Engaños digitales: el confinamiento disparó las estafas en la web - LA GACETA Tucumán

Engaños digitales: el confinamiento disparó las estafas en la web

Este 2020 fue el año de los ciberataques: hubo desde robo de identidades, phishing, secuestros de datos y todo tipo de delitos informáticos.

20 Oct 2020 Por Lucía Lozano
1

Estamos más conectados y más sensibles que nunca. El escenario ideal para quienes nunca ponen en descanso la imaginación para engañar a otras personas y cometer algún delito. Las estafas por internet se han multiplicado durante el confinamiento. Hay más denuncias, pero aún sigue siendo mayor la cantidad de afectados que no se animan a contar lo que les pasó por vergüenza, admiten las autoridades de seguridad de la provincia.

José Farhat, secretario de Participación Ciudadana de la Provincia, contó que este 2020 fue el año de los ciberataques: hubo desde robo de identidades, phishing, secuestros de datos y todo tipo de delitos informáticos.

“De forma obligada, por la cuarentena, muchísimas personas nos hemos visto obligadas a migrar a una modalidad remota para estudiar, trabajar y vincularnos con los demás. Y también para organizar nuestra vida financiera. Eso definitivamente ha hecho que los delincuentes desarrollen una gran creatividad en el mundo cibernético, buscando alternativas para poder engañar y estafar a las personas”, dijo.

Una de las maniobras que más se extendió, según Farhat, fue el phishing: es el delito de engañar a las personas para que compartan información confidencial como contraseñas y números de tarjetas de crédito. Como ocurre en la pesca (de ahí viene el término), existe más de una forma de atrapar a una víctima haciéndole creer que está en un sitio de total confianza. “El primer consejo en estos casos es desconfiar de todo mensaje o llamado en el que nos pidan usuarios, claves, números de CBU o datos de una tarjeta de crédito. Ningún banco pide eso. Además hay que prestar atención y no ingresar a ninguna página desde un enlace. Sólo hay que entrar a páginas oficiales”, precisó.

Farhat admite que los ciberdelitos son muy difíciles de investigar porque los delincuentes operan muy rápido. Los que usan teléfonos, por ejemplo, lo hacen desde cuentas que tienen activas por poco tiempo. “Además, hay otra situación: mucha gente no quiere denunciar porque fueron engañadas y les da vergüenza. Hay víctimas que bloquean perfiles o borran mensajes. Todas son pruebas que se pierden. Lo idea es hacer la denuncia. Al tratarse de una estafa pueden hacerlo en cualquier comisaría y ratificar en sede penal. Cuando más rápido se haga mejor, porque se necesitan medidas judiciales, oficios en compañías telefónicas o en redes sociales”, explicó.

Lo más importante, según Farhat, es entender que existe una ciudadanía digital y que debemos educarnos bien. “No existe un territorio virtual y otro real. Todo lo que hacemos en la web queda ahí; no se apaga cuando ya no estamos on line. Todos tenemos una huella digital y en internet nada es gratis. Hay que ser muy responsables con la información que damos”, recomienda.

Cuento del tío cibernético

En tiempos de pandemia, el cuento del tío se mudó a la web, reconoce el comisario Héctor Marín, de la División de Delitos Telemáticos. Los ciberdelincuentes engañan a los usuarios a través de correos electrónicos y mensajes de WhatsApp. “Detectamos en nuestra división un aumento de denuncias por estafas telefónicas, en las distintas modalidades (por cobro del IFE, reparación histórica de Anses, ganadores de premios). Casualmente se aprovechan de la situación que vivimos, donde la mayoría de los trámites se realizan de manera digital y se limita la concurrencia a las distintas entidades, lo que lleva a las víctimas a caer en esta clase de engaños”, explicó.

Luego dio detalles sobre el modus operandi: con estas llamadas los delincuentes buscan que los damnificados concurran a un cajero automático donde le indican una serie de pasos a seguir para que supuestamente se le acredite el dinero o bien puedan acceder al premio, pero en realidad lo que hacen es transferir dinero de su propia cuenta a otra. “Otra situación que se da es la de hacerle generar a la víctima la clave Token para los ladrones poder acceder y administrar de forma virtual una cuenta”, añadió.

- ¿Se denuncian este tipo de hechos?

- La mayoría de las personas radica la denuncia al ser víctimas de estos hechos, ya sea por propia iniciativa o bien por recomendaciones de la entidad bancaria a donde concurren a hacer el reclamo. Creemos que los pocos que no realizan denuncia, es por cuanto no llegaron a sufrir un perjuicio económico.

- ¿Quiénes son víctimas de estos hechos mayormente?

- La mayoría de las víctimas suelen ser adultos mayores, quienes por lo general no están amigados con la tecnología. Pero también notamos que hay mucho desconocimiento sobre algunas funciones de los cajeros automáticos, o sobre la existencia de las aplicaciones de las entidades bancarias para acceder a sus cuentas desde un dispositivo electrónico (teléfono celular, computadora, etcétera), de las billeteras electrónicas donde los CBU (Clave Bancaria Uniforme) son reemplazadas por los CVU (Clave Virtual Uniforme), pará que es la clave Token, de home banking, etcétera. De todo esto sacan provecho los estafadores para engañar y apoderarse del dinero de las víctimas.

-¿Qué se recomienda en estos casos?

- Ante llamados telefónicos de estas características, sean precavidos al momento de brindar datos personales o de sus cuentas bancarias, que antes de realizar alguna operación consulten a familiares, conocidos de confianza, a la policía o bien a la entidad de la cual supuestamente llaman (Anses, banco, etcétera), a los números de contacto oficiales. Y tener en claro que ninguna de estas entidades le dirá que vaya al cajero automático para hacer alguna transacción. En los casos de premios, aplicar el sentido común, ya que si fueron beneficiarios realmente de algún premio, no deben pagar o depositar dinero alguno para obtenerlo.

Comentarios