
Nueva York (EE.UU.): la ciudad de las estrellas (artificiales)
Al visitar Nueva York una parada obligatoria en estas fechas es el Centro Rockefeller. Allí es donde se arma (desde hace 88 años) uno de los árboles más imponentes de Estados Unidos. En esta oportunidad, el protagonismo se lo lleva un abeto noruego de 23 metros y unos 80 años de antigüedad.
Los números de su decoración son igual de imponentes: para vestir este gran pino se necesitaron 50.000 luces led multicolor y ocho kilómetros de cable. Por último, la brillante estrella de su punta (a juego con las gélidas mañanas de 10 °C) cuenta con 3 millones de cristales Swarovski.
Este año para evitar los conglomerados, la presentación oficial del colosal pino debió ser virtual y desde entonces la zona se encuentra restringida. Quienes deseen visitar el árbol primero deben sacar entrada y existe un tiempo límite para su contemplación. Además, en las zonas aledañas al predio hay diferentes pantallas con códigos QR para que la gente haga colas virtuales y hay una cámara que transmite la postal festiva durante todo el día. Para ver el árbol en vivo podés ingresar a www.rockefellercenter.com.
Otra de las atracciones centrales en diciembre son las pistas de patinaje, también con modificaciones en sus protocolos de acceso. Para disfrutar del hielo ahora las sesiones tienen entradas digitales y el equipo rentado debe ser desinfectado -por normativa- cada media hora. Además, las taquillas que aparecen en las películas para dejar nuestras pertenencias han desaparecido. En su lugar, los visitantes deben comprar una bolsa que se ata a la espalda y en la cual se introducen todas las pertenencias personales.
El itinerario se completa con una visita a Bryant Park: sucesión de pequeños comercios que venden un sinfín de decoraciones navideñas y exóticos arreglos para nuestros hogares.
Por otra parte, un gran número de espectáculos musicales (como El Cascanueces o The Rockettes Radio City Christmas Spectacular, vigente desde 1933) han sido cancelados. Lo mismo ocurre con los tours masivos hacia Dyker Heights: zona residencial que es la meca de las casas extravagantes y ha ganado premios por sus jardines llenos de Santas en movimiento.
¿Qué pasará en Año Nuevo? La reunión del Times Square también tendrá su transmisión online y los shows con celebridades e influencers adoptarán el concepto de videos.
Emiratos Árabes Unidos: lujo, brillos y brindis en altura
La ciudad de Dubai y Abu Dhabi (capital de los Emiratos Árabes Unidos) son la encarnación del lujo. Por lo que no es difícil pensar que la sensación de sofisticación se expande también a la parafernalia navideña.
Si bien la mayoría de la población es musulmana, en los hoteles suelen verse árboles gigantes para el atractivo de los turistas o los empresarios internacionales.
El más llamativo es el pino artificial del hall de entrada del hotel Emirates Palace.
El árbol fue catalogado (hasta el año pasado) como “el más costoso del mundo” por el libro de Récord Guinness y tiene piezas de joyería (anillos, collares de zafiro e incrustaciones de diamantes) que están valoradas en 11 millones de dólares.
Una vez que la Navidad concluye, una de las fechas con mayor flujo turístico es Nochevieja.
En cada oportunidad, los aplausos se los llevan los fuegos artificiales del rascacielos Burj Khalifa (famoso por sus 163 pisos). La función dura -en promedio- ocho minutos y la cuenta regresiva aparece en la misma superficie del edificio.
Cuando se acerque el momento, la transmisión en vivo estará disponible desde www.mydubainewyear.emaar.com.
En Hawaii: aloha a los regalos y a la piña colada
Hawaii no tendrá los árboles con mayor follaje ni los más decorados, pero en este paraje de arena reluciente la Navidad se disfruta con el mismo ímpetu que en los países nevados.
