Y la ganadora es: ¡la música tucumana! - LA GACETA Tucumán

Y la ganadora es: ¡la música tucumana!

“La máquina orbital”, compuesta por Maximiliano Zelaya Cardozo, ganó el premio del Fondo Nacional de las Artes.

02 Feb 2021 Por Alicia Liliana Fernández
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VIOLINISTA. El año de la música silenciada por la pandemia le dio sus frutos en la creación al músico tucumano. gentileza Maximiliano Zelaya Cardozo

“El Fondo Nacional de las Artes (FNA) abre su convocatoria para el tradicional Premio Juan Carlos Paz y el Concurso de Música Popular inédita, con el objetivo de estimular la creación musical argentina en sus distintos campos y para mantener el estímulo de nuestros compositores en este contexto de emergencia sanitaria global”, fue la invitación en septiembre de 2020.

Se presentaron 675 obras inéditas bajo seudónimo, que fueron juzgadas por un jurado integrado por los compositores Sandra González, Claudio Alsuyet y Julio Viera.

El ganador es Maximiliano Zelaya Cardozo, tucumano desde hace 27 años, residente en Buenos Aires, que ganó el premio mayor con su composición “La máquina orbital”.

La inspiración

“Venía trabajando en esta obra desde 2017, y la terminé en 2020. Le he dedicado mucho tiempo y mucho amor. Está dedicada al maestro Xul Solar. Básicamente tomo la simbología y los recursos que admiro en el pintor, que me han marcado desde la infancia”, detalla Zelaya Cardozo, muy contento con el premio.

Explica que se trata de una o para orquesta sinfónica de 20 minutos estructurada en tres piezas de diferentes duraciones. Una dura casi dos minutos, la otra un poco más y la restante el resto del tiempo; concebida para que se pueda tocar completa o en forma separada.

Acerca del género, advierte que en música contemporánea no se identifican géneros sino que simplemente se la llama obra sinfónica de 20 minutos para orquesta. “Esa es la base descriptiva, y de ahí lo que exploro es la utilización de los instrumentos de una forma convencional y no convencional”, agrega, y dice que para interpretarla se requiere orquesta tradicional, “toda la fila de madera, la fila de metales, las cuerdas, tres percusionistas y piano, sin requerimiento de solista”.

La alegría

“Cuando me enteré de que había ganado la sensación fue de incredulidad y de mucha alegría. Ganamos tres concursantes en tres categorías diferentes. Había: obra para orquesta, solista y música electroacústica, siempre dentro de la composición académica. A mí me pasaba con la obra que la iba trabajando mucho, a tal punto que la conocía y la quería un montón. Lo del concurso estaba latente y la duda de mandarla o no. Se me dio este año, después de un proceso largo. Me presento con frecuencia en concursos; este es el primero que gano, y de tal importancia”, expresa.

El cierre del proceso sería que el público pudiera escuchar “La máquina orbital”. “Sería muy lindo; como es todo tan reciente todavía no me he contactado con directores para proponerlo. Ojalá”, se ilusiona el joven compositor.

Los estudios

Zelaya Cardozo es violinista formado como profesor en el Instituto de Música de la UNT. Luego estudió con el maestro Rafael Gintoli por beca Mozarteum hace 10 años. Ha interpretado conciertos de música de cámara (con Carla Guzmán) y solística.

“Hace dos años con colegas ganamos una beca del FNA para formarnos con maestros de Buenos Aires”, comenta. Es docente de música en colegios, pero su actividad artística se centra en sus estudios de Dirección de ensambles y Composición en la Diplomatura superior en Música Contemporánea en el Conservatorio Manuel de Falla.

“El 2020 se prestó para la composición. Ha dado sus frutos. Es paradójico, porque si bien el músico se hace afuera, tocando y estudiando, se pudo aprovechar este tiempo de introspección, para mejorar, ya instrumentalmente o en el repertorio. A nivel personal fue de una búsqueda personal”, reflexiona.

Los referentes

Dedicado a la composición como eje de su hacer musical, Zelaya Cardozo reconoce que un compositor “debería formarse también en la interpretación”.

Acerca de los referentes, nombra a Luciano Berio, Andrew Norman, Toru Takemitsu, Claude Debussy y a Igor Stravinsky. “Pero no hay ninguno en particular que pueda señalar -aclara-. De cada uno uno toma lo que le gusta, ya sea mínimo, pero que influye en la forma de pensar la música propia”.

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