Todo es historia: Hugo Moreno, frente al artista de los 500 pinceles - LA GACETA Tucumán

Todo es historia: Hugo Moreno, frente al artista de los 500 pinceles

El defensor tucumano recuerda sus duelos con Maradona y su amistad fuera de la cancha.

05 Dic 2020 Por Federico Espósito
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EN LA BOMBONERA. Diego y Hugo ya se conocían desde que el “10” jugaba en Argentinos, pero el defensor surgido en Atlético conserva varias fotos de ese recordado Boca-San Lorenzo en el Metropolitano de 1981.

-¿Qué pasa, Nube Negra? ¿Me vas a poder agarrar?

- Dale Diego, no te hagás el racista que vos no sos mucho más blanco que yo.

El intercambio de chicanas se produjo en alguna pelota parada del Boca vs. San Lorenzo que tuvo lugar en La Bombonera, por el recordado Metropolitano 1981, y tuvo como protagonistas a Diego Armando Maradona y a Hugo Alberto Moreno. Fue acaso el único buen recuerdo que el defensor tucumano se llevó de aquella tarde, en la que tenía la difícil misión de marcar al 10: el “Xeneize”, a la postre campeón, se hizo un picnic y goleó 4-0 al “Ciclón”, que terminaría yéndose a la B. “Me tocó marcarlo al monstruo, al ídolo. No fue la única vez, nos enfrentamos varias veces, y todos sabíamos las condiciones técnicas que tenía, era un virtuoso. Esa tarde empezamos bien, pero después ellos se asentaron y nos pegaron un baile. Entraban por donde querían”, resume Hugo. El broche lo puso el propio Diego, con un golazo de tiro libre a dos minutos del final. Para colmo, a Hugo lo expulsaron por una falta sobre la estrella “xeneize”. “Él venía retrocediendo, yo me quedé parado, él se afirmó en mi pierna y se tiró. Yo no lo golpeé, pero inmediatamente me rajaron. Es que tenía cierta protección de los árbitros. Pero Diego era un señorito, dentro y fuera de la cancha. Ganara o perdiera, venía y te abrazaba cuando terminaba el partido”, lo describe el surgido en Atlético.

Por cierto, lo de “Nube Negra” era un apelativo con el que a Moreno lo habían bautizado en Buenos Aires, justamente por ser morocho. “Me decían así, o ‘Abeja Negra’ también. A veces, cuando me veía aparecer, Diego me gastaba diciendo ‘mirá esa nube negra que viene ahí’. Tenía esa salidas que te hacía reír, tenía mucha chispa. Y no te podías enojar porque sino te gastaba peor. Esas gastadas adentro de la cancha eran un partido aparte”, recuerda Hugo.

El inicio de una amistad

De todos los títulos nacionales de Boca, el Metropolitano del 81 permanece en la memoria colectiva como el único que ganó Diego en su corta historia en el club. Para cuando se produjo ese cruce en La Bombonera, Diego y Hugo ya tenían una amistad de varios años.

“Lo conocí cuando jugaba en Argentinos. Yo vivía en Villa del Parque y mi concuñado, que era alemán, hacía tapados de piel. Y él fue que les compró los primeros para Claudia (Villafañe). Ya era un tremendo jugador, pero no el monstruo que llegaría a ser”, cuenta.

Moreno define como “grandiosa” la experiencia de enfrentar a Maradona, aunque marcarlo era un desafío que exigía 90 minutos de concentración al máximo. “Los defensores teníamos que estar preparados para cualquier cosa, porque Diego tenía 500 pinceles para pintarte la cara de distintos colores. Trabajábamos toda la semana el partido. Y mirá que por esa época tuve entrenadores como (Carlos) Bilardo o el ‘Toto’ (Juan Carlos) Lorenzo, que eran estudiosos de cómo enfrentar a los rivales, pero Diego te podía sorprender con cualquier cosa”, recuerda.

De esos clásicos que jugó con Boca, rescata otra historia que se le viene a la mente: “hubo uno en que les pegamos una milonga y les ganamos 3 a 0. (Ricardo) Gareca me levantó dos veces en el primer tiempo, así que en el segundo le pegué un chicle en el pelo. Ahí desapareció del partido. Unos días después me llego hasta Agremiados a sacar unas chequeras porque mi señora estaba embarazada y me lo cruzo a (Oscar) Ruggeri. Me dice: Negro, cómo le vas a hacer eso al ‘Tigre’. Y yo le respondo que no le había hecho nada, que pegarle un chicle en el pelo a un 9 era mutilarlo. Y mirá lo que son las cosas: en ese instante entra Gareca a Agremiados, se había cortado el pelo. Ruggeri le grita ¡Tigre, mirá quién está acá! Viene Gareca y me dice que cómo le iba a hacer eso. Y yo le digo: no te hice nada, pero igual, el corte te queda fenómeno, Tigre! Ja ja, quedó una linda relación. Es que el fútbol te deja esas cosas lindas...”

Inolvidable

Después de sus cinco temporadas y 88 partidos en San Lorenzo, Hugo pasó a Estudiantes, con el que sería campeón junto con Miguel Russo, Alejandro Sabella y José Luis “Tata” Brown, entre otros. Allí también tuvo de compañero a Luis Islas, por medio de quien se mantuvo en contacto con Maradona durante su etapa como DT en Dorados de Sinaloa, ya que el ex arquero de la Selección formaba parte del cuerpo técnico del “Diez”.

“Con Luis siempre teníamos charlas, y cuando estaban en Dubai lo llamé a Diego para su cumpleaños 58”, comenta Hugo, agradecido no sólo por haber enfrentado al más grande, sino por haber podido conocerlo en su intimidad. Así lo describe: “aparte de un futbolistas extraordinario, era un ser humano sensacional, muy abierto y sincero. Siempre que me veía me preguntaba por mi familia. Su partida nos golpeó mucho a todos, pero me queda la satisfacción íntima de haber compartido una amistad con él”.

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