Cómo ayudar al planeta: qué cambiar en nuestro día a día y ser más amigables con el medio ambiente

Recomendaciones de especialistas para enfrentar la deforestación y el cambio climático.

Cómo ayudar al planeta: qué cambiar en nuestro día a día y ser más amigables con el medio ambiente
01 Enero 2021

El planeta pide a gritos ayuda. Los desechos, el cambio climático, la deforestación y la acción del hombre en general han hecho estragos en la tierra. Un nuevo año no nos asegura que todo cambie, pero sí nos abre la puerta para que como ciudadanos tomemos conciencia y empecemos a realizar pequeños cambios que permitan ayudar a revertir tanto mal que la humanidad ha hecho a la naturaleza.

¿Qué debemos hacer? ¿Cómo podemos ayudar? No es necesario emprender grandes empresas ni modificar nuestra forma de vivir por completo, pero es importante ser conscientes, transformar hábitos y hacer nuestro día a día más amigable al ambiente.

Las bolsas de plástico, un dolor de cabeza

La doctora Ana Carolina Monmany del Instituto de Ecología Regional plantea que durante el 2020 no ha habido grandes cambios en lo que respecta a la contaminación aunque sí se han generado nuevos residuos provenientes del mundo de la salud (cubrebocas, batas, máscaras, todos ellos con plástico entre sus compuestos) y de las compras: “las bolsas han aumentado muchísimo con los deliverys”, expone la especialista.  Y es que con la pandemia y el aislamiento crecieron exponencialmente las compras a domicilio: “mucha gente se ha trasladado a comprar cosas desde casa y eso no ha sido acompañado por metodologías de envasado diferentes al plástico. Necesitamos entregar en cajas de cartón, en otros envases” comenta la profesional, que asegura que de cara a este año nuevo es importante pensar en esta nueva forma de compra.

Para Monmany las bolsas son el mayor problema en lo que respecta al plástico. Si bien considera que durante los últimos años se han dado ciertos avances en el tema, actualmente todo se ha relajado y “estamos volviendo a una situación en la que por default te dan la bolsita y nunca te preguntan”, resume la doctora. Enfatiza en que el tema es preocupante, porque la fabricación de bolsas de plástico continúa vertiginosamente y el trabajo de concientización con el público es mucho más lento.

Subraya que si bien hay alternativas de bolsas, las que se consiguen en la provincia son más perjudiciales para el ambiente que aquellas que no son biodegradables. “Las bolsas oxibiodegradables son peores que una bolsa común. Son bolsas que poseen el mismo plástico que una común, pero con un aditivo para que se fragmente más rápido, en pedazos más pequeños, de manera que no lo vemos pero sigue estando en el ambiente. Eso hace que muchos animales lo puedan confundir con comida”, aclara.

Acota que una alteración en nuestra conducta en lo que respecta a las bolsas de plástico no es difícil de lograr: “podemos hacer un cambio”, afirma. Para ella, tener cuenta esta problemática hará la gran diferencia, lo importante es pedir como consumidores la no utilización de bolsas, no recibirlas y no aceptar ni promover el uso de bolsas de tipo oxibiodegradables.

Cuidar a los animales

Durante los primeros meses de la cuarentena investigadores adelantaron que en algunos lugares del mundo los animales comenzaban a recuperar territorio que normalmente era ocupado por humanos. Pero en Tucumán no fue así. Sofia Nanni es doctora en Ciencias Biológicas y durante 2020 colaboró en la dirección de la tesina de grado de Melisa Cordero. Durante el aislamiento social y preventivo realizaron un relevamiento con cámaras en una senda de la provincia y en otra ruta de animales para control, intentando descubrir el desenvolvimiento de la vida silvestre durante la pandemia. Descubrieron que este tiempo no fue suficiente para que los animales pudiesen recuperar su actividad: “no es que por el aislamiento hubo un gran resurgimiento de la fauna”, asevera la doctora. Los estudios también concluyeron que no hay mucho conocimiento por parte de la sociedad sobre la existencia de estos animales.

Por esto dice que es importante tener conciencia del impacto de las actividades humanas sobre la fauna. Considera que sería muy interesante idear cómo se podría hacer para que la fauna esté presente cuando el humano circule en esas zonas. Cuidar a los animales es cuidar el medioambiente. Recomienda realizar actividades de senderismo con mucho respeto hacia la fauna, es decir, moverse sin tirar basura, sin modificar el ambiente o modificándolo lo menos posible. “Si se encuentra un animal es mejor dejarlo, tratar de no interactuar. Ser respetuosos a la hora de hacer actividades recreativas puede servir para ayudar a que la fauna no se vea tan afectada”, comenta Nanni.

Por último, aconseja tener precaución al recorrer con animales domésticos estos lugares donde conviven humanos y vida silvestre. “Los perros que lleva la gente que pueden transmitir enfermedades de dos maneras: o contagiar enfermedades a los animales silvestres, o llevando enfermedades de los animales silvestres a la gente”, advierte la especialista.

Pequeñas acciones

La doctora Florencia Sayago de la dirección de Medio Ambiente de la provincia reconoce que somos analfabetos ambientales: “en educación ambiental siempre se habla de los niños y no se tiene muy presente que los adultos nos tenemos que educar en medio ambiente. No nos damos cuenta de que muchas cosas que hacemos no son sustentables ambientalmente”, acota. Cree que hay acciones en nuestra vida cotidiana y en el trabajo que podemos cambiar: en primer lugar, la separación de residuos es esencial, “tenemos que hacer urgente separación de residuos en las casas, bares, shoppings”, agrega. En segundo término, hace referencia a la contaminación atmosférica y afirma que tenemos que ser mas cuidadosos, no quemar pasto, ni basura, ni caña. En tercer lugar, debemos ser eficientes con el agua: por empezar, hay que tratar de no usar agua potable para lavar las veredas y autos. Comenta que es necesario aprovechar y utilizar el agua de lluvia para lavar o para regar y también ser cuidadosos no dejando las canillas abiertas, evitando usar litros y litros de agua para bañarse y cerrar el caño mientras se lavan los platos.  

“El mensaje de la naturaleza es que seamos más cuidadosos, más cautelosos, que no impunemente modifiquemos y destruyamos todo, sino que tratemos de respetar y de vivir lo más sustentablemente posible”, finaliza.

Ser conscientes del mal que hacemos

Agustina Tarcaya forma parte de Salvarnos Salvando, una organización de jóvenes ambientalistas en Tucumán. Para ellos lo principal es entender que todo lo que sucede hoy con relación a lo ambiental es algo que ya nos está afectando en la actualidad. A partir de ese conocimiento y si pensamos en cómo colaborar con el planeta, la realización de actos individuales es un buen inicio: separación de residuos, utilización de productos más ecológicos, consumir menos carne, entre otros.

Pero si queremos ayudar al medio ambiente, no hay que detenerse ahí. La joven expresa que los actos individuales deben acompañarse de acciones colectivas, como la participación en movilizaciones o juntar firmas. Es importante -explica- ir por lo individual, pero no dejarlo solamente ahí, sino tratar de accionar colectivamente con las organizaciones que nos sintamos identificados de manera permanente o momentánea pero saber que la fuerza colectiva es la más importante de todas y es la que va a lograr un cambio trascendental.

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