“Sin reyes”: ellas crearon un club de ajedrez para mujeres - LA GACETA Tucumán

“Sin reyes”: ellas crearon un club de ajedrez para mujeres

Con el empujón de la miniserie “Gambito de dama”, un grupo de mujeres creó su propio club-escuela de ajedrez. Con esta propuesta,la reivindicación de género y disidencias también se cuela en los espacios lúdicos.

27 Nov 2020 Por Guadalupe Norte
2

AJEDREZ. Gana popularidad entre los tucumanas y abre la oportunidad para exponer los mandatos de género. FOTOS TERCIO - AGENCIA FOTOGRÁFICA @FOTOSTERCIO

La ambientación no será el estado de Kentucky durante los años 60, pero en Pangea (Laprida 289) los duelos mentales con torres, caballos y alfiles se libran por igual.

Desde hace casi tres semanas, el bar se convirtió en el refugio del “Club de ajedrez para mujeres y disidencias”: un espacio destinado a quienes deseen incursionar en este juego o mejorar sus habilidades de razonamiento.

La idea arrancó con una story que Andrea Ocon subió a su cuenta de Instagram. Una invitación dudosa, de esos “¿alguien se suma?”. Luego vinieron los repost y -en poco tiempo- el grupo llegó a 40 miembros.

¿Estamos acaso siendo testigos de los años dorados del ajedrez? Puede que sí, como así también del streaming.

Andrea afirma que, en parte, la convocatoria del club se debió a “Gambito de dama” (la miniserie en la que el personaje Beth Harmon reparte jaques mate a diestra y siniestra). Sin embargo, priman más los recuerdos de la infancia y la adolescencia.

“Gracias al interés generalizado que despertó Netflix algunas chicas tuvieron ganas de aprender sobre el tema. Otras, en cambio, ya jugábamos hace tiempo y lo que faltaba era encontrar un lugar en donde reunirnos”, explica la intérprete dramática.

Andrea arrancó con el hobby a los 13, mientras cursaba en el Instituto Técnico. “Al vivir en Alderetes, a diario me quedaba a almorzar en la cantina del colegio. Ahí había varios tableros y un día le pedí a un compañero que me enseñe. Para mí, el atractivo del ajedrez es que no existen componentes al azar. Todo depende de vos, y eso es lo desafiante”, comenta.

Partida de reinas

Además de librar partidas amistosas cada semana, este club tiene un estandarte feminista. Su objetivo es rememorar los espacios sociales que les fueron negados a las mujeres a lo largo de la historia. Siguiendo la misma lógica, sumaron después a las disidencias.

“Esa reivindicación tiene que ver con que hemos sido excluidas de muchas actividades sólo por nuestro género. Y, en específico, de aquellas que aluden al desarrollo intelectual. En ese sentido (y en el marco de una sociedad patriarcal) se tendió a considerarnos inferiores a los varones”, resalta Andrea.

La evidencia aparece al ingresar en internet y ver los primeros titulares que saltan (“¿Es verdad que las mujeres juegan peor al ajedrez que los hombres?”, “¿Por qué razón las mujeres pierden en los juegos de mesa?”). Aunque además conviven noticias de hitos como el regodeo de Judit Polgar ante la derrota de Gari Kaspárov, explicaciones desde el neuroestigma y entrevistas a profesionales de la talla de Hou Yifan (Gran Maestro china).

Junto a los tableros, el resto del decorado en el bar refleja el clima descontracturado de las reuniones. Hay vasos de cerveza o latas de gaseosa y unos cuantos abanicos que se sacuden para apalear el calor.

En una de las mesas está sentada Evelyn Manino, que aprendió a jugar ajedrez a los ocho. “Es curioso porque mi mamá me enseñó a mover las piezas. A partir de ahí continué en forma autodidacta y, de vez en cuando, mantenía algún partido en familia. Siempre me gustaron los juegos que necesitan un equilibrio de tácticas y estrategias para avanzar”, confiesa.

La animadora audiovisual señala que el estigma existe, pero aquel desequilibrio está siendo saldado con una apertura general en -por ejemplo- los deportes y otras opciones recreativas.

“Es verdad, si sos mujer te marcan mucho el 'a ver, te enseño', 'esto se hace así'. Los tratos son por completo diferentes y nada amigables. Antes no existía la denominación de machismo para describir esas conductas por lo que ahora saltan a la vista que ciertos espacios lúdicos (el dominó, las damas, etcétera) van marcados por los hombres. Acá es distinto, la pasás bien y ves a niñas pequeñas, amigas o madres que vienen con sus hijas”, agrega Evelyn.

En segundo lugar, la esencia del “Club de ajedrez para mujeres y disidencias” (camyd.tucuman) es estimular el pensamiento táctico y estratégico: igual de necesario en la realidad y la ficción.

¿Te unís?

La cita gratuita es todos los sábados desde las 17 y para participar no hay límite de edad. El sistema es sencillo: hay tres niveles según el conocimiento previo que tengamos. Al principio se enseñan las reglas básicas y, al final, las jugadas ya armadas.

“El club funciona a modo de escuela. Entre nosotras nos enseñamos y ponemos a prueba el contenido teórico. Además, una vez al mes hay torneos en los que volcamos lo aprendido”, especifica Andrea. En esta instancia, el grupo está en busca de donaciones de tableros y piezas para seguir creciendo.

Nunca contrincantes

¿Y sólo por jugar ajedrez las cosas van a ser diferentes para las mujeres? Aunque alude a la sororidad, el proyecto no es un “esto” o “lo otro” (un escaque blanco u otro negro). Al contrario, hay que ver la cuadrícula completa. “Somos conscientes de que esta no es la única ni la más fundamental reivindicación de género por lograr. En ese sentido, varias somos activistas femeninas y consideramos que la emergencia en violencia de género y el aborto son causas urgentes. Entonces nos desenvolvemos e intervenimos desde diferentes espacios”, aclaran.

Por lo demás, el principio que rige los encuentros es la unión y el conocimiento colectivo. “Vemos qué podríamos haber hecho mejor y la ayuda para mejorar es mutua. No buscamos estimular la competencia en términos individualistas, sino divertirnos”, señala Andrea.

Eso se nota. Relajarse, conversar, sentir la adrenalina de los logros... el encanto se palpa en las miradas dudosas o desafiantes y por unas horas el hombre no es rey, sino un alfil.

Comentarios