CUENTO INFANTIL. La pequeña Emilita le dedicó un cuento a los tucumanos.

La cuarentena despertó en muchos el ingenio y las ganas de descubrir nuevos gustos, sobre todo en los niños que se vieron totalmente abstraídos de su rutina y debieron buscar cosas que hacer para pasar sus días. En este mes, donde la esperanza parece renovarse y la inocencia de los más pequeños recobra energía, una niña tucumana dedicó un día de su vida para escribir un cuento que llegó hasta LA GACETA.
Se llama 'Familia Perruna' y habla de la experiencia de unos perritos que se pierden en un bosque y están a punto de ser atacados por un lobo cuando su mamá llega a rescatarlos.
La escritora es 'Emilita' Mascaró Merino, tiene siete años y redactó a puño y letra el cuento infantil que terminó con una escena de mucho amor entre una madre y sus pequeños.
En tiempos donde muchas familias perdieron a sus integrantes, donde la incertidumbre invade el día a día y es difícil mantener la fe, la mano de esta pequeña vuelve a llenar de inocencia a los tucumanos y refresca la importancia un hogar seguro y amoroso para los más chiquitos.
Familia Perruna
"Había una vez una familia de perros
Eran dos hijos una abuela, la mamá y el papá. Los cachorros eran muy traviesos.
Una vez los cachorros rompieron un almohadón. La abuela los retó pero era en broma.
Un día su mamá les dijo que vayan por unas manzanas, se podían comer solo 1, bueno 1 para los 2, pero no todas porque eran para la cena.
Luego fueron al bosque. Por el momento estaba todo tranquilo hasta que... escucharon un ruido y se asustaron, pero lo ignoraron.
Más tarde volvió a sonar y ahora sí no lo ignoraron.
Las plantas se movían muy fuerte y era un lobo. Gritaron del susto y el lobo les dijo 'tranquilos, no les haré daño'.
Ellos no sabían si creer en él, pero lo hicieron. El lobo les dijo, 'vengan conmigo'.
Los perritos fueron y el lobo les dijo que juguemos a la escondida y los perritos dijeron que sí. Los perritos se escondieron mientras el lobo contaba 1, 2, 3, 4, 5, el lobo dijo 'ya voy, el que no se escondió, perdió'.
Para el lobo le parecía muy fácil porque ya sabía dónde estaban así que los buscó y los encontró muy rápido.
El lobo dijo ¿listos para entrar a mi boca? Los niños gritaron ayuda, ayuda! La mamá escuchó y fue corriendo y le ladró muy, muy fuerte.
Finalmente el lobo salió corriendo y la mamá los lamió con mucho amor.
Y colorín colorado, este cuento se ha terminado".