Cada año, en Honolulu se instala un árbol (artificial) de 15 metros y a principio de diciembre arranca “El alumbrado”: un evento en que todas las regiones prenden -en simultáneo- los adornos navideños que hay en sus hogares, los comercios y los espacios públicos. El ritual de armado involucra también un desfile callejero (llamado Honolulu City Lights y que perdura a lo largo del mes) con bandas de música, danzas autóctonas y procesiones con disfraces.
Lo peculiar (y el factor que hace a este árbol único) es que a su costado hay dos muñecos de seis metros que reversionan al señor y la señora Claus. Para diversión de los visitantes, en lugar de un sofocante enterizo colorado Shaka Santa tiene shots y una bata desprendida y Tutu Mele un holgado vestido. ¿El elemento extra? unos barbijos con patrones de flores blancas.
El segundo gran encanto que ofrece las festividades hawaianas es la recepción de Papá Noel en la playa de Waikiki. Cada año, un hombre vestido como el rey de las navidades se acerca a la isla en canoa mientras los niños lo aplauden y saludan desde la orilla (un punto que da crédito a la idea de que Santa puede llevar nuestros obsequios a donde sea, sin importar si es un archipiélago remoto o se requiere hisopado).
¿Qué cambió y cuál será la impronta 2020? Por desgracia, el recorrido por la explanada aledaña al árbol deberá hacerse en vehículo o grupos reducidos. Sumado a que las presentaciones de ballet clásico en teatros y las fiestas junto al mar han sido suspendidas. Nosotros podremos ver fotos y un documental sobre la historia detrás del agasajo al hacer click en www.gohawaii.com.
Italia: con ayuda natural
“Hacer las cosas a lo grande” sería la frase que describe a los pobladores de Gubbio (Italia). ¿El motivo? La ciudad medieval cuenta con un árbol de 750 metros de altura, que está hecho de cables y luces que serpentean entre la zona residencial y van hasta las laderas del monte Ingino.
La creación de esta colosal silueta (con 700 luces) ya lleva cuatro décadas, pero en esta edición se debieron prohibir los agasajos masivos que le suceden a la iluminación. En su lugar, el ayuntamiento transmitió el acto por las redes sociales y se publicó una emotiva carta escrita -en primera persona- por el árbol para resaltar el valor de la solidaridad y la perseverancia colectiva. Tanto la carta como los videos de armado pueden encontrarse al buscar en Facebook “Albero di Natale più Grande del Mondo”.
Destino Francia: las galerías de parís y una oda a la fantasía
En París, el arte y el consumo estacional se complementan y potencian a la perfección al ingresar a las Galerías Lafayette. Hace 120 años que la tienda departamental es un emblema creativo en lo que refiere a narrativas visuales.
En esta ocasión el mensaje del gran almacén llama al redescubrimiento de nuestra infancia con la historia de una niña-exploradora que recorre diferentes universos encantados. El árbol (de 25 metros) es sinónimo de lo onírico: para empezar, porque su estructura (sujeta desde el techo) flota acompasada de peces voladores y faroles chinos. Y, en segundo lugar, porque sus colores fluorescentes generan efectos ópticos.
Entre los ornamentos se destacan los regalos, pompones y juguetes bordados y -por si fuera poco- las intervenciones continúan en 12 vitrinas del establecimiento con escenas de osos autómatas que bailan, flores vestidas de astronautas, muñecas rusas y monos trepadores. El copetín en esta batalla sensorial y navideña es un homenaje a Jules Védrines, piloto que -en 1919- aterrizó su avioneta en la azotea de Lafayette.
Dato aparte: dadas las reglamentaciones sanitarias, para sumergirnos en estas tierras lejanas (y sacarnos una selfie) hay que hacer fila. La cantidad de gente que ingresa a las galerías está regulada y para las ventas se promueve el Exclusive Live Shopping: una plataforma online que simula el recorrido piso por piso de los locales y que cuenta con servicio de personal shopper y asesores por videollamada.







