EN PROBLEMAS. Los artistas circenses que trabajan en la calle no pueden desarrollar su mayor fuente de ingresos. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
Los artistas salen a la calle, pero en vez de ser una jornada festiva será en lucha por su subsistencia. Hoy, a las 9, la esquina de avenida Sarmiento y Muñecas será el punto de reunión de los hacedores del teatro, la poesía, la danza, las editoriales, las artes visuales, el circo, las expresiones callejeras, la música, la gestión cultural, el títere, y demás actividades independientes, para entregar a la Legislatura un proyecto de ley para declarar la emergencia cultural por 180 días en Tucumán, prorrogable por otros seis meses.
La norma debería garantizar un aporte del Estado provincial para quienes no tengan ingresos fijos del 50% de un salario mínimo vital y móvil, la inclusión en la Tarifa Social de servicios públicos y un apoyo para las salas y espacios que alquilan inmuebles de la mitad del monto mensual que deben abonar, y la exención de impuestos de Rentas y de tributos municipales. La erogación sería sostenida con un porcentaje de los ingresos por quiniela, por lo que la autoridad de aplicación sería la Caja Popular de Ahorros.
El reclamo se visibilizará con murgas, performances, música, baile, poesía, literatura, destrezas circenses y payasos. Todo será manteniendo la distancia social y con uso de barbijo. El objetivo del colectivo es “que la sociedad comprenda la gravedad de la situación por la que atraviesa este sector de trabajadores, que está en riesgo de desaparecer lo que causaría un daño social irreversible”. “Se necesita del hecho artístico para construir sentidos colectivos que permitan transitar esta pandemia inédita para la humanidad. Y el Estado tiene la obligación de acompañarlos para que las consecuencias del aislamiento no condicionen nuestra capacidad de producción”, señalaron los convocantes en un comunicado.
Una de sus referentes es Teresita Guardia, del espacio artístico La Sodería. “La Unesco recomienda fomentar y apoyar el acceso al arte y a la cultura como un derecho humano, pero sus trabajadores independientes son uno de los más vulnerables por no tener ingresos fijos y por la restricción de circulación y el cierre de los teatros”. “Hay un apoyo mínimo de Nación a través del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), al que por diversas razones muchos no pudieron acceder. Y las salas independientes corren riesgo de cerrar por los costos fijos de servicios, impuestos y alquiler”, alerta en diálogo con LA GACETA.
El planteo ya le fue adelantado el titular del Ente Cultural, Martín Ruiz Torres, quien advirtió que la crisis está golpeando todos los sectores (ver “Necesidades y respuestas”) y defendió la labor de asistencia que viene desarrollando esa institución. Aún no se puede adelantar el destino que tendrá el proyecto, pero la Legislatura se mostró receptiva con la Asociación Argentina de Actores cuando le otorgó subsidios para medio centenar de teatristas sin recursos.
Falta de coordinación
Lo cierto es que existe una gran dispersión en ayudas y subsidios, con deficiencias en la coordinación y problemas de ejecusión en algunos casos. Las asimetrías de ayuda hacen que ciertas actividades tengan un nivel de contención de las que otras carecen. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Teatro ha liberado más de $ 3.3 millones para grupos y salas locales en los planes Podestá 1 y 2 (está en marcha el 3), mientras que el Ente todavía debe asignar la mitad de la partida de $1.5 millón dedicada a esa actividad. Y en música hubo diversos programas de asistencia del Instituto Nacional de la Música, del Fondo Nacional de las Artes y del Consejo Federal de Inversiones, aparte del Septiembre Musical organizado por el Ente (el promedio que se le pagó desde la Provincia a cada banda participante fue de $25.000). También la Nación dispuso una línea crediticia blanda, especial para los realizadores artísticos, por aparte de los IFE.
Pero en el otro extremo, la danza agoniza con las academias cerradas y sin poder dar clases; el circo está en vías de extinción, como uno de los grandes olvidados en general, y la cinematografía tiene las cámaras apagadas, mientras todavía la ley de fomento provincial espera su reglamentación y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales no puede ponerse al día con sus deudas ni termina de concretar sus nuevos concursos.
El abanico alcanza a los municipios tucumanos, que no articulan una política común ni siquiera existiendo el Consejo Provincial de Cultura, espacio donde podrían desarrollar planes de salvataje integral en conjunto.
El proyecto de ley que se presentará hoy impulsa la creación de un Registro Oficial de Trabajadores y Espacios de la Cultura, orientado específicamente a las actividades que no están protegidas por estructuras nacionales ni por leyes nacionales o provinciales, y a las salas que no estén regularizada por ordenanzas municipales ni normas locales. En el Ente ya hay relevamientos de algunos sectores, como teatristas y artistas plásticos y visuales.
A partir de allí, se reclama la atención de la situación socioeconómica de los artistas, gestores, docentes de arte y personal técnico y auxiliar (limpieza y mantenimiento) que no tengan relación de dependencia con organismos estatales, el sostenimiento de los espacios culturales independientes y el fomento y la promoción de las prácticas colectivas, colaborativas y solidarias culturales.
Necesidades y respuestas: fondos que quedan en Tucumán
“Desde la Provincia se hicieron muchísimas cosas, pero la crisis es general, no abarca sólo la cultura. Siempre las necesidades son mayores que las respuestas que se pueden dar, más en este contexto de angustia e incertidumbre”, afirmó el presidente del Ente Cultural, Martín Ruiz Torres. El funcionario destacó que esa institución “está generando actividades para que los fondos queden en Tucumán y para los artistas tucumanos, como fue el Septiembre Musical que permitió contratar a 400 artistas, el Mayo de las Letras, o los futuros Festival de Cine Gerardo Vallejo y Semana de las Artes”. “Todo esto está orientado a reactivar el sector con $12 millones distribuidos en la provincia, aparte de la democratización de bienes y servicios culturales en las redes sociales o por la televisión abierta y de cable y la exportación de producciones como la ópera ‘Rita’. Ahora se está terminando la entrega de 105 subsidios a gestores culturales de $5.000 a cada uno y ayudas a 12 bibliotecas populares. Estamos trabajando en otras soluciones, y todo lo que se pueda conseguir va a ser bienvenido”, dijo.








