Cómo y dónde practicar senderismo - LA GACETA Tucumán

Cómo y dónde practicar senderismo

Entre las muchas opciones para hacer caminatas por la montaña que ofrece la provincia, elegimos tres para contarte cómo recorrerlas y qué cuidados tenés que tener en cuenta para que el paseo sea un verdadero disfrutar de la naturaleza.

11 Ene 2021

Entre las tantas bondades de nuestra provincia, tenemos la posibilidad de disfrutar de un entorno natural y una experiencia única en contacto con la naturaleza a pocos kilómetros de la ciudad. En familia o con amigos, cualquiera puede adentrarse en las ecosendas de Horco Molle y San Javier y sumergirse en la vida silvestre.

Si querés iniciarte en el senderismo, o simplemente buscas salir de la rutina en familia llevando a los niños a un entorno natural en estas vacaciones, recomendamos optar por las áreas más conocidas, y, a la vez, de poca dificultad: Puerta del Cielo, El funicular y Cuesta vieja. Cada uno de ellos es diferente, con una topografía compleja, y que muestran la belleza de Tucumán en su plenitud.

Las tres ecosendas se inician en el CAPS de Horco Molle. El funicular es un sendero de 1,8 km aproximadamente, posee una dificultad baja y se puede recorrer en 45 minutos, mientras que Puerta del Cielo tiene una longitud de 2,5 km y se puede realizar en una hora y media o en dos, con una dificultad baja-intermedia. “Cuesta Vieja es más larga, pero de menos pendiente. Es una senda antigua que iba a la par del recorrido del funicular”, explica Germán Marin, profesor de Educación Física y fiel visitante de las sendas desde hace 50 años.

Recomendaciones

Si bien estas sendas se consideran de una dificultad baja o media baja, el profesional aconseja a quienes se inicien en el senderismo hacer el recorrido de Puerta del Cielo o Cuesta Vieja, en vez del funicular, al que considera peligroso. “Antes, cuando estaban todos los puentes, subíamos por el funicular. Pero desde que se cayó uno, a principios de los 90, aconsejo que vayan por cualquiera de las otras dos sendas”, detalla.

Agrega que Cuesta Vieja tiene dos o tres tramos con una pequeña y corta pendiente, y que cualquiera puede recorrerla, sin necesidad de una preparación física previa. “Muchas veces los padres y los abuelos de los chicos caminan más lento. A veces escucho que les gritan ‘apúrate, mamá, dale, papá’. (Los niños) suben y bajan mientras los padres agonizan”, comenta risueño Marin.

Cómo vestir y qué llevar

Entre los recaudos necesarios, Marin sugiere consultar con un médico deportólogo. “Uno puede tener un problema cardiaco y a los 100 metros de caminar, por más que sea una marcha suave y tranquila, puede tener problemas”, asevera. Añade que es muy importante llevar agua, consultar el estado del tiempo, utilizar protector solar de factor elevado y contar con una gorra o sombrero que en lo posible tenga un tapanuca, para proteger esa zona.

“Es preferible ir a la mañana. Ahí no se van a perder, mucha gente empieza a subir a las cinco de la tarde. Llegan en dos horas y ya son las siete de la tarde. Tienen que bajar, se demoran otras dos horas y regresan, al final, en medio de la oscuridad”, describe. Sobre la desorientación que pueden sufrir algunos, Marin afirma que muchos se pierden porque se salen del sendero, por lo que indica seguir siempre por el camino establecido. “Es como una autopista, es ancho, está marcado, tiene carteles. Incluso hay un punto donde hay señal de celular. En otras partes no hay nada de señal”, puntualiza.

No ayuda crear caminos

Juan Pablo Juliá, director de la Reserva Experimental Horco Molle, subraya: “El mayor problema es que la gente tiende a armar nuevos senderos sobre los que ya están y eso provoca disturbios”. “La creación de nuevos caminos -dice- genera una red de senderos que tienen aspecto ‘medusoide’, es decir, poseen miles de tentáculos y, dónde antes había un sendero, se puede crear una red de senderos con un impacto que se extiende a todo el territorio”.

