Desobediencia argentina y un sistema de salud endeble: caldo de cultivo para el coronavirus - LA GACETA Tucumán

Desobediencia argentina y un sistema de salud endeble: caldo de cultivo para el coronavirus

Argentina está 5° entre los países del globo con más casos de covid-19. Especialistas y dirigentes creen que mucho ayudó la inconducta de la gente y la incapacidad del Estado para hacer testeos masivos.

16 Oct 2020 Por Santiago Pérez Cerimele
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TRISTE RÁNKING. La Argentina se ubica en el quinto lugar entre los países del globo con mayor cantidad de casos de covid-19. TÉLAM.

En un principio la cosa arrancó bien. Se había declarado una cuarentena temprana, que funcionaba. Los casos se iban detectando de manera esporádica, y todos podían explicarse a partir de algún retorno del exterior. Desde los balcones la gente aplaudía a los médicos, y reprochaba a las personas que andaban por la calle, porque no estaban cumpliendo el asilamiento social, preventivo y obligatorio.

Pero con las sucesivas extensiones de la cuarentena, el lastimado de la economía comenzó a hacerse cada vez más grande, y se volvió difícil contener la sangría. Entonces se fueron liberando actividades. Sin embargo, por estas aperturas se fueron colando otras personas, que poco y nada tenían que ver con las flexibilizaciones que se iban concediendo. Se sabe, el argentino tiene una especial vocación por la anomia.

Y esto se sumó a la precariedad histórica de un sistema de salud que ni remotamente estaba preparado para una pandemia.

Con estas dos ideas podría resumirse las conclusiones a las que arriban dos especialistas y dos dirigentes políticos consultados por LAGACETA.Com, para conocer su opinión acerca de los motivos por los cuales la Argentina, luego de haber mantenido la cuarentena más extensa de entre todas las naciones que aplicaron este método, actualmente ocupa el quinto puesto entre los países del globo con mayor cantidad de casos de covid-19.

En efecto, el triste ránking lo lidera Estados Unidos, con 8.008.402. Le siguen la India, con 7.370.468; Brasil, con 5.169.386, Rusia, con 1.361.317, y nuestro país, con 949.063. Detrás, por poco, se ubican Colombia, con 936.982, y España, con 936.560. Los datos fueron sacados del sitio de la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos, una de las dos entidades, junto con la Organización Mundial de la Salud, que lleva los datos oficiales de cantidad de casos de covid-19 y de fallecidos debido a la nueva enfermedad.

"Obviamente, la gente está cansada, saturada con la cuarentena, pero también tenemos una debilidad de años de todos los sistemas de salud pública de las provincias. Y entonces tenemos poco acceso a testeos y poca búsqueda de contactos. Y eso hace que no se pueda bloquear naturalmente", consideró el infectólogo Omar Sued, uno de los expertos que integra el comité que asesora al presidente, Alberto Fernández, acerca de las políticas para combatir la covid-19.

"Si esto no se bloquea naturalmente, entonces la segunda barrera son las cuarentenas, la fase 1, la disminución de la movilidad. Y eso tampoco se pudo hacer", agregó. Y para finalizar, insistió con el mismo pedido que se le viene haciendo a la ciudadanía desde el minuto cero, y que esta porfía en desobecer: "guardar una distancia de al menos dos metros, usar bien el barbijo, lavarse las manos, evitar salir a reuniones sociales -sobre todo, si se tiene un síntoma respiratorio-; y tratar de mantenerse en su propia burbuja, para no estar contagiando a otras familias o grandes grupos de personas".

Más contudente a la hora de reprochar la conducta del argentino fue el médico inmunólogo tucumano Alfredo Miroli. Durante un diálogo que mantuvo con el intendente de Yerba Buena, Mariano Campero, el especialista responsabilizó a la sociedad en su conjunto por la situación epidemiológica por la cual ahora atraviesa el país.

"Esto depende de la conducta de las personas, y acá nos portamos mal. Somos personas que nos gusta transgredir y violar las normas; no respetamos la convivencia", planteó Miroli.

