Qué es Pachama, la idea de un tucumano para salvar el mundo

El emprendimiento de Diego Sáez Gil, un concepcionense de 38 años, permite a las empresas comprar créditos de carbono para compensar el daño que producen al ambiente y así restauran los bosques.

29 Sep 2020 Por Lucía Lozano
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RECONEXIÓN CON LA NATURALEZA. Diego Sáez Gil quiere proteger las yungas tucumanas.

Diego Sáez Gil tenía un gran sueño. Quería hacer algo para ayudar a proteger la naturaleza. Para mitigar el problema del cambio climático. Pero no sabía cómo. Tenía que encontrar una forma creativa de plantearse este desafío así que se tomó un tiempo sabático luego de vender la empresa con la que ideó la primera fábrica de valijas inteligentes del planeta (un producto que llegaron a usar el actor Sean Pean y el corredor Usain Bolt, entre otros). Primero, este emprendedor concepcionense de 38 años se fue dos semanas a Tailandia a meditar en silencio. Luego, volvió a su Tucumán natal y se fue con sus dos hermanos, Juan Pablo y Gonzalo, de viaje al medio del Amazonas.

En esa aventura -en esa reconexión con la naturaleza- empezó a germinar su nuevo proyecto, Pachama. “Luego de haber visto la contaminación industrial en China, de ver la deforestación en la Amazonia, de ver lo que está pasando con el cambio climático, me pasé tiempo investigando y llegué a este emprendimiento”, cuenta.

RECONEXIÓN CON LA NATURALEZA. Diego Sáez Gil quiere proteger las yungas tucumanas.

Así se refiere a Pachama, el proyecto en el que invertirán los dos hombres más ricos del mundo, Jeff Bezos, (fundador de Amazon) y Bill Gates (fundador de Microsoft). En síntesis, según explica Sáez Gil, se trata de un mercado que permite a las empresas que como parte de sus operaciones emiten carbono poder compensar esa contaminación de la que son responsables financiando proyectos de reforestación, para acrecentar los bosques, que capturan carbono de la atmósfera.

En detalle, la cosa es así: reforestar y cuidar los bosques es una de las soluciones más efectivas para combatir el cambio climático, puesto que los árboles capturan el carbono de la atmósfera. Las Naciones Unidas crearon un programa por el cual empresas que están contaminando y tirando carbono a la atmósfera pueden pagar para proteger o reforestar un bosque. Cada crédito de carbono que pagan equivale a la vida de un árbol.

CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO. Sáez Gil cree que hay que restaurar la naturaleza.

“El proceso para certificar el crédito de carbono es muy inestable e ineficiente y por eso no estaba funcionando bien. Ahí es que nace Pachama. Creamos una plataforma online que permite conectar a un dueño de un bosque en cualquier lugar del mundo con las empresas que necesitan comprar esos créditos de carbono y que están dispuestas a pagarle al propietario del bosque para cuidarlo o reforestarlo”, detalla Diego.

El emprendimiento, que ya tiene dos años de vida, se enfocó también en construir herramientas tecnológicas que permitan que la certificación de esa compra de créditos de carbono sea más fácil, utilizando imágenes satelitales e inteligencia artificial. Esta tecnología hace lo que harían los auditores yendo al campo: contar árboles y saber cuánto carbono captura ese bosque, indica.

“Gracias a esto se puede validar que el dueño de un bosque realmente lo está cuidando y le da transparencia al proceso, hace que más empresas confíen e inviertan para resolver el cambio climático, que es a mi entender el mayor desafío que tiene hoy la humanidad”, explica el concepcionense.

Cuenta Sáez Gil que Pachama tuvo de entrada el interés de empresas renombradas de Silicon Valley, y luego enumera otros fondos que lograron atraer: invirtió Amazon y la tenista Serena Williams. También llamó la atención de inversores como Ryan Graves (fundador de Uber) y Chris Sacca (primer inversor en Uber, Twitter e Instagram).

RECONEXIÓN CON LA NATURALEZA. Diego Sáez Gil quiere proteger las yungas tucumanas.

¿Esto podría llegar algún día a tener impacto en los bosques tucumanos?, le preguntamos. “Tenemos por objetivo ayudar a que se protejan cada vez más bosques. Esto puede tener implicancias para Tucumán y para todo el norte de Argentina, gracias a los bonos de carbono. Por ejemplo, estamos analizando un proyecto de reforestación en Tucumán llamado “Seamos Bosques”; hay posibilidades de recibir pagos para proteger nuestras yungas”, adelantó. Y por ello pidió a todos los dueños de bosques que se contacten a través de la página pachama.com para que puedan ayudarlos.

En constante cambio

Diego nació y creció en Concepción. Después de estudiar en la escuela técnica de la Perla del Sur, se graduó en la carrera de Administración de Empresas de la UNT. En 2009 se fue a hacer un master en Barcelona y luego se mudó a Nueva York. Antes de crear Pachama, se había mudado a California, en una casa en medio de las montañas, rodeado de secoyas. Esta casa se quemó hace unas semanas en los recientes incendios, razón por la cual ahora vive en un departamento prestado en San Francisco.

EN LAS YUNGAS. Diego, acompañado por Jorge Bellsola, fundador de Seamos Bosques.

Sáez Gil siempre se destacó por su apuesta a la creatividad. Su nombre recorrió todos los portales con inventos que solucionaban problemas a la gente común, como la valija inteligente. “Tener ideas es lo que en realidad nos ayudó siempre a mejorar las condiciones de vida de la humanidad. Pero hoy por hoy, ante la crisis medioambiental que vivimos, necesitamos pensar en ideas que funcionen a gran escala y que nos permitan ayudar a nuestro planeta”, concluye.

Fondos: ya se consiguieron 5 millones de pesos

“Cuando la covid-19 comenzó a expandirse rápidamente en todo el mundo provocando que los mercados colapsaran, me preocupé por el panorama para obtener fondos y seguir trabajando en nuestra misión de restaurar la naturaleza para solucionar el cambio climático. Así que decidí enviar un par de correos electrónicos y explorar el nivel de interés de los inversores. Después de varias llamadas de Zoom desde mi casa en el bosque (que se iba a quemar unas semanas después), reunimos una ronda de financiación para ayudar a Pachama”, cuenta Diego Sáez Gil. Y detalla que han recibido $ 5 millones de fondos para ayudar a rescatar los bosques del mundo. Amazon, una de las empresas más grandes del mundo, ha hecho la inspiradora promesa de invertir $ 2.000 millones en tecnología para abordar el cambio climático, adelantó.

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