Padres saturados; chicos angustiados: cómo sobrevivir al encierro que lleva más de seis meses

Mirá las recomendaciones de los especialistas para sobrellevar la segunda etapa del año en medio de las restricciones por la pandemia de coronavirus.

26 Sep 2020 Por Miguel Velardez
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Gerónimo Leonardt, juega en la hamaca, después de haber hecho las tareas.

Estar sonriente y, de repente y sin motivo aparente, pasar al llanto. Los niños están hartos del encierro, de no poder ir a la escuela, de no poder ver a sus amigos. Están cansados de las pantallas, en algunos casos, y quieren otras actividades.

Un niño aparece frente a la cámara llorando y pidiendo volver a la escuela. Dice que extraña a sus compañeritos y a su maestra. En el video, que se viralizó esta semana, el protagonista es el hijo de Zulemita Menem, que llora desconsolado por tantos meses de encierro debido a la pandemia de coronavirus.

El llanto del nieto del ex presidente, Carlos Menem, abre un debate sobre qué hacer con los chicos en edad escolar. Este año, muchos de ellos, ni siquiera entraron al aula y, tan solo unos pocos, apenas pudieron asistir una semana de clases.

Después llegó la cuarentena obligatoria. Sin embargo, pasaron más de seis meses y el aislamiento continúa. Entonces ¿cómo afecta esta situación a los niños?...

"No quiero más amigos juguetes, quiero amigas normales, para invitar a la casa", le dijo Emma Maciel a su madre esta semana. La niña, de cuatro años, aseguró que su mejor amiga es "Mora", la perra mascota de la casa. Y que su segundo mejor amigo es "Proto", el perro.

El interrogante abre diversas opiniones entre los especialistas. Daniela Baigorrí, licenciada en psicología infantil, en abril advertía sobre este problema. Ahora, la situación es diferente, aunque tiene los mismos parámetros, resalta Baigorrí.

"Muchos chicos se han adaptado de muy buena forma en cuanto a la virtualidad, que ha sido de mucha ayuda. Pensaba cómo hubiera sido esto en otro momento, sin tener internet, sin las videollamadas, y lo importante que ha sido tener estas herramientas -remarcó-. Me parece fundamental para los chicos, pero el problema es que, como lo muestra el video del hijo de zulemita, lo que se ha perdido en los niños es el tema lúdico", afirmó.

La especialista en psicología infantil insistió en que le hecho de que como seres humanos somos seres sociales. "Necesitamos del otro, y sobre todo los niños, que necesitan esa parte lúdica, que hoy no está porque se termina la calse y se corta el zoom y se cortó todo. En ese momento, ellos dicen que quieren contarle a los compañeros cosas que le pasaron en la vida cotidiana y no lo pueden hacer, porque los padres no tienen tiempo o en la casa hay una sola computadora", explicó.

Emma Maciel con su mejor amiga

El intercambio social entre los niños es fundamental porque les permite elaborar distintos problemas que se les presenta. De ese modo, dice Baigorrí, los niños saben que al otro le pasa lo mismo. "Eso es lo que extrañan: el recreo, el contacto físico, el cuerpo a cuerpo", precisó.

"No quiero hacer la tarea"

El problema que genera el aislamiento tan prolongado es que los chicos empiezan a cambiar de conducta. Hay casos de niños que se rebelan y, como están cansados de la virtualidad, dicen que no van a estudiar o que no quieren hacer la tarea.

"Muchos niños se angustian por este tema. Ellos se preguntan si sus compañeritos van a seguir siendo amigos, porque muchos no tienen la posibilidad de chatear o hacer videollamadas con los amiguitos y estas dudas generan angustias; esta es una época muy especial", resaltó.

Los expertos recomiendan a los padres actuar con paciencia y tomar decisiones adecuadas a las circunstancias. "Lo que me parece una alternativa es -dijo Baigorrí-, por ejemplo, que el niño vaya a la casa de un amiguito, tomando todas las precauciones y que jueguen una hora o que los padres los saquen a dar una vuelta a la manzana o que vayan a la plaza o al parque, o andar en bicicleta, porque esas cosas se pueden hacer con los recaudos del caso, por supuesto", agregó.

Muchas veces los padres no tienen tiempo para dedicarle a los hijos por fuera de la clase virtual. Para colmo, los chicos ya están hartos de esa metodología vía web o para hacer un juego de mesa. "Lo más productivo -insistió Baigorrí-, es que los padres busquen que sus hijos hagan actividades fuera de la casa, porque volver a la escuela, al menos en Tucumán, me parece que es inviable por ahora; lo veo muy lejano por la situación que tiene Tucumán con el contagio", advirtió.

Benjamín y Tomás, al aire libre en un día de sol.

Para los chicos, este aislamiento ha sido como una mudanza sin previo aviso, de un día para el otro. Así lo ejemplicficó Natalia Jiménez, licenciada en psicopedagogía. "Ellos han iniciado el ciclo y sin saber nada han tenido que dejar de ir a la escuela; de alguna manera tuvieron que romper los vínculos con sus compañeros, con los docentes, con el espacio físico de la escuela -dijo-; como una mudanza sin aviso y sin previa organización: mudar la escuela a la casa".

La especialista insitió en que hubo una primera etapa del aislamiento en que los chicos debieron acatar la situación a lo que fueron expuestos como hacer cosas frente a una pantalla. "Ahora, en esta segunda parte del año -agregó Jiménez-, se siente una mochila mucho más pesada de incertidumbre, de sentimientos, que ya empiezan a expresarse como la molestia de la situación, lo que implica alejarse de la escuela y de no poder disfrutar de un parque, de una salida con amigos; de alguna forma hemos roto el vínculo social, familiar", precisó.

De la alegría al llanto

"En esta etapa del año y el tiempo del aislamiento, los chicos lo están expresando. Veo mucha irritabilidad, angustia,  ansiedad, cambios del humor; los chicos pueden estar contentos y de repente lloran sin ninguna explicación y no es nada menos que una expresión de angustia a toda la situación que están viviendo", explicó.

Natalia Jiménez está convencida que una manera de encontrar alivio a esta pesada carga depende de los adultos.

Los niños necesitan una inyección de alegría, aunque sea a través de una pantalla, aseguró Natalia Jiménez.

La experta dijo que nadie esperaba que esta situación durara tanto tiempo. Además, resaltó que en este momento, se vive una situación más compleja que al comienzo (en marzo) y es difícil saber cuándo va a pasar.

La psicopedagoga insistió en que los chicos necesitan realizar actividades que le generen diversión como escuchar música, bailar, gritar. "Invito a los docentes a que dejen de lado un poco la cuestión pedagógica y busquen actividades diferentes. Y a los padres que no permitan que los chicos se hundan en las pantallas, porque es un círculo de angustia, donde no hay motivación y debemos ayudarlos en este momento. Veo muhcos chicos que pasan por esta situación y es normal, porque están expresando lo que están elaborando: el enojo, el miedo y la incertidumbre. Es normal, pero tenemos que actuar en ese sentido", afirmó.

Lo que recomiendan los expertos es hacer actividades por fuera de las pantallas. En la medida de lo posible. Natalia Jiménez ofrece estos consejos:

- No dejemos a los chicos hundirse en las pantallas.

- Deben tener rutinas.

- Planificar actividades que les gusten.

- La música es clave; que de repente puedan disfrazarse, bailar.

- La vestimenta es importante. Hay que vestirlos para una salida y dar una vuelta a la manzana, aunque más no sea.

- Están aislados del colegio, de la familia, entonces hay que buscar las formas de conectarlos con un amiguito.

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