Señaló que países como Noruega o Suecia muestran una menor cantidad de contagios por el simple hecho de que la gente acata las medidas de prevención. "Si estoy en un país en el cual la comunidad se porta bien, la tasa de duplicación de casos positivos de covid-19 será baja, porque la gente no transgrede. En esos países no hubo fase 1 o fue muy corta, y tienen resultados espectaculares, porque hacen lo que hay que hacer", afirmó.

En ese sentido, consideró que se podría evitar un regreso a la cuarentena estricta si los argentino finalmente entienden que deben acatar las recomendaciones de las autoridades sanitarias. "Podemos estar afuera si todos nos vamos a portar bien; pero como comunidad, en general, no nos hemos portado muy bien. La gente debe estar dispuesta a cumplir, a obedecer. Tal vez si nos dicen que nos dan otra oportunidad, y somos capaces de pensar en que no queremos dañar a los que amamos, quizá no haga falta tomar una medida de fase 1. Pero debemos convencernos de que se pueden aplicar las normas", postuló.

La senadora Beatriz Mirkin también consideró que debía fortalecerse el sistema de salud; y señaló que al principio se aprovechó la cuarentena para ello. "Tuvimos una cuarentena temprana, producto de la situación en la que se encontraba la entonces Secretaría de Salud de la Nación (N. de la R.: durante el Gobierno de Mauricio Macri se había bajado de rango el Ministerio de Salud), con la necesidad de incorporar equipamiento y lugares de internación que garantizaran que mueriera la menor cantidad de gente posible. Eso se intentó y se logró. De todas formas, la cantidad de contagiados supera con creces lo que se esperaba", señaló la ex ministra de Desarrollo Social de la Provincia.

Y ella también explica el estallido de casos a partir de una inconducta, en general, por parte de la ciudadanía. "En eso hay una responsabilidad muy grande, por incumplir o por cumplir a medias lo que plantea el Comité Operativo de Emergencia (COE). Las pocas veces que tuve que salir -por cuestiones médicas- vi una cantidad muy grande de gente en la calle; y en Tucumán tenemos una población con alta densidad", opinó.

Y también insistió con las medidas de cuidados. "Hay que cumplir con el distanciamiento social, usar como corresponde el barbijo, lavarse bien las manos, y quedarse en la casa", dijo. Y anheló que el país ya esté atravesando lo peor. "espero que así sea, y que podamos empezar a superar esta pandemia, que tanto afectó al mundo entero".

El ex titular de la delegación local PAMI durante el anterior Gobierno, el cardiólogo Alfredo Neme Scheij, también advirtió sobre las falencias del sistema de salud para explicar el puesto de la Argentina en el ránking de mayor cantidad de contagios. "Se debería haber integrado un comité de acción entre el sector estatal y privado, para un mejor ordenamiento de recursos humanos, tecnológicos, de camas; y se debería haber realizado capacitaciones para administrar y eficientizando los recursos", señaló.

Además, consideró que se descuidó una parte del sistema sanitario. "Se centralizó el mayor esfuerzo en los niveles de complejidad de las unidades de cuidados críticos y centros hospitalarios, pero faltaron acciones de coordinación en los centros periféricos de primer nivel de atención para educar, concientizar y ordenar por áreas operativas a la comunidad en su conjunto", indicó.

Precisó que el sistema de salud no colapsó a consecuencia de la covid-19. "Antes de todo esto ya estaba, desde hace décadas, funcionando bajo un esquema de puja distributiva y de inequidad, fragmentado e insolidario. Esta pandemia nos hizo ver lo que la política saco de la agenda hace muchos años la salud y la educación", manifestó.

Sin embargo, dejó en claro que no cuestionaba a los profesionales de la salud. "Ningún trabajador abandonó su lugar de trabajo; hasta los que se enfermaron volvieron a la trinchera cuando se curaron. Y aquellos que nunca volvieron, debido a que fallecieron, lo hicieron abrazando su profesión. Su único pecado fue su vocación sanitaria; nunca serán olvidados", puntualizó.

Finalmente, también observó el mal comportamiento de la gente. "La sociedad respondió algunas veces paralizándose, por miedo, pero sin tomar consciencia de sus acciones de prevención. Y en otros casos actuó con demasiada irresponsabilidad frente a un Estado que se presentó sin la autoridad para ordenar y educar al conjunto de la sociedad", afirmó Neme Scheij.

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