Cartas de lectores - LA GACETA Tucumán

Cartas de lectores

26 Oct 2020
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EXPEDIENTE MATA ÁRBOL

Con una inmensa bronca, impotencia e indignación presencié cómo en minutos una veloz y organizada cuadrilla de seis empleados de la Dirección de Espacios Verdes asesinaban un bello, sano, frondoso y erecto ejemplar de árbol en la esquina de San Lorenzo y Av. Sáenz Peña. Me acerqué a preguntarles qué motivó semejante tarea y justificaron que un expediente presentado por obstruir con las ramas en floración el semáforo motivó que el director de ese organismo decidiera aprobar la eliminación total del problema natural: el árbol. Es a través de este prestigioso medio público que la ciudadanía en general solicita una respuesta que fundamente semejante solución final aplicada de manera totalmente incompetente eliminando un ejemplar de 20 años sin peligro alguno ni enfermedad ni inclinación amenazante por el simple hecho de que algunas ramas obstruían la señal del semáforo. Seguramente el corte de algunas ramas como hicieron en otras arterias no estuvo como opción en el complicado tablero mental del responsable. Semejante peligroso desacierto invita a pensar qué red neuronal atrofiada cruzó los vacíos pasillos mentales del funcionario público en ejercicio supuestamente en beneficio de los ciudadanos de la capital tucumana quien omitió aplicar un criterio común para resolver quizá una problemática real. ¿Ante la acumulación de estos nefastos antecedentes qué podremos esperar de las autoridades municipales en los meses venideros si este funcionario continúa aplicando semejantes criterios antiambientales?

Alejandro Báscolo

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ESCENARIOS POSPANDEMIA

Aumentan las opiniones divergentes, referidas a los futuros escenarios mundiales pospandemia. La incursión de la crisis sanitaria conmovió al mundo en medio de una fuerte división ideológica, social, económica, política y cultural en distintos niveles sociales; entre los que lo tienen todo, y los que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas. El primer escenario representa claramente al liberalismo que defiende el rol de los mercados limitando la intervención del Estado en la vida social y económica de los pueblos, claramente liderado por Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera, más los gobiernos militares de turno. El segundo pertenece al populismo, que como corriente política defiende los intereses y las aspiraciones del pueblo. En la disputa entre estas tendencias políticas tiene un papel destacado la figura constitucional del voto popular, que como herramienta niveladora de los desequilibrios sociales, económicos y culturales, está a disposición de la sociedad al momento de decidir el destino de los pueblos, en la búsqueda de reducir las asimetrías sociales, ante el avance inusitado del poder económico de un minúsculo sector, en detrimento de una gran mayoría. La pandemia dejó al descubierto la fenomenal aventura que significa sobrevivir para una inmensa mayoría, y la facilidad de una poderosa minoría para aumentar su poder económico. Para reducir semejante asimetría, es necesario que los líderes políticos renuncien a sus intereses personales, sustituyéndolos por los intereses del pueblo. LA GACETA, en su edición del 18/10/20, publicó la opinión de un historiador de la Indiana University, (Daniel James) en relación al papel del peronismo en Argentina, como una fuerte expresión popular, concentrada en la figura de Juan Domingo Perón, que en sus inicios cimentaba su poder en las organizaciones obreras, que fueron debilitadas por el liberalismo, sea con gobiernos constitucionales o militares, mediante la destrucción de las economías, y los puestos de trabajo. Que en el fondo es el objetivo excluyente del capitalismo en sus orígenes. A juicio del historiador parte del poder del peronismo hoy se asienta en los pobres (siempre fue así, porque entienden la justicia social, al ser asistidos, como en la actualidad por el esfuerzo titánico del Gobierno nacional), en las organizaciones sociales y por supuesto en los sindicatos, que luchan denodadamente contra los intentos de destruir las fuentes de trabajo, esta vez potenciada por la crisis sanitaria. Al final del reportaje el historiador resalta la característica de “movimiento” que identifica al peronismo y por ende la convivencia de distintas líneas internas dentro del mismo. Sobre este punto, Perón le respondió a un interlocutor, “…yo tengo una mano izquierda y otra derecha, y uso las dos…”, la claridad de la repuesta desvirtúa los conceptos desestabilizadores de la oposición al calificar a algunas líneas internas como no peronistas. El primer síntoma del cambio tomó forma en nuestro país con el triunfo del pueblo sobre el poder económico, luego el pueblo de Bolivia lo reafirmó con un rotundo triunfo de Luis Arce sobre Carlos Mesa y Luis “Macho” Camacho, artífices del golpe civil en nombre del liberalismo contra Evo Morales.

