La vuelta de la Logia Lautaro y el triángulo del litio

Una épica contra el avance transnacional.

08 Nov 2020
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TALENTO TUCUMANO. Ortega aplica sus vastos conocimientos académicos a una ficción sobre el “oro blanco”.

NOVELA

LITHIUMLAND, LA VUELTA DE LA LOGIA LAUTARO

JAVIER ORTEGA

(CICCUS - Buenos Aires)

Javier Ortega es un escritor tucumano, residente en Buenos Aires, con un bagaje erudito y destacado: abogado, máster en Desarrollo Económico en América Latina, doctor en Derecho Público y Economía de Gobierno y doctor en Política y Relaciones internacionales. Todo esto entre otras variables de sus estudios, que lo llevan a una enaltecida y rica actividad en los ámbitos económicos y políticos de nuestro territorio. Cuando se le pregunta si tiene una postura política determinada, prefiere no contestar y dejar que lo intuyese o que sólo me limitase a analizar la materia ficcionalizada, despojada de otros elementos.

El escrito, a primera vista se acerca a una visión de una realidad latinoamericana convulsionada por el capitalismo, al cual el califica de “depredador”, y una proyección idealista, en una nueva versión de la Logia Lautaro.

La materia prima del texto es rica, diversa: ha insertado sus conocimientos eruditos, sobre economía, minería, reservas, relaciones económicas nacionales, latinoamericanas e internacionales. El Imperialismo y el manejo sociológico. Lithiunlandia, como territorio colonizado, emporio del litio, la tierra del litio. Litio, el oro blanco, en Argentina, en la Puna, y los países limítrofes, Chile y Bolivia, llamado el Triángulo del Litio, en la triple frontera que genera el principal conflicto de la trama ficcionalizada. Al mando, la familia emblemática: Ricardo, vástago de familia Richarson, linaje cerrado, de reinvención permanente. Tres generaciones, “Grand Fader”, que llegó de vieja Inglaterra, asociada con el poder, “es el poder”, con evasión del fisco, familia que eleva la plutocracia, que succiona, autótrofo en su morfología y accionar.

Ortega, sistematiza elementos verosímiles, históricos, renueva una cofradía que mueve los hilos en forma secreta, hacia una nueva liberación del suelo latinoamericano, con los principios de la organización secreta, basada en la fraternidad, igualdad, libertad.

Renacen los héroes de antaño, los mismos nombres en otros hombres, en una recurrencia casi borgeana (nombres de guerra). Una verdadera resistencia logística y armada, Güemes, el estratega, Castelli, el agente de inteligencia, Miranda y Martí, tecnólogos. La dirigencia, Belgrano, venerable maestre. Los personajes femeninos, Rosario y Josefina, que fluctúan entre la mujer íntegra que se arroja a la lucha por sus convicciones y la mujer sostenida por la abulia del capitalismos y superfluas bondades, la autenticidad y la frivolidad, mujeres de Latinoamérica, unas empoderadas, otros invisibles dibujos masculinos. La segunda parte del texto se estructura a partir de la acción misma, los planes, estrategias de sabotajes, puesta en marcha de la desarticulación del monstruo imperialista.

Las preguntas que subyacen: ¿Esta novela es una distopía, realidad alternativa o tal vez una precognición temerosa, en relación a otra usurpación de nuestro territorio? ¿Acaso otra alienante humillación, como en 1492? ¿O un sueño independentista o anhelo de unión latinoamericana?

© LA GACETA

Melina Moisé

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