Por la vuelta a clases, sugieren aplicar un protocolo emocional - LA GACETA Tucumán

Por la vuelta a clases, sugieren aplicar un protocolo emocional

Consejos para evitar que el miedo interfiera en el aprendizaje y para que sea buena la resocialización.

23 Feb 2021
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La vuelta a las clases presenciales en forma progresiva en todo el país no solo necesita seguir protocolos sanitarios, sino también enfrentar los miedos de los alumnos, docentes y padres, quienes deberán aprender a gestionar esas emociones a través de otro tipo de estrategias que den respuestas a los bruscos cambios en el espacio escolar tras casi un año de confinamiento por la pandemia, señalaron especialistas en salud mental infantil.

“Este protocolo emocional es necesario para que el miedo no interrumpa los procesos de aprendizaje y favorezca el reencuentro y la resocialización de los alumnos, luego de que niños y adolescentes pasaron muchas horas al día frente a una pantalla con hábitos y rutinas muy distintos”, subrayaron los expertos.

Un estudio efectuado por Unicef, el Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y el Gobierno porteño, a mediados del año pasado, relevó que durante el aislamiento se incrementó la irritabilidad en los niños. Muchos se volvieron muy dependientes de sus padres, expresando temor de contactarse con los demás, mientras que entre los adolescentes prevalecieron las sensaciones de desánimo, la baja confianza en el futuro y el decaimiento afectivo.

“Muchas de las emociones que van a estar dando vuelta en la escuela no tienen que ver con la posibilidad de contagiarse, sino más bien con el miedo social. Se instaló el cuidado desde el temor; eso es lo que hay que regular”, dijo a Télam Marilina Rotger, profesora y especialista en neuroeducación.

“Para enfrentar esta situación hay que hablar en las escuelas de ese miedo y así podrán darse cuenta que ese temor al contagio, a contagiar a mis padres o a no encontrar a mis compañeros, quizás no sea tan real si se aplican los cuidados correspondientes”, precisó.

Sensaciones placenteras

Para Rotger, esto generará sensaciones displacenteras y los docentes deben volver a instalar a la institución escolar como un espacio donde se transmitan sensaciones placenteras; para ello, deberán intentar abordar una forma de enseñar que despierte curiosidad en el alumno, y evitar esos miedos puedan interrumpir los aprendizajes programados.

Otros de los efectos del confinamiento (y que repercutirá en la escuela) es -de acuerdo con estudios de la ONU- que “el 70 % de los docentes tuvieron situaciones de estrés de nivel moderado a severo durante la pandemia, ya que les tocó enfrentar situaciones para las cuales no estaban preparados”, explicó a Télam Hernán Alesandria, médico psiquiatra y fundador de la Asociación Civil Globalpsy.

Para el profesional, “la falta de apoyo de los padres en la educación a distancia y la ausencia de la escuela como ese lugar donde el adolescente va a construir lazos, generó bajos rendimientos académicos.

“La clave está en construir espacios de bienestar: se necesita dotar de herramientas tanto a los docentes como a las familias para que puedan trabajar con los niños y adolescentes, ya sea desde la presencialidad como desde la virtualidad, en el fortalecimiento de las emociones y para que puedan reconocerlas y gestionarlas”, enfatizó Alessandria.

Distintas respuestas

La respuesta ante la covid-19 será muy distinta en los niños que en los adolescentes al ingresar a las aulas, según los especialistas.

Para los más chicos todo dependerá del miedo que les hayan inculcado sus familias. Entre los adolescentes será más común el pensamiento de que ellos no se van a contagiar, aunque sí sentirán temor de contagiar a sus padres o abuelos.

Andrea Abadi, psiquiatra infanto juvenil, especializada en el diagnóstico y tratamiento de niños y adolescentes con trastornos en el manejo de la conducta de Ineco, aconsejó: “lo primero que hay que hacer es bajar el nivel de angustia de los chicos”.

“Sabemos que no serán los transmisores del virus en la casa, ya que por estudios epidemiológicos los lugares de contacto entre los chicos no son donde más se transmite el virus, sino son los adultos los que lo transmiten a ellos”, subrayó la experta.

Más confiados

Al respecto precisó: “los adolescentes vendrán más confiados a la escuela, dispuestos a volver a tener esa situación de socialización, pero hay que tener en cuenta que deberán adaptarse otra vez a la situación escolar. No se podrá comer o beber mientras se esté en clase y habrá que llevar un uniformeestricto, mientras que en los recreos no van a poder caminar abrazados por el patio”.

Los especialistas coinciden en que pueden darse situaciones de crisis de llanto o angustia en los alumnos, especialmente en los más pequeños, al ver alejarse a sus padres y percibirse inseguros.

Frente a esto, Rotger apuntó a que son los docentes “en este protocolo emocional, los que tendrán que transmitir emociones placenteras y los que más autocontrol tendrán que tener”.

“Directivos y docentes deben demostrar que la escuela está feliz de volver a encontrarse con ellos y eso es el principal foco, no tanto la recuperación de los aprendizajes, ya que el cerebro de un niño es muy plástico y los contenidos se vuelven a tener con la práctica”, precisó la neuroeducadora.

Para Abadi, “lo primero que habrá que hacer es escucharlos pero tomando en cuenta que no van a poder abrazarlos como señal de contención”. “Hay que decirles que en la escuela están seguros y el miedo no los debe paralizar”, concluyó.

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