José Emilio Gómez

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DOLOR SOBRE EL DOLOR

Estando en su domicilio, la hija de 28 años de un conocido vecino de Monteros sufrió un desvanecimiento. De inmediato fue llevada a un sanatorio local donde dio valores altos de presión y de sus parámetros diabéticos, enfermedad que sufría desde su niñez. Aparte se le realizó el testeo por covid-19, dando resultado negativo. En esas condiciones fue derivada a una clínica de la capital tucumana. Allí permaneció internada sin mayores novedades, quedando a la espera de la evolución del cuadro clínico, no pudiendo sus familiares tomar contacto con ella en ningún momento debido al estricto protocolo. Todas las novedades que surgían eran comunicadas diariamente vía telefónica, con el supuesto médico que la atendía. El 13/10, cinco días después de su internación, gracias a un alma caritativa que se apiadó de los ruegos de sus padres para verla, pudieron charlar fugazmente con ella, comprobando su buena mejoría y semblante. Con esa tranquilidad los mismos volvieron a Monteros, pensando en la inminente alta médica. Grande fue la sorpresa cuando unas horas después les avisaron, telefónicamente, que había fallecido. El dolor inmenso sólo era comparable con la sorpresa de la mala noticia, cuando tan sólo unas horas antes habían comprobado su perfecto estado de salud. El certificado de defunción decía que un paro cardíaco había provocado el deceso, y que además había dado positiva de covid-19. Pero el calvario recién comenzaba. Por exigencias protocolares, el cuerpo fue entregado dentro de una bolsa plástica, sin poder verificarse en ningún momento la identidad del mismo, y colocado en el ataúd del servicio fúnebre, donde fue encintado totalmente para regresar a Monteros. En esas condiciones y sin poder realizar el sepelio correspondiente, el cuerpo fue llevado horas después al cementerio local, sin permitir en ningún momento la cercanía de nadie, salvo para tocar, aunque sea brevemente, el vehículo que la introdujo al lugar. Allí, una máquina municipal cavó una fosa de ¡ocho metros de profundidad! Y fue sepultada por los empleados municipales. Este relato, cruento e indignante, nos interpela sobre cómo es morir en tiempos de la covid-19: sumar el dolor dentro del dolor. Surgen inevitablemente varios interrogantes: ¿quién garantiza la identidad de los fallecidos en estas condiciones? ¿Quién nos asegura que la atención médica fue la correcta cuando ninguna persona puede acceder al lugar de internación? ¿Quién canaliza el dolor ante la irreparable pérdida del ser querido en el marco de una absoluta deshumanización de la atención médica? La respuesta es: nadie. Nadie se hace cargo absolutamente de nada. El significado de la palabra protocolo lo entienden únicamente los desafortunados que atraviesan este calvario y no lo saben aún ni las mentes siniestras que lo implementaron, todo en nombre de la salud, por supuesto. Se dice que cada fallecimiento por covid significa un ingreso monetario para la clínica en cuestión. ¿Es eso verdad? ¡Ah! No nos olvidemos del acto de cierre de la tragedia: abonar los gastos correspondientes al dolor que se acaba de padecer, y encima el Gobierno provincial dona costosos respiradores artificiales a las clínicas privadas, cuando no nos sobra absolutamente nada, para después terminar pagando su uso, al verse la atención pública desbordada.

Ricardo A. Rearte

Pasaje Díaz Vélez 66

Monteros

LEY DE FICHA LIMPIA

En cartas anteriores exhorté a mis compatriotas a esforzarnos para lograr que nuestros políticos sean personas honestas, íntegras, etc.; tarea casi imposible pero imprescindible. La pregunta que surge es: ¿qué podemos hacer los ciudadanos “de a pie” para alcanzar ese objetivo? Creo que el primer paso a dar es informarnos, para después analizar los posibles caminos a seguir. Al respecto, quiero compartir lo siguiente: por los comentarios que recibí, me enteré de la existencia del proyecto de ley de “ficha limpia”, que fue presentado en septiembre pasado en la Cámara de Senadores. El mismo pretende prohibir la precandidatura y la ocupación de cargos públicos de quienes tengan una condena por delitos vinculados al perjuicio del Estado. Brasil tiene ya en vigencia una ley de ficha limpia y en la provincia de Mendoza se está tratando una ley similar. Como vemos, la depuración de los políticos ha comenzado y no sé si todos mis compatriotas lo saben. Si bien lo que propone ese proyecto no es suficiente para lograr que todos nuestros políticos sean personas íntegras, es un buen comienzo para mejorar la calidad de nuestros dirigentes. Creo que seguir de cerca el tratamiento de este proyecto y apoyarlo hasta que sea una ley, es una tarea concreta que los argentinos debemos realizar.

Rodolfo Gerardo Ezquer

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