Más de la mitad de los tucumanos cree que 2020 tuvo impacto negativo en la educación - LA GACETA Tucumán

Más de la mitad de los tucumanos cree que 2020 tuvo impacto negativo en la educación

Resultados de una encuesta realizada por Reale Dallatorre Consultores (RDT) para LA GACETA. Para muchos padres las clases virtuales han sido negativas, pero otros opinan que los chicos ganaron en autonomía.

27 Nov 2020 Por Lucía Lozano
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Cuando hoy se cierre el Zoom o se envíe el último formulario de Google para rendir un examen, muchos respirarán aliviados. Los chicos, los padres y también los docentes. Se acaba un año escolar para el olvido, aunque será imposible no rememorarlo. A la hora del balance, los tucumanos son críticos: para muchos de ellos, la virtualidad ha sido muy negativa. De hecho, el 54% cree que el 2020 será recordado por el impacto catastrófico que tuvo para la educación de los niños y adolescentes, según el Estudio de Opinión Pública realizado por Reale Dallatorre Consultores (RDT) para LA GACETA.

El 42,5% de los encuestados, en cambio, sintió que las clases virtuales permitieron una nueva forma de aprendizaje. El sondeo revela, además, que -segmentado por nivel educativo- el porcentaje que evalúa negativamente la virtualidad para la educación, es sensiblemente mayor en el nivel educativo bajo: 64,1%. El dato valida la percepción de que se trata de la porción de la población que ha sido más impactada por la suspensión de las clases presenciales, según analizan los encuestadores.

Y otro dato importante de la encuesta: solo un 30% apoya la continuidad de la virtualidad como modalidad definitiva, tanto para home office como para las clases virtuales. Cinco de cada 10 tucumanos sostiene que es necesario volver a la presencialidad.

Final y balance

Hoy se termina un año que fue muy difícil para todos, y en especial para los chicos de la primaria y la secundaria: fueron dos semanas a clases y después la escuela se trasladó a la casa. Es lógico que para muchos padres, que estuvieron recargados con las tareas escolares, haya sido un mal año, sostienen tres psicopedagogas, que analizan lo positivo y lo negativo que nos dejó el 2020.

“A mi entender este año no fue un desastre. Los chicos desarrollaron autonomía, se familiarizaron con la tecnología y aprendieron otra forma de buscar y acceder al conocimiento”, explica Adriana López. “Hay que reconocer que hubo muchos afectados, principalmente los que no tuvieron a su alcance la tecnología o el acompañamiento de la familia por distintas razones”, consideró la psicopedagoga. En general, para ella, el resultado de 2020 es que no se avanzó en el aprendizaje de contenidos, pero esto no significa que los chicos no aprendieron: “el conocimiento no solo pasa por saberes curriculares, sino por el desarrollo de estrategias para poder acceder a ellos y utilizarlos en otros contextos”.

Para la psicopedagoga Elisa Ghiggia los chicos han perdido muchas más cosas de las que ganaron este año. “Lo más injusto de 2020 fue la gran desigualdad en el aprendizaje. Hubo chicos que directamente no tuvieron contacto con la escuela por no contar con las herramientas. El sistema educativo no estaba preparado para esta situación y a veces mienten las autoridades cuando dicen que está todo bien. Hablo como maestra: muchos de mis alumnos tienen la intención de presentar sus deberes, pero no cuentan con dinero para cargar datos en los celulares. Los docentes hemos tenido que hacer un bolsillo para ayudarlos a que puedan conectarse”, resaltó.

Ghiggia, que tiene una hija en la secundaria, confiesa que como madre se sintió abandonada por algunos docentes que “nunca aparecieron” para explicar un tema o proponer un trabajo. “Si tengo que poner en la balanza, el tema contenidos curriculares este año fue muy dispar. En general, se aprendió menos y algunos no aprendieron nada directamente. Sí se puede decir que los chicos desarrollaron otras habilidades: aprendieron a usar la tecnología, a mandar un mail, a conectarse en un Zoom, a hacer un Word o un PDF, por ejemplo”, destacó. Como negativo también señaló que los alumnos perdieron la gimnasia para estudiar y se convirtieron en “hacedores de tareas”. “Muchos docentes hicieron un gran esfuerzo, pero el vínculo que se necesita entre el maestro y el estudiante para que se concrete el aprendizaje faltó”, concluyó la especialista, que trabaja en una escuela de Monteros.

Tolerancia a la frustración

Para Natalia Jiménez Terán, que es psicopedagoga y dirige una institución escolar, los niños y adolescentes este año hicieron un aprendizaje aceleradísimo de la tolerancia a la frustración. “Han perdido proyectos, la posibilidad de compartir con sus pares, el aprendizaje en el aula, el juego, etcétera. En algunos casos, como los que egresan, las pérdidas son más importantes porque les esperaba un año llego de ilusiones y experiencias por vivir”, sostuvo.

“De todas formas, 2020 nos dejó mucho algunas cosas buenas y otras no tanto, pero todo sirve para analizar y sacar lo mejor de todo esto. Seguramente no se han cumplido los contenidos pedagógicos planeados, pero los alumnos aprendieron una modalidad diferente; ahora saben que hay una escuela distinta, otra forma de aprender. Los docentes tuvimos más en cuenta el proceso al no haber evaluaciones. Y lo más negativo de todo fue la desigualdad en el acceso a la educación virtual”, concluyó.

Ficha técnica

El relevamiento de Reale Dallatorre Consultores fue realizado entre el 31 de octubre al 3 de noviembre en 800 casos en todo el territorio tucumano, con un margen de confianza del 95% y un error muestral del 3,8%. Se trata de una muestra aleatoria, polietápica, estratificada por región y proporcional al peso poblacional. La selección del entrevistado se realizó de acuerdo a cuotas (anidadas) de sexo y edad, siguiendo parámetros censales. Los datos se recogieron digitalmente (70% en Facebook y 30% en Instagram).

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