2014, odisea de Primera para Aguará Guazú

El club de Aguilares recuerda su desgastante pero enriquecedor paso por el Regional de elite.

14 Nov 2020 Por Federico Espósito
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SALTO DE NIVEL. Aguará aceptó el desafío de medirse a los grandes del NOA, como Cardenaes y Universitario.

Pasaron 13 años desde esa conversación, pero Sebastián Ávila la recuerda con claridad: “en 2007, cuando nació Aguará Guazú, con José Lescano pensábamos en cuántos años pasarían hasta que el club llegara a jugar en Primera. Yo dije que en 10 años, cuando los primeros infantiles y juveniles llegaran al plantel superior. Al final, llegamos antes”, recuerda el antes jugador y ahora vicepresidente.

Efectivamente, en 2014, siete años después de su renacimiento (en los 80 había existido un primer intento llamado Aguará, a secas), el “Zorro” de Aguilares llegó a la elite del rugby del NOA: el Regional. El máximo desafío deportivo de su joven historia. Vale decir que era Corsarios el que se había ganado el derecho al ascenso, pero el club de Los Pocitos decidió renunciar a él por considerar que no estaba en condiciones de afrontar el enorme salto de nivel que implicaba pasar del Desarrollo a Primera. Por las mismas razones, también se negaron Bajo Hondo y Santiago Rugby. La pelota entonces pasó a Aguará Guazú, el siguiente mejor clasificado, que se la jugó y aceptó el reto. No fue una decisión fácil: implicar asumir el compromiso de enfrentarse a equipos técnica y físicamente más desarrollados (y con planteles más largos) durante las 25 fechas sin pausa que contemplaba el formato más extenso de todos los que haya adoptado el Regional.

“La posibilidad de jugar nos sorprendió, porque el salto era grande y el campeonato era durísimo, pero no había dudas de que queríamos jugarlo. Para mí, era un sueño”, aporta Mauro Campra, jugador de aquel plantel.

“Queríamos jugarlo, pero no estábamos seguros de tener un plantel suficiente para un torneo tan largo. Gracias a Dios, logramos llegar al final, aunque en uno de los últimos partidos incluimos 13 jugadores de intermedia”, cuenta Ávila, graficando el impacto físico que sufrió el equipo. Para colmo, el fixture lo recibió con todo: en las primeras cuatro fechas debió enfrentar a Cardenales (campeón vigente), Tucumán Rugby, Los Tarcos y Universitario. Lo que se dice, un capotón furioso de bienvenida.

Momentos imborrables

Sin embargo, a pesar de la exigencia, para Aguará Guazú fue un privilegio recibir en su cancha a algunos de los equipos más poderosos y tradicionales del rugby. Por ejemplo, la visita de Tucumán Rugby fue una fiesta total, que congregó más de 1.000 espectadores, además de autoridades de la URT, ex jugadores y directivos del club “verdinegro”. Los presidentes de ambos clubes, Juan Carlos Augier y Roberto Martínez Zavalía, plantaron un árbol como símbolo de fraternidad. “Fue lo más lindo ver a nuestro club, las tribunas, la gente con bengalas, banderas y bombas. Impresionante el aliento de la gente. Y lo que me quedó grabado fue verlos a mi viejo y a mi tío al costado de la cancha cuando entré a jugar. Eso fue lo mejor de ese año para mí”, rescata Mauro.

Si hubiera un documental de esa campaña, la visita a Los Tarcos merecería su propio capítulo. Más precisamente, el primer tiempo. El “Zorro” le jugó de igual a igual al “Rojo” y le anotó 24 puntos, con tres tries y un penal, llegando al descanso apenas cuatro tantos abajo (28-24). En las tribunas del ex aeropuerto nadie salía de su asombro. Y si bien Los Tarcos impuso su experiencia y poderío físico en el segundo acto, Aguará se volvió a Aguilares con una sonrisa de triunfo. “Me quedó grabado ese primer tiempo, fue tremendo. Teníamos wings muy rápidos, muy picantes”, describe Rodrigo Godino, pateador principal y goleador del equipo en su aventura por Primera. Sumó 70 puntos, merced a 18 penales y ocho conversiones. Sin embargo, el primero en anotar fue Rodrigo González, autor de un drop en la primera fecha contra Cardenales. Por su parte, Ezequiel Assaf marcó contra Tucumán el primero de los 11 tries que firmó el equipo en el campeonato, y Jorge Palacio fue el único que marcó dos.

En su penúltimo partido en la categoría, el equipo conducido técnicamente por Carlos Fraile y preparado físicamente por Adrián Escandar pudo darse el lujo de arrancarle un bonus defensivo a Natación (20-22). “Carlos viajaba desde Tucumán a Aguilares todas las semanas para entrenarnos y no faltaba nunca. Y Adrián, otro grande. Gracias a él pudimos aguantar un torneo tan largo con un plantel corto. Y hoy Aguará tiene la mejor cancha del Desarrollo porque él la cuida como oro”, reconoce Godino, desde hace años dedicado al triatlón.

¿Valió la pena? Sí. “Fue difícil, pero nuestra mentalidad cambió mucho. Aprendimos a entrenarnos más duro y cuidarnos más”, apunta Campra. “Aprendimos que si uno quiere estar en ese nivel, los detalles cuentan. Desde entonces hemos crecido, deportiva y dirigencialmente. Con el correr de los años, Aguará tendrá un lugar entre los clubes de Primera”, se esperanza Ávila.

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