
Franco Augusto Fogliata
Ex ministro de la Producción
Es de público conocimiento que por el Congreso de la Nación, está presentado un proyecto de Ley (quizás con tratamiento en la próxima semana, según LA GACETA, 26 de Octubre), que bajo el esquema de “promoción de una alimentación saludable”, advierte a los consumidores de los excesos del azúcar y otros componentes como las grasas, etc., pero sobre todo define como “nutriente crítico” al azúcar. Llama la atención que nada dice sobre el consumo de aquellos “no nutrientes” como los edulcorantes artificiales o sintéticos que buscan reemplazar al azúcar y ellos son realmente perjudiciales a la salud, según lo demuestra la extensa bibliografía al respecto. En este caso específico, la novedad es que la advertencia del consumo de esos edulcorantes es solo para niños y nada dice cuando muchos de esos productos están siendo paulatinamente prohibidos en varios países y para todo público. Nosotros todavía no hemos reaccionado en ese sentido.
Si bien el origen de esta idea del “etiquetado” nace en la OMS, las normas deberán ser más claras y justas.
Los artículos 1°,2°,4°,7° y 8° del proyecto insisten mucho en sobreexponer al azúcar. Es como “demonizarlo” en especial los Art. 4 y 8 con el tema del etiquetado en la cara principal del envase. Es hasta conocido que el consumo medido de azúcar no causa daño alguno a la salud (salvo obviamente los diabéticos y algún otro caso) y por ello es interesante comparar el aporte de calorías extras al cuerpo humano, según la ingesta alimentaria. Así el azúcar (sacarosa) aporta 4,5 calorías por gramo, en tanto un centímetro cubico de bebida alcohólica son 7 calorías y un gramo de grasas son 9 calorías. También ese proyecto es curioso por cuanto en bebidas denominadas “analcóholicas”, pero ni una palabra sobre las bebidas alcohólicas, que como se conoce, encierran un gran peligro de no tomar recaudos necesarios del caso. El mismo defecto exhibe cuando no incluye al almidón (o productos amiláceos) para lograr una “alimentación saludable” ¿por qué solo el azúcar?
Tampoco hay una letra referida al Jarabe de Maíz de Alta Fructosa (JMAF), que viene ganando terreno desde 1970 para remplazar al azúcar común y al refinado, usando el supuesto argumento que contribuye a mermar la obesidad, cosa que confunde a las personas, pues está demostrado científicamente por la Universidad de Colorado (USA), que tiene riesgo de crear hipertensión, cuenta con “altísimo índice glucémico” y el exceso origina “lipogénesis”. Hoy en día se abunda con el consumo de bebidas así endulzadas y en la preparación de postres, mermeladas, etc acompañado con la palabra “light”. Este JMAF surge por una transformación enzimática de la glucosa a fructosa (monosacáridos) provenientes del almidón del maíz y que algunos llaman hidrólisis enzimática del almidón.
Vuelvo a insistir ¿por qué no figura el almidón en ningún artículo del proyecto, con el mismo énfasis que se le dio al azúcar? El maíz procesado tiene 71% de almidón. El JMAF se fabrica en dos tipos: con 42% y 55% de fructosa, siendo este último el de mayor difusión mundial. Tiene además 41% de glucosa y 4 % de otros.
Argentina es 5° productor en el mundo y según F.O.Licht´s elabora unos 320.000 a 350.000 t/año. La industria nacional señaló que durante 2018 se consumieron a razón de 9,1 kg/habitante/año (25 g/día), pero se exportó mucho. Con lo observado, este producto debería ser tenido en cuenta en el proyecto de Ley como un “derivado del almidón”. USA produce 8 millones de t/año y China 4,5 millones/t.
A este país le surgió un fuerte competidor estos últimos 25 años, con el desarrollo en Japón de una notable industria farmacéutica y de bebidas no alcohólicas en base a utilizar el endulzante natural – proveniente de un vegetal originario del Paraguay – la “Stevia rebaudiana” – que posee el compuesto orgánico “steviósido” que es 300 veces más dulce que la sacarosa y sin ningún riesgo para la salud humana (hasta ahora no hay evidencia alguna).
Es apto para dietas hipocalóricas y a su vez gran antioxidante. Es especial para reemplazar a los endulzantes sintéticos. La Gaceta ya se había hecho eco de ello en su edición de la sección Rural del 18 de Junio 2010 (más de 10 años). La OMS recomienda una ingesta calórica diaria del 5% en azúcar que serían unas 125 calorías si nos basamos que el ser humano requiere normalmente 2.500 calorías/diarias (sin esfuerzos) y como término medio. En las mujeres puede ser menor. Argentina espera producir para 2020 alrededor de 1.340.000 t/azúcar para consumo según el informe en Julio del CAA, lo que equivale a 33,1 kg/habitante/año cifra que registraría un leve aumento en relación al 2013 cuando el mismo CAA dijo 32,6 kg/habitante/año. En esos valores globales no está incluida la parte computada en equivalente alcohol ni la exportación.
Resultará de interés cotejar el consumo por habitante con otros países productores. Con Colombia y México tenemos valores un poco cercanos. Con el primero – resultan 26,5 kg/habitante/año y con el segundo 28,7 kg. Son países con mayor población que Argentina y producen más azúcar. Con Brasil la diferencia es mayor pues ellos consumen 20 kg/habitante/año. Debemos advertir que estas estadísticas del USDA lo hacen en base a t/métricas/valor azúcar crudo. De todas formas surgen consumos diarios de 90,6 gr para Argentina, 78,6 gr en México, 72,6 gr en Colombia y 55,5 en Brasil. Un caso muy especial es la India, segundo productor mundial pero primero en consumo.
Resulta con 47,5 kg/habitante/año o sean 130 gr/día (Referencias USDA). Para completar más las objeciones a este proyecto de Ley, vale mencionar un interesante trabajo del IDEP entre 2013-15, cuando señaló que Argentina consumía alrededor de 740.000 t de edulcorantes artificiales (en equivalente azúcar, es decir casi la mitad que produce Tucumán), distribuidos en sacarina 32%, Aspartame 29%, sucralosa 20%, ciclamatos 11 %, acesulfame potásico 6% y la stevia solo 1%. De todos ellos, el “centro para el interés público de la ciencia”, de USA, hacía mención de evitar la sacarina, los ciclamatos, el aspartame y el acesulfame, empleando precaución con la sucralosa. La sacarina y los ciclamatos están prohibidos en varios países. El proyecto de Ley nada dice de estas cosas. Según el IDEP nuestro país creció en el consumo de los edulcorantes del 13,8% al 15,9% en 10 años y con JMAF desde 22,5% a 24,4% y el azúcar bajaba de 63,6% a 59,6% (ciclo 2003-2013). En días recientes, LA GACETA publicó las declaraciones de los dos senadoras nacionales por Tucumán, en el sentido de rechazo al proyecto. Todo el arco productivo azucarero y la parte estatal deberían elevar su reclamo al respecto.







