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"La tristeza la tengo siempre en todo momento", fueron las palabras de la joven venezolana que la semana pasada sufrió un abuso sexual durante una entrevista laboral en el barrio porteño de Balvanera.
En declaraciones al medio venezolano TVV, la mujer relató lo ocurrido y dijo que todo le pareció raro desde un principio porque el propietario del comercio, identificado como Irineo Humberto Garzón Martínez, cerró las persinas del local. "Inmediatamente le mando un mensaje a mi mamá diciéndole que tenía miedo porque estaba cerrando todo", sostuvo.
La joven señaló que Garzón Martínez le ofreció bebidas alcoholicas, pero que ella le dijo que bebería agua. A los pocos segundos sintió que se le dormían las manos y atinó a llamar a su hermana. "Cuando veo que contesta solo vi que la llamada estaba corriendo pero ya no le podía hablar, no le pude decir absolutamente nada porque sentí que me dormí", detalló.
Mareada y aturdida, la denunciante aseguró que alcanzó a ver al acusado ponerle el pantalón. Se durmió nuevamente y cuando despertó se encontraba con un policía.
"Solo digo 'Dios mío, gracias que no me acuerdo nada, no hubiera soportado recordar algo'", confesó la muchacha y agregó: "tengo muchísima fe de que le voy a dar fuerza a otras chicas para que den la cara y digan y denuncien al igual que lo hice yo y mi mamá".







