Hoy no se duerme: el oficio de narrar el terror - LA GACETA Tucumán

Hoy no se duerme: el oficio de narrar el terror

En los cuentos, cómics o ilustraciones los recursos góticos tienen un encanto particular que nos lleva a jugar con los límites de la mente. Vivencias y proyectos (pasados y presentes) para arriesgarse en Halloween.

31 Oct 2020 Por Guadalupe Norte
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Adentrarse en el universo de la literatura de terror no es tarea sencilla. Al contrario, hay quienes hasta son capaces de pausar una película de miedo cuando aparece el dramático cartel de “basado en hechos reales”. Entonces, ¿de dónde proviene esa extraña seducción por el género? Seducción que marca el gusto por celebrar la fiesta de Halloween, que si bien tiene sus raíces en el hemisferio norte, en la cultura celta, ha ido ganando popularidad en estas tierras. En muchos barrios, esta noche, saldrán niños a reclamar dulces a cambio de no hacer “trucos”.

Volviendo a la literatura del terror, para Jorge Montesino, la respuesta está en la curiosidad. “Buscamos revelar misterios que quizás nunca logremos entender. Hay quien afirma que somos apenas una simulación de alguien que armó este juego llamado humanidad. Y ese podría ser un argumento suficiente para contar una historia de terror. La atracción por lo desconocido es fatal y nosotros somos chismosos por naturaleza”, argumenta el escritor, que fue curador (durante 2017) de “Cuentos de terror en el parque”, un ciclo de narraciones orales abocadas a la temática.

Con recitados entre sombras tenues y murmullos inquietos, la propuesta (surgida en homenaje al autor Alberto Laiseca) llevó a que cientos de tucumanos se relaman con mitos lúgubres. Durante dos años (tanto en locaciones públicas y privadas) la cita nocturna sirvió para conocer relatos sobre brujas del siglo XIX y leyendas del Noroeste o Latinoamérica.

Las prosas paganas llegaron hasta el Cementerio del Oeste. Y en aquellos recuerdos, un camino de parafina derretida -junto a mausoleos dormidos- supo acompañar a los visitantes hasta el escenario. Había música, disfraces, utilería, y mucha oscuridad.

“En el subgénero del terror, el pretexto anecdótico da lo mismo. Lo importante es la sorpresa, esa forma de tomar desprevenido al lector/escucha. En algunas ocasiones me tocó actuar sin sonido ni luces y puedo decir con certeza que no dependemos de esos recursos. Lo central es el clima que genera la voz y el cuerpo de quien narra”, explica el creador de “La secta de los cuentos”.

¿Hubo gritos? ¿Acaso dos amantes se habrán tomado fuerte de las manos mientras las estatuillas del gauchito milagroso se reían? O será que nuestra afinidad por lo gótico es mayor. “Lo que sucede es que el miedo nos facilita una dimensión misteriosa que traspasa lo sensorial. Surge cuando creemos correr peligro. Este nos ayuda a valorar la vida, pero también nos conduce por un camino que está más allá; y que despierta un deseo de saber. De revelar la verdad al precio que sea: venderle el alma al diablo, volverse vampiro, no regresar nunca más…”, comenta Montesino.

Gráficos de miedo

Gracias a algunas editoriales locales como La Marca de Caín, el terror también puede suministrarse en las historietas. Con un formato de revista que involucra anécdotas autoconclusivas, en el 2015 los guionistas, diseñadores y gestores detrás de este emprendimiento lanzaron una antología temática dedicada a los sustos. (La edición N°13 para demostrar que las coincidencias existen).

“Las historias abarcan creencias locales, monstruos ancestrales (mitad animal) de los montes argentinos, leyendas urbanas, criaturas que aparecen cuando apagamos la luz, relatos sobre venganza y hasta una creepypasta en la que un juego online atrapa a sus jugadores”, describe el equipo.

Dulce calavera

Desde que era chica a Ioni Luz Tiboldo le gustaba dibujar. Aunque fue recién al entrar a la universidad que decidió convertir su habilidad con la tinta china en un oficio.

De a poco (y al principio bajo la influencia del anime) fue desenterrando su estilo hasta dar con lo que hoy ya es un sello personal: las calaveras. “En su momento yo misma me sorprendí. Si bien puede parecer un tema macabro (por las referencias a la muerte) al público le gusta mucho. Las líneas claras y caricaturescas que dibujo terminan por generar una sensación de algo bonito antes que terrorífico”, comenta la ilustradora.

En su cuenta de Instagram (@lulaentintada) esqueletos con ojos vacíos y con flores en el pelo nos devuelven una imagen vintage tan peculiar como adorable. “Mi inspiración son las fotografías de la época victoriana. Siento fascinación porque se trata de otra época, con formas de vida, pensamientos e indumentaria disímiles. Son cosas que ya no existen, pero a la vez quedan vestigios de aquel pasado. Esa ambigüedad estar y no estar a la vez me atrae”, explica.

Entre sus dibujos están Clemencia e Ino (una calavera con la máscara del Doctor Peste): dos personajes que surgieron en la pandemia. Y una solitaria niña con rizos que alimenta a dos cuervos en un muelle. “A futuro tengo el proyecto de armar un cuento infantil ilustrado con ese personaje y así responder(me) algunas dudas sobre qué hace ahí y lo que le ocurrió”, acota la “Lula”.

En su casa de Tafí Viejo hay un habitación especial para las postales, los cuadros y los cuadernos que crea. Un “espacio entintado” que en un periodo antiguo (en realidad, previo a la cuarentena) supo albergar también talleres. Aunque nombrar en este texto a la covid-19 supone de por sí hablar de otra clase de historias de miedo.

Libros de Terror

Recomendaciones para chicos

- “Historias de miedo del mundo entero: 50 cuentos y leyendas escalofriantes”, de Angela McAllister (2020, Ediciones SM).

- “Relatos escalofriantes”, de Roald Dahl (2017, Editorial Santillana).

- “Historias de miedo: para contar en la oscuridad’, de Alvin Schwartz y Brett Helquist (2019, Editorial Océano).

- “¡Socorro! (Doce cuentos para caerse de miedo)”, de Elsa Bornemann (2015, Editorial Santillana).

- “Cuentos macabros”, de Edgar Allan Poe y con ilustraciones de Benjamín Lacombe (2012, Editorial Edelvives).

Recomendaciones para adultos

- “El Wendigo y otros relatos extraños y macabros”, de Algernon Blackwood (2020, Editorial Valdemar).

- “El dragón rojo”, de Thomas Harris (2018, Editorial Debolsillo). Es el primer volumen de la tetralogía del asesino serial Hannibal Lecter.

- “Apartamento 16”, de Adam Nevill (2011, Editorial Minotauro).

- “Cabal: razas de noche”, de Clive Barker. (2010, Editorial La factoría de ideas).

- “Demonio de libro”, de Clive Barker (2009, Editorial La factoría de ideas).

- “Ringu”, de Koji Suzuki (2004, Editorial Mondadori).

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