Majo Roselló: “quizás no se animan a experimentar el género”

La cantante aclara que en la provincia la mujer artista tiene más presencia en el pop o en otros estilos musicales antes que en el rock

Majo Roselló: “quizás no se animan a experimentar el género”
08 Noviembre 2020

Majo Roselló disfruta de los escenarios del rock local desde sus comienzos como vocalista e n bandas donde los covers se intercalan con los temas propios, y nunca sintió como un peso negativo ser mujer.

“Mi experiencia fue espectacular, aprendí tanto que me encantó siempre formar parte de esta movida, pese a que considero que en Tucumán está muy poco valorado el género rockero y debería darse más importancia a las bandas que realmente le ponen todo en cada show y hacen proyectos muy buenos que quedan en la nada. En los últimos años sentí que la movida local cambió mucho: hoy (más allá de la pandemia) hay poquísimos lugares para mostrar el arte que hacemos y necesitamos que haya más”, sostiene.

La cantante estuvo en espectáculos musicales como “On Broadway” y actualmente es la voz de Festuca Blanc Mange, junto a Javier del Puerto y a León Podazza, haciendo un repertorio internacional de los 80 y 90. Sus propios gustos e influencias la empujan hacia esa época, con persistencia en el tiempo: Roxette y Queen son sus preferencias.

Roselló aclara que en la provincia la mujer artista tiene más presencia en el pop o en otros estilos musicales antes que en el rock, pero niega firmemente que haya un machismo particular en este género: “quizá no se animan a experimentar este ambiente, pero todas deberían probar este camino porque te da cosas y aportes que quizá en otros lugares no tenés; lo importante es dar a conocer su trabajo y generar oportunidades para mostrar sus creaciones musicales”.

En ese aspecto, considera que “es la falta de oportunidades lo que hace que emigremos a tocar a otras provincias, porque las mujeres son bienvenidas en todos los géneros hasta en el metal”.

“Siempre sentí las puertas abiertas desde que empecé con bandas hace años, me incluyeron en todo y yo fui una más en todo momento. Jamás me sentí excluida o poco valorada; al contrario, quizá me sentía más contenida, halagada, bien y feliz. Durante un tiempo hice música para bailar en eventos y me sentí cómoda, pero no es lo mismo que el rock, que va por las venas al escuchar la distorsión de una guitarra o una batería en vivo con todo el power”, describe.

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