Nelly Elías de Benavente, enredada en los hilos sutiles de la poesía - LA GACETA Tucumán

Nelly Elías de Benavente, enredada en los hilos sutiles de la poesía

Autora de 23 libros, ha incursionado también en la canción popular. Los textos para chicos. La niñez desamparada. La inequidad social.

21 Feb 2021 Por Roberto Espinosa
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LO ROMÁNTICO Y LO SOCIAL. Nelly Elías de Benavente trabaja distintas líneas temática en sus creaciones.

Duendes sirios tal vez le ronronean metáforas en los insomnios. Le traen tal vez un eco de luna en daga que ve la luz en un poema o una canción. “Celebro el amor -a su recuerdo- en este día camino por el tiempo clausurado que aún late y arde y quema al centro de mi río… Yo celebro el amor en tu regazo de humo deshecho por el viento del olvido”, le escribe al 14 de febrero. Un alboroto ciruja ha acompañado su niñez en el barrio de La Ciudadela. “Mi madre, abnegada mujer de una entrega total a la familia; mi padre, carpintero y empleado público, si bien eran personas simples y sencillas, supieron inquietarme despertando en mí el amor por la lectura en la infancia; nunca faltó un buen libro en mi hogar”, dice Nelly Elías de Benavente, de prolífica producción literaria.

- ¿Cómo la poesía se asomó a tu vida?

- La poesía me llega como un flechazo en la niñez al escuchar el Romance de la niña negra, de Miguel Cané, La Higuera, de Juana de Ibarbourou, El nido ausente, de Leopoldo Lugones, y La rosa blanca, de José Martí. Entonces intuí un espacio de magia y misterio que me atrapaba inconscientemente. Pienso que genéticamente, ya estaba condicionada. Mis dos abuelos sirios, pero especialmente mi abuelo materno, me contaban historias atrapantes y recitaban con tal vehemencia sus versos que me estremecían. Ponía el alma en la voz. Yo, embelesada, comenzaba a enredarme en los hilos sutiles de la poesía. Era una niña tímida e introvertida, siempre silenciosa. Me costaba expresar en voz alta mis sentimientos. En la adolescencia, con el amor en puertas, la pulsión poética me agitaba de tal modo que fue imposible permanecer indiferente a su llamado. Allí supe que era un portal que se me ofrecía generosamente y escribí mis primeros versos.

- ¿Algún docente te estimuló en la secundaria?

La profesora Ruth Linale de Soncini con su bonanza y competencia al dictar las clases, marcó mis días interesándome en la narrativa. Me casé muy joven, después ya con otras obligaciones me dediqué a hacer diversos cursos. Ingresé a Psicología, justo en un momento álgido de la historia y la cerraron. Me pasé a otra carrera, asistía a las clases pero no rendía. Me fui al Perú, donde estudié en el Centro Superior de Estudios de Periodismo y Comunicación Social. De regreso a mi tierra, hice el profesorado de portugués y me acreditaron como “idónea” para la enseñanza de ese idioma. Entonces traduje mi libro infantil Corazón de azúcar, realizando luego una edición bilingüe. Nunca fui disciplinada para los estudios ni para la lectura porque era tal la avidez por descubrir nuevas cosas y aprender que en el desorden y la diversidad, me convertí en autodidacta.

- La música parece haber ocupado un lugar destacado en tu vida, ¿llegó antes que la poesía? ¿Te gustaba el folclore?

- En la adolescencia iba a aprender piano y guitarra, pero el amor no me permitía concretar mis deseos. Ya mayor, volví a la guitarra pero solo como pasatiempo. En mis letras, como en la poesía, hay diversidad temática y hechos puntuales, que frecuentemente me impulsan a la creación: la Zamba a Mercedes Sosa nació como un estallido de mis emociones al partir nuestra cantora; la Canción para Facundo (Cabral), A Tucumán, A Fukushima, por el accidente nuclear de 2011, a los encuentros de poetas, a Latinoamérica… Nunca me propuse un tema, ellos me provocan, me buscan y mi espíritu ávido de poesía, solo es el receptáculo que lo completa. Me gusta el canto y con la guitarra siento que me transporto aliviando mi espíritu cuando, presionada por alguna circunstancia, siento la necesidad de acercarme a ella. Claro que la música ocupa un lugar destacado en mi vida, siempre me ha gustado el folclore.

- ¿Es difícil escribir para los changuitos?

- Nunca me resultó difícil escribir para los niños. Tengo una gran facilidad para la rima y cuando necesito un descanso, entre un poema y otro o cuando estoy en la escritura de un cuento, los escribo. Corazón de azúcar nació como un agradable juego y tuve la sorpresa de que le dieran la Faja de Honor, en Literatura Infantil, en el año 2000.

- ¿Has logrado construir una estética propia? ¿Cuáles son las principales líneas de tu poética? ¿Cuáles de tus libros te representan mejor?

- Con la poesía logré penetrar al mundo de un modo diferente, aun en lo doloroso hallo su esencia y la belleza, y desde allí, generar conciencia social. En mi temática no están ausentes la línea ecológica, la corrupción, el amor en todas sus manifestaciones, el erotismo, nada me es indiferente. Me duelen los dramas que atormentan al mundo y especialmente empatizo con la niñez desvalida. Me siento comprometida con tales problemáticas: la inequidad social y económica que agobia y principalmente, procuro la paz. Vivencias personales y algunos viajes me enriquecieron y aportaron a una amplitud de criterio para sopesar la condición humana, entenderla mejor y comprenderme. No es fácil en un mundo convulsionado; todo lo mencionado me permitió ir ajustando una estética propia dada por la contundencia de mis principios. En mis libros hay huellas profundas de los temas tratados, no obstante, algunos me representan mejor: Verboluz, Ritual de la Palabra, Calle de Cenizas, Sermón del fuego y la memoria, Espacios invisibles y Yo, la flecha y la palabra. Tengo muchos inéditos y posiblemente en abril, vea la luz Visión de los Umbrales, un libro totalmente dedicado a la niñez desamparada. La poesía fortalece. Sigo su mandato, no sabemos en qué momento los latigazos del tiempo se ensañarán con nosotros. La poesía permite reconstruirse en la esperanza de un mundo mejor.

PERFIL

Escritora, periodista, letrista, compositora, Nelly Elías de Benavente ha publicado 23 libros. Delegada del Liceo Poético de Benidorm (España), fue invitada a integrar el Colectivo Cultural Internacional “Utopía Poética Universal”. Fue responsable de la página literaria de La Noticia, de Concepción. Es autora de “Calles de Cenizas”; “Corazón de Azúcar”; “Las Luciérnagas”; “Tucumi, el cacique valiente”; “Horas antes del alba” (novela) y “Los niños y el mar”, entre otros títulos.

CANCIÓN PARA MERCEDES (ZAMBA)

Una letanía de ausencias

en tu garganta de exilios

infatigable canta el amor

peregrinando por el mundo

a merced de los azahares

latía tu emoción.

Tu alma hundida en el viento

estremecido el corazón.

Tu grito de tierra adentro

sabor a cañaveral

a copla y guitarra

a naranjos, a tempestad.

Fuerza ancestral tu cantar

abigarrado son tu dolor

y en tu esperanza

solo las ansias de libertad.

Tu vuelo golondrina herida

junto a una estrella lo vi elevar

y ahora vas con la luna

alumbrando siempre estás.


Estribillo

Corazón adentro la pena

corazón afuera un clamor

corazón adentro la zamba

corazón afuera tu voz.


Nelly Elías de Benavente

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