Con la basílica casi vacía y sin procesión se conmemoró la Batalla y el día de La Merced

En un año atípico, con casos de covid-19 en aumento, se recordó ayer el 208° aniversario de la Batalla de Tucumán y se celebró la fiesta de Nuestra Señora de La Merced, patrona de la provincia y Virgen Generala. La tradicional misa se ofició en la basílica sin fieles. Tucumanos consultados por LA GACETA contaron cómo vivieron esta jornada, tan importante para todos y tan diferente a años anteriores

25 Sep 2020
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En un año atípico, con casos de covid-19 en aumento, se recordó ayer el 208° aniversario de la Batalla de Tucumán y se celebró la fiesta de Nuestra Señora de La Merced, patrona de la provincia y Virgen Generala. 

La tradicional misa se ofició en la basílica sin fieles. Tucumanos consultados por LA GACETA contaron cómo vivieron esta jornada, tan importante para todos y tan diferente a años anteriores.

Luis Yanicelli: el presidente del instituto belgraniano contó cómo pasó el día

“Tiene una parte de tristeza porque la verdad es que la reunión en la plaza Belgrano es muy motivante, a mí personalmente me emocionaba mucho, compartía mucho con la gente”, dijo Luis Yanicelli, presidente del Instituto Belgraniano, a LA GACETA. Yanicelli vivió esta celebración desde el interior de su casa, con su familia.

Además, el historiador destacó que este año es la segunda vez en la historia de la provincia que no se hace la típica procesión del 24 de septiembre. “La anterior fue en 1812, debido a que ese mismo día ocurrió la Batalla de Tucumán y por razones lógicas no se podía hacer una procesión. En esa ocasión, sin embargo, se la hizo un mes después, el día que se hizo el acto en el que Belgrano le pone el bastón de mando y la designa generala del Ejército. Así que esta es la segunda vez desde la fundación de Ibatín, hace más de 400 años, que no se hace la procesión”, dijo el historiador, que debió unirse a diferentes reuniones por Zoom para decir una palabras a las escuelas que se lo solicitaron. “Lo positivo de esto es que un día tan caluroso como hoy puedo estar con alpargatas y pantalón corto en las reuniones”, comentó en tono jocoso, aunque aclaró que se viste con camisa para verse más formal en las videollamadas.

Hermanas Esclavas: Margarita barrionuevo, monja del colegio, en una jornada diferente

“Fue un día especial, distinto, pero con mucha devoción y alegría”, dijo Margarita Barrionuevo, monja del colegio Hermanas Esclavas. En el establecimiento hicieron una peregrinación virtual que transmitieron por las redes sociales. “Íbamos a peregrinar a Catamarca, pero no se pudo. Entonces, como no pudo venir la Virgen aquí, hicimos la peregrinación mariana y rezamos juntos por las redes”.
“La Virgen de La Merced convoca a todo el mundo, creyentes y no tan creyentes. Me tocó ir en procesión y encontrarme con gente que me decía que no era católica, pero que creía en la ‘vigencita’”, contó apenada porque este año no hubo procesión. Sin embargo, se mostró sorprendida por la cantidad de personas conectadas a la transmisión de Facebook durante las primeras horas de ayer. “Había más de 1.500 personas viendo, y no sé en las otras redes… No se puede peregrinar, pero estoy segura de que hoy (por ayer) estaría lleno de peregrinos rezando y pidiendo”.

“Esto fue muy fuerte para todos. Es doloroso porque uno no puede verla físicamente, así que estoy viviendo la presencia de la Virgen de una forma muy especial. Ella nos hace sentir su presencia desde el ánimo, desde el primer momento, desde temprano hubo mucha gente saludando, pidiendo sus intenciones”, finalizó.

