Turismo de terror: opciones para unas vacaciones inolvidables - LA GACETA Tucumán

Turismo de terror: opciones para unas vacaciones inolvidables

Entre las modalidades de turismo alternativo hay quienes prefieren pasar sus vacaciones recorriendo mansiones abandonadas, históricos cementerios o museos góticos. Destinos curiosos y experiencias inolvidables.

19 Feb 2021 Por Guadalupe Norte
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Viajar a destinos diferentes de los acostumbrados nos permite abrir la mente a otras realidades, ajenas y seductoras a la vez. Hay aventureros que reconstruyen la época clásica entre ruinas monumentales, otros que siguen las huellas de sus pensadores favoritos o aquellos que prefieren aprovechar sus vacaciones para traer de souvenir unos buenos sustos.

En los portales de viajes cada vez son más las modalidades de turismo alternativos que se ofrecen, sean desde mantener una conexión sana con la naturaleza a propuestas con cursos de gastronomía e idiomas incluidos. En estos últimos años a la lista de tendencias se le sumó el turismo de terror.

“Esta categoría tiene que ver con los enigmas y el miedo que despiertan algunos lugares como mansiones antiguas, casas abandonadas por sucesos extraños o infraestructuras cuya historia se enlaza con leyendas de espíritus”, explica la consultora de viajes Teresa Agüero Tapia. Además, muchas de estas locaciones llegan a ser conocidas por las películas o los shows televisivos que se producen sobre ellas.

La modalidad se asocia con el turismo negro, pero tiene sus propias características. “El dark tourism alude a visitar sitios marcados por la tragedia y que portan un valor histórico preciso. Por ejemplo: Hiroshima o los campos de concentración. En cambio, el turismo de terror surge desde lo popular. Los lugares adquieren fama por la información que circula en internet y tienen que ver sobre todo con propiedades privadas deshabitadas o la adrenalina del misterio”, destaca la guía.

Cambiar las playas de Brasil por una noche deambulando en húmedos ex sanatorios no es para cualquiera y -por supuesto- esta clase de atracciones están cargadas de prejuicios. “Para muchos estos recorridos son morbosos y siniestros dado que estamos en contacto directo con la muerte o la destrucción. En realidad, la mayoría de los destinos de terror están regulados por agencias, tienen reglas de respeto sobre las pertenencias que se ven y protocolos de seguridad para evitar accidentes”, agrega Agüero Tapia.

Experiencias

Luego de conocer -hace cinco años- el cementerio de Recoleta (Buenos Aires), las fascinantes historias que dormitaban en los mausoleos hicieron que Rocío Origuela quisiera visitar los camposantos de cualquier país al que vaya de vacaciones.

“En Europa hay más de 100 cementerios considerados de interés turístico y existen tours fantásticos para conectar con el pasado. Cuando les muestro las fotos a mis amigos ellos lo tildan de extraño. Sin embargo, tocar las estatuas de mármol y adentrarme entre las callejuelas con flores hace que reflexione sobre el paso de la vida”, comenta la auxiliar de vuelo.

En el caso de Matías Castillo, su primera aproximación al turismo de terror arrancó con el temible cartel de “esta película está basada en hechos reales” al iniciar “El  conjuro”. “No soy adepto a los filmes porque me aburren, pero lo que captó mi atención en ese tiempo fue el concepto de que los objetos o los espacios físicos podían guardar las emociones de sus propietarios”, comenta el estudiante de inglés.

En 2016, él se fue de intercambio a Connecticut (Estados Unidos) y como parte de un trabajo universitario decidió investigar esa idea. “Por aquel entonces se habían estrenado otras dos películas de la serie y me animé a visitar el museo de ocultismo de los Warren. Allí el matrimonio guardaba objetos con magia negra o paranormales en su hogar y era bastante conocido. Fue una locura, logré ver a la muñeca Anabelle, espejos distorsionados y un vestido de novia con anécdotas demasiado tétricas”, relata.

LAS OPCIONES MÁS POPULARES EN DISTINTAS PARTES DEL MUNDO:

Argentina
Viejos hoteles

Al igual que el Gran Hotel Viena, el hotel Edén (La Falda, Córdoba) tiene sus propias historias de apariciones y secretos místicos. En la actualidad, la gigantesca infraestructura fue remodelada y está abierta a nuevos huéspedes. Por las noches hay visitas guiadas que narran las leyendas de terror que sucedieron en sus habitaciones y permiten un recorrido completo y a oscuras por sus inmediaciones.

México
Isla de las muñecas

En la zona de Xochimilco y con un paisaje rodeado de canales navegables hay una isla que tiene miles de muñecas colgadas entre la frondosa vegetación. Su mal estado -percudidas por la suciedad, el sol y el tiempo- le da al lugar una sensación lúgubre. El origen de la extraña (y para nada infantil) decoración se debe a un accidente que ocurrió hace décadas, cuando una niña se ahogó en un río cercano. Para aplacar el espíritu de la pequeña un cuidador de la zona empezó a colocar los juguetes a la vera del camino.

Inglaterra
Humor y tragedias

“London Dugeon” (en Londres) es una atracción turística que nos permite reírnos y gritar de miedo a partes iguales. Allí están representados en shows interactivos diferentes hechos históricos trágicos (ficticios o reales) que sucedieron en el pasado. Los visitantes pueden sentarse en la silla del barbero Sweeney Todd, presenciar una quema de brujas, navegar en un barco con ratones o seguir los pasos de Jack el Destripador.

Japón
La isla abandonada

Aunque la isla Hashima supo ser -en 1900- un polo industrial de carbón, hoy se reduce a estructuras deshabitadas y escombros. Con 480 metros de largo, el terreno fue comprado para ser ciudad de trabajadores: tenía cafés, bares, 25 tiendas, una escuela, un hospital y hasta un burdel. A mediados de los 70, la mina cerró, las familias quedaron sin trabajo y se la abandonó. Por muchos años, el lugar estuvo clausurado pero en 2009 se reactivó con fines turísticos. A los visitantes les fascina la sensación de estar detenidos en el tiempo.

Estados Unidos
La casa 112 de Ocean Avenue

EEUU cuenta con una página oficial del Estado destinada al turismo de terror. Allí figura la casa de Amityville, musa de 12 películas. La versión corta es que -tras un asesinato en 1974- el lugar quedó maldito. A tal punto que sus posteriores propietarios -el matrimonio George y Kathy Lutz- se fueron 28 días más tarde de haber comprado el inmueble.

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