Recomienda -y pide- también “no dejar basura y no hacer ruidos innecesarios para no molestar a la fauna”.

En caso de ver algún animal, Juliá sugiere observarlo pero no interferir con él. “No tratés de perseguirlo ni acercarte más y menos agarrarlo. Esas cosas son las que pueden ser más perturbadoras para la fauna. Básicamente tenés que limitarte a observar, no gritarle ni hacer ruidos que los puedan asustar. Y si te encontrás con un animal grande, lo más adecuado es retroceder, pero nunca darle la espalda. Normalmente se va a retirar el animal. Pero si uno se da vuelta y sale corriendo, puede activar algún instinto de caza”, advierte.

Mascotas y basura

Como muchos llevan a sus mascotas a hacer estos recorridos, Juliá destaca: “los perros son un problema, porque por lo general están sin correa y entonces salen a perseguir a otros animales; es una cuestión seria. Yo desaconsejo llevar el perro a estas caminatas. En caso de hacerlo, lo ideal es que el animal vaya con correa o por lo menos que tenga bozal para que no lastime a otros animales”.

Por último, remarca que los visitantes suelen dejar mucha basura, sobre todo botellas de plástico, de agua o de vitamínicos. “Si vas a llevar algo para tomar o hidratarte, cargá una bolsita o una pequeña mochila en las que puedas poner los envases vacíos y te lo llevás de vuelta a tu casa. No los tirés en los senderos”, suplica.

El gran plan familiar

Respecto de la práctica del senderismo, Carlos David Figueroa, guía del Parque Nacional Aconquija, asegura: “lo más importante es la actitud y querer hacerlo”.

Apasionado por su trabajo, Figueroa cuenta que la actividad es adecuada para cualquier edad. Eso sí, sugiere contar con ropa deportiva, que sea cómoda, agua y, según la senda elegida, lo que él llama “comida de paso”: turrones, barras de cereal, caramelos o algo que se pueda ir comiendo mientras se camina, para recuperar energía.

Pone énfasis en que los niños son los que más aprenden en estas salidas. “El senderismo te va a atrapar. Primero, porque es naturaleza a pleno. En un sendero encontrás buen oxígeno, buena vibra. Encontrás que esa familia quizá ha venido preocupada por algo y ves que se va con una sonrisa de oreja a oreja. El motivo de que esto ocurra son las endorfinas que te produce este buen aire, este verde, la infinita variedad de verde que tienen las sendas tucumanas y que seguramente los cautiva”, asevera.

Figueroa considera el senderismo como un gran plan familiar, en el que, si se involucran todos, se puede transformar en una actividad excepcional, que los desenchufa (de su vida cotidiana) para que se enchufen con la naturaleza.

Agrega que el sendero de Puerta del Cielo no es aconsejable ni para empezar ni para adultos mayores ni para niños. En cuanto al funicular, afirma que sí es factible hacerlo con niños, pero con mucho cuidado porque hay puentes con 80 metros de caída. “Es muy lindo para los chicos porque podés ver las yungas en su totalidad. No es de tanto esfuerzo, pero hay que ir con cuidado. Lo que es Cuesta Vieja, que es la senda que sube el cerro más oblicuamente, es la más aconsejable para una familia que no está entrenada”, reconoce.

Figueroa recomienda en lo posible contar con un guía. “Las sendas son cambiantes: cae un árbol y cambia”, justifica. Por esta razón, añade que “mandarse solo es un riesgo”. Explica que en la provincia son muy pocos los que, como él, están habilitados para brindar ese servicio. “Están pululando muchos grupos, como 150 en Tucumán, mintiéndole a la gente que tienen seguro y no tienen, que son guías y no son…”, alerta.

“Si la gente tiene ansias de salir y andar en la naturaleza pero no tiene los conocimientos, es conveniente que vayan con un guía. Muchas veces pueden ser caros, porque el guía necesita permisos y todo eso, pero la sapiencia te termina generando una muy buena jornada y no un dolor de cabeza”, aconseja.

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