
Desde edad temprana, los niños son el blanco de consumo de diversas marcas y, en consecuencia, son bombardeados por mensajes publicitarios. Lo podemos ver desde el envoltorio de productos en los centros comerciales con colores llamativos y figuras animadas, el juguete de regalo de sus personajes favoritos en las grandes cadenas de comida rápida, hasta en los anuncios publicitarios, películas y videos.
El avance tecnológico y el consumo de los medios digitales han crecido notablemente en los últimos tiempos y los niños no escapan de esta realidad. Cada vez, desde más pequeños, tienen acceso a diferentes dispositivos electrónicos donde inevitablemente consumen lo que las marcas quieren.
La especialista en marketing digital Silvina Sleiman, (foto abajo) en una entrevista con LA GACETA, explica que actualmente lo audiovisual es una de las estrategias más fuertes que utiliza el marketing (ciencia que estudia el comportamiento del consumidor) para generar impacto. El color, la imagen, el sonido y el movimiento ya no son elementos separados, sino que convergen de manera perfecta en un video, que siempre son cortos y coloridos para captar la atención del consumidor.
“Hoy en día los chicos ven todo bajo la modalidad “on demand”, por medio de YouTube, Netflix, Flow. Básicamente el marketing cambió los gustos y el comportamiento, a la vez, eso influye en que el chico tenga otra capacidad de decisión, hace un tiempo hubo un estudio acerca de que ahora son ellos los que deciden cuál es el consumo de la casa”, asegura Silvina.
“Ya no se trata de un deseo, sino que empieza a sentir que es necesario todo lo que aparece en los videos o publicidades. Eso provoca también, al no tener, un alto grado de frustración, una necesidad importante de tener para pertenecer y afecta en lo psicológico”, agrega.
“Lo que ve en televisión”
Andrea Ferreyra, mamá de Valentín Luna, de siete años (foto), asegura que es consciente del poder del marketing en los niños. En su caso lo puede notar sobre todo en festividades como Navidad, Día del Niño y cumpleaños, en los que se acostumbra a hacer regalos. “Él siempre me pide cosas que ve en la televisión, como juguetes y piezas de autos”, señala Andrea. Añade que su hijo pasa muchas horas frente a la pantalla, en las diferentes plataformas digitales. “Lamentablemente a causa del coronavirus estuvimos mucho tiempo encerrados; al principio había otras alternativas, habíamos realizado un plan para todos los días con horarios bien establecidos, pero a medida que fueron pasando tantos meses, se fue desbordando la situación”, explica.
Aclara que Valentín no se frustra si no recibe lo que pide. “Por el contrario, se muestra feliz y agradecido con lo que tiene, ya que siempre le inculcamos no prestar mucha atención a las marcas”, finaliza.
“Bombardeo” de las redes
Stella Pérez Marcos es mamá de cinco hijos. Entre ellos Joaquín y Felipe Valdez, mellizos de dos años. “Mis hijos todavía no ven mucha televisión, pasan poco tiempo frente a la pantalla. Tratamos de que jueguen más, de que interactúen entre ellos, compramos juegos didácticos, salen a la plaza en bici y juegan con sus mascotas”, asegura Stella. Destaca que los mellizos no reclaman productos ni marcas y cree que se debe a la poca publicidad que ven. Distinto es el caso de Jazmín Saravia, su hija de 11 años “Ella está más tiempo con el celular y la televisión, es bombardeada por todas las redes de comunicación. Gracias a Dios es comprensiva, entiende la situación que se vive en este momento. Pide poco y lo que se puede, se le da; le hablo mucho para que no se sienta mal por no tener todo lo que tienen otros”, describe.
Falta de regulaciones
“En la medida en que uno les explique a sus hijos que todo se trata de una ilusión y que el mensaje que se baja desde los medios de comunicación es una falsa felicidad, el poder (del marketing) se atenúa sensiblemente, más cuando se basa en lo efímero del dinero, de la perfección del físico y del pertenecer a cualquier precio”, sostiene Cecilia Alanís, mamá de tres niños: Juan Emilio (12), Santiago (seis) y Guillermina (cinco) Emdan. Afirma que, desde su punto de vista, desde los cinco años los niños comienzan a ser conscientes de las marcas debido a que las estrategias comerciales cada vez son más estudiadas. “En general no atendemos a esa demanda, no por tema de recursos económicos, sino más bien por cuestiones referidas a los valores que transmitimos, que morigeran los niveles de ansiedad de los chicos”, expresa.
Subraya que una de sus mayores preocupaciones es la falta de regulación de los medios digitales “Más allá de la construcción del valor confianza para con ellos y del acompañamiento como papás sería importante una legislación acorde y que el aspecto comunicacional baje un nivel en cuanto a las estrategias de consumo, ya que estos elevan la vara y provocan frustraciones en los niños cuando no obtienen lo que quieren”, reflexiona.
Habilidades sociales
La psicóloga María José Iturre (foto) sostiene: “El marketing afecta a los niños en su comportamiento integral, principalmente en las habilidades sociales, en la vinculación con el otro. Teniendo en cuenta que el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje es una construcción, las nuevas tecnologías y el marketing influyen en el procesamiento de la información, la creatividad e imaginación”. “En los seis primeros años de vida, los niños poseen mayor plasticidad en el proceso de aprender. Creo que, las estrategias del marketing afectan más cuando hay dependencia de la pantalla”, asevera.
La psicóloga Pía Garmendia (foto) afirma: “Dentro de las estrategias del marketing, las empresas van a tener en cuenta cuestiones del pensamiento del niño, su mundo de fantasía”. Resalta que los padres deben controlar la calidad de lo que consume el niño y también la cantidad, buscar interactuar con ellos acerca del contenido, resaltando que no está mal que miren televisión o utilicen lo digital mientras no sea un exceso. “Los chicos hoy son nativos digitales, hay programas que son muy educativos e instructivos, pero esto no reemplaza el aprendizaje que el niño debe tener de la vida al aire libre, con el uso del cuerpo, lo relacionado a lo psicomotriz”, señala.
“Hay muchos objetos que son fantásticos para el desarrollo de los niños, la cuestión es, cuál es necesario para su edad”, dice y añade que los juguetes son importantes para despertar la imaginación, pero o necesariamente los más caros. “Hay que mostrarles cuál es la realidad de su familia y las realidades de otros; es fundamental buscar sensibilizarlos y enseñarles a ser solidarios, que las cosas se consiguen con esfuerzo y sobre todo cuál es su verdadero valor”, concluye. (Producción periodística: Mariana Ávila)







