“Corría detrás de él para pedirle una foto” - LA GACETA Tucumán

“Corría detrás de él para pedirle una foto”

Maradona revolucionó Tucumán en su única visita oficial. Fue ante Atlético en el ‘79. “Kila” Castro lo persiguió por toda la cancha y Ángel Guerrero trató -infructuosamente- de llevarse un recuerdo.

26 Nov 2020 Por Nicolás Iriarte
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MARCA PERSONAL. Maradona es celosamente seguido por “Kila” Castro en el partido de 1979.

¿Cuántos tucumanos pueden decir hoy mismo “yo vi jugar a Diego Maradona en vivo, por los puntos y en Tucumán”? El 25 de noviembre de 1979 eran más de 30.000. Hoy, seguramente sean menos pero siguen siendo (y lo serán por siempre) los únicos que salieron de su casa, caminaron unas cuadras (o las transitaron en colectivo) y vieron jugar al mejor jugador de todos los tiempos un partido oficial. Ese Atlético 2-Argentinos 1 quedó en la memoria de todos ellos y ahora, con el ídolo ya en otra vida, quedará en la memoria eterna de nuestra provincia.

A fines de 1979, por el Campeonato Nacional, el “Bicho” visitó a Atlético y lo hizo con un joven de 19 años en su alineación titular. Maradona, sin embargo, era mucho más que eso aún sin haber llegado a los 20. Venía de salir campeón juvenil con Argentina en Japón y ya se hablaba de un verdadero crack. Dos de esas aproximadamente 30.000 personas fueron Ángel Guerrero y Silvio Nava. Y justamente el recuerdo por parte del defensor titular ese día y el historiador y dirigente del club (también presente ese 25 de noviembre como hincha) dan cuenta de que aún en ese momento, no fue un partido más. Ni tampoco lo sería, con el correr del tiempo.

“El estadio estaba repleto. Había incluso mucha gente trepada en las torres de iluminación. La voz del estadio pedía todo el tiempo que se bajen pero no hacían caso”, rememoró Nava en el programa especial de Maradona de LG Play. En esa época, Nava tenía 12 años.

“Creo que fue el día que más gente vi en el Monumental en toda mi vida”, dice Guerrero. “Era tan significativa la llegada de Maradona que la dirigencia en ese momento sobrevendió las entradas. Había plateas con la misma butaca en tres entradas diferentes”, añade el “Negro”.

El propio Nava recordó la marcación que efectuó Juan Francisco “Kila” Castro, quien aseguró siempre que pudo “anularlo”. Aún así, Maradona pudo convertir un golazo de tiro libre que empató transitoriamente el partido (1-1). Luego, lo terminaría ganando Atlético 2 a 1.

Guerrero también recuerda la gente, la actuación del “Kila” pero, por sobre todo, el talento del número 10 visitante. “Hubo una jugada en la que nos dribleó absolutamente a todos. Yo sabía que era un genio, pero me tenía confianza para marcarlo por mis piernas largas y mi fuerza pero no pude. Tuve que hacerle falta. Nunca pudimos contenerlo, esa es la verdad”, explica el “Negro”. El tiro libre de aquella infracción fue a parar al travesaño y el siguiente, fue el 1-1.

Muchos quisieron quedarse con la camiseta del 10 pos partido, pero el plan de Guerrero era antes del duelo. “Llevé a mis hijos a la cancha y quería sacarme una foto con él cuando llegó al estadio. Lo corrí por todas partes pero no pude. El iba de aquí para allá”, recuerda. “Fue un momento emocionante en todo sentido”, agrega.

Curiosamente, para Atlético se trató de un partido muy importante en su vida futbolística. No sólo porque Maradona jugaba para el rival sino por lo que significó el triunfo en ese momento: el equipo clasificó con esos dos puntos a la siguiente ronda del Nacional de ese año. Allí, terminaría concretando una campaña histórica. En ese momento sólo por la posición que terminó ocupando (llegó a a semifinales) en la máxima categoría de nuestro fútbol pero ahora, con la suficiente perspectiva y con al coincidencia de fechas, porque en esa campaña recibió en su casa al más grande de todos los tiempos.

En ese partido también estuvo presente Mario Leito, presidente “decano”. “Yo estaba en la tribuna con mi papá”, aseguró también en LG Play. El monterizo fue otra de las 30.000 personas que pueden decir que vieron a Maradona jugar por los puntos y en Tucumán.

Todos los protagonistas coincidieron en otra anécdota del único paso oficial de Maradona por Tucumán. “A Maradona le hicieron un penal ese día pero Abel Gnecco (árbitro ese día) no lo cobró”, señala Guerrero. “Maradona se lo recriminó en el avión de vuelta que llevó a Buenos Aires de vuelta al plantel de Argentinos y a la terna arbitral”, agregó Nava. “No lo vi”, al parecer fue la respuesta del árbitro. Maradona empezó a pedir plata entonces a sus compañeros para comprarle anteojos a Gnecco. Una respuesta típica del 10 en el marco de un momento completamente atípico: un partido oficial de Maradona en Tucumán.

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