Abel Álvarez: el párroco de la Basílica de la Merced reflexionó sobre esta fecha

Abel Néstor Álvarez, párroco de la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, entre tantas ocupaciones que tuvo durante el día encontró un tiempo para hablar con LA GACETA e hizo una breve reflexión sobre esta fecha tan importante, atravesada por la pandemia. “En este día tan especial en el que recordamos la gesta de la Batalla de Tucumán, tan importante para la historia argentina y la libertad de nuestro pueblo, también para los cristianos es una fiesta de nuestra Madre de La Merced. Creo que es una hermosa oportunidad para unir ambas celebraciones: nuestra responsabilidad civil con nuestra fe cristiana”, explicó. Y es desde ese punto -agregó- que debemos tratar de tener una mirada de la historia especial, aprendiendo del pasado para hacernos responsables de nuestro futuro.

Según el párroco, debemos estar juntos para construir ese futuro, y así salir adelante de esta situación, siendo responsables en estos tiempos actuales. Para eso llamó a cuidar nuestra vida y respetar también la vida del otro. “Entonces es el momento ideal para pedirle a la Virgen de la Merced que nos ayude a hacer lo que Dios dice, a descubrir su voluntad y saber que podemos creer en la esperanza”.

Isadora Aráoz: cerca de la Basílica no se sintió el clima festivo de otros años

En las cercanías de la Basílica de La Merced no se vivió el momento festivo típico de la fecha. Apenas unas campanadas recordaron a los fieles la llegada del 24 de septiembre, un día tan importante para el pueblo tucumano. “Fue muy triste que la Virgen no saliera a la calle, solo la sacaron hasta el atrio. Ayer a las 12 (por la noche del miércoles) se escucharon algunas campanas, pero nada más. No hubo fuegos artificiales como todos los años”, relató Isidora Aráoz, una vecina de la zona que todos los años vive la festividad con mucha emoción.

Sin multitudes, ni empanadas, ni cantos, se sintió casi como un feriado más, cuando usualmente en la zona se vive de un modo especial, con un clima alegre y religioso. “Todos los años pasa la Virgen y toda la procesión por la puerta de mi departamento. Yo siempre le tiro pétalos de flores y la acompaño algunas cuadras mientras rezo, pero esta vez no fue así. Se sintió algo vacío, la verdad que la extrañé mucho”, continuó Aráoz, que ya había separado los pétalos para arrojarle a la Virgen este 2020.

Juan Suárez: miembros del Fortín Gaucho Virgen Generala hicieron guardia de honor

En el aniversario de la agrupación Fortín Gaucho Virgen Generala, algunos de sus miembros pudieron hacer la guardia de honor en el atrio del templo, desde las 11 hasta apenas pasado el mediodía. “Tuvimos el inmerecido privilegio de hacerle esa guardia de honor a la Virgen Santísima. Durante ese lapso sentí una gran emoción y al mismo tiempo un profundo sentimiento religioso. Una especie de obligación de rezar y pedir por todos los tucumanos a la Virgen, ya que la teníamos tan cerca y podíamos establecer con ella ese contacto tan directo”, dijo, orgulloso de lo que había vivido, Juan Suárez, presidente de la agrupación.

Cuando aprovecharon para rezar, Suárez señaló haber visto desde su lugar como algunas personas se acercaban, siempre tomando las medidas sanitarias correspondientes, en fila y guardando distancia entre sí, y elevaban sus plegarias cargadas de esperanza a la imagen de la Patrona de Tucumán. “Vimos la emoción de muchos ojos tucumanos que brillando se dirigían a esa imagen tan venerada y antigua, porque nos acompaña desde la fundación de Ibatín. Vimos a un hombre grande, diría un anciano, que estuvo mucho tiempo, rosario en mano, rezando”. También recordó ver a una mujer que se acercó con sus dos hijas, se arrodillaron y rezaron el rosario entero. “Como esos hubo muchos creyentes que fueron con fe, devoción y esperanza en la Madre Común de todos los tucumanos”.

(Producción periodística: Homero Terán Nougués)

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