Los dos grandes escenarios electorales

01 Ene 2021

Por Carlos Fara, consultor político.-

2021 será un año muy complejo por la triple conflictividad (económica, sanitaria y política). Si bien se está generando un viento de cola interesante a nivel internacional, el país arrastra un deterioro de al menos tres años y necesita efectuar un ajuste avalado por un probable acuerdo con el FMI. Cierto rebote mejorará las cuentas públicas y calmará la irritación popular, pero el drama social es muy profundo para que se apacigüe fácilmente con un crecimiento modesto.

Ya se sabe que los efectos de la pandemia permanecerán durante todo 2021. Aun cuando hubiera un gran operativo de vacunación y surtiera algún efecto, la situación sería complicada por la combinación con el impacto socioeconómico. Argentina no entra al año próximo con buenos indicadores respecto al manejo y la incidencia de la covid-19.

La tercera conflictividad es estrictamente política y se debe a las tensiones entre Alberto y Cristina, cuestión que atravesará todo el mandato. En tanto la vicepresidenta siga enfrentando procesos judiciales, la presión sobre el presidente permanecerá e incluso se incrementará, con todo lo que eso significa.

Electoralmente puede haber dos grandes escenarios. En el primero, la situación socioeconómica se calma y produce un cambio de clima en el humor social. Se dispensa al Gobierno de los errores que ha cometido y se reduce la tensión política. Entonces, si el oficialismo no volviera a radicalizarse, podría ganar la elección de medio término y el presidente se fortalecería dentro de la coalición y frente a los actores económicos y sociales. Este escenario cobraría más fuerza si hiciera una buena elección el espacio de ideología liberal y, por lo tanto, se fragmentara la representación opositora.

En el segundo, el Gobierno se radicaliza -como ya sucedió entre junio y octubre- y crea un mal humor en el segmento moderado que votó a Alberto. En consecuencia, este sector decide castigarlo y usa como instrumento a Juntos por el Cambio. Pero incluso en este escenario, debe tenerse en cuenta que el oficialismo tiene un núcleo duro considerable, que evitará que la aprobación presidencial baje mucho más de lo que lo hizo hasta ahora.

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