona más afectada -anticipó-. No queda otra que acatar las medidas y normas, pero queremos abrir. Nos dijeron que el trabajo de apuntalamiento ya está terminado y están cerrando el perímetro para trabajar. Tenemos todo adentro’’.

La falta de mantenimiento del edificio es un tema recurrente, reconoce: “la Municipalidad sabe hace tiempo como están las condiciones, pero no se toman cartas en el asunto. Acá todo lo hacemos nosotros, pagamos la luz, la seguridad y hacemos el drenaje del subsuelo cuando hay filtraciones de las napas freáticas’’.

El operativo estuvo a cargo de Eduardo Prebisch, subsecretario de Defensa Civil. “Hay gente de puestos de sectores no afectados que pudieron entrar a sacar alimentos o para que se fijen las condiciones de su mercadería, ya que estará cerrado por un buen tiempo’’, señaló. Más allá de los inconvenientes, coincidió que la reacción de los comerciantes fue buena y de gran comprensión.

“No me sorprende”

Antonio Langella vive frente al Mercado, sobre el local de la semillería Río Negro, fundada hace más de 80 años por su abuelo. Cuando escuchó movimiento y voces a las dos de la madrugada de ayer, pensó que el perímetro que estaban montando los empleados municipales era para pintar. “A la mañana me llamaron mis empleados porque Defensa Civil no los dejaba pasar; bajé a ver y la Policía me quería sacar. Mi negocio es el más viejo de la zona y puedo decir que lo que pasó no me sorprende”, admite.

FOTO LA GACETA/INÉS QUINTEROS ORIO

El comerciante remarca: “hay un abandono edilicio por parte de la Municipalidad y es bueno que se sepa”. “Por años veo cómo los cristales de algunos negocios se rajan por el asentamiento de las estructuras; hay dos subsuelos llenos de agua a los que no se les hace mantenimiento y siempre le digo a la gente que camine por el medio de la peatonal y que tenga cuidado cuando se acerca”, afirma.

Hace casi dos siglos, el predio ya era un punto neurálgico de la compraventa de alimentos frescos: entonces se lo llamaba Mercado del Algarrobo, y estaba casi en la periferia de la ciudad. A fines del 1800 se lo mejoró y se habilitó un quiosco central de metal, que remitía a los existentes en las estaciones de tren administradas por empresarios ingleses.

El actual edificio, de estilo modernista con elementos art decó, se inauguró el 10 de diciembre de 1939 como Mercado Del Norte. Ocupa un cuarto de manzana y tiene aproximadamente 2.500 metros cuadrados cubiertos, con 250 puestos en su interior (muchos desocupados actualmente). Punto central del paisaje urbano, reservorio de la historia de la alimentación de los tucumanos, inspirador de historias y canciones, su presente añora su época de esplendor.

(Producción periodística: Milagro Assa Cotic)

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