Las claves para enfrentar el problema de las quemas

24 Sep 2020 Por LA GACETA

Las columnas de fuego y de humo; las amplias superficies renegridas y la molestia en los ojos y la garganta. Para los tucumanos que transitan por los alrededores de las ciudades y por las rutas de la provincia es habitual ver y sentir la quema de pastizales, de basura y de cultivos. No es habitual que suceda en pleno corazón de San Miguel de Tucumán, más específicamente, en el Parque 9 de Julio. Los ciudadanos y las autoridades vienen advirtiendo en estas páginas y en nuestros foros sobre la proliferación de esta práctica, relacionada, según los especialistas, con viejas costumbres agrícolas y culturales y con el vandalismo. No es un problema nuevo, pero se agravó.

La directora de Espacios Verdes de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, Valeria Amaya, se mostró preocupada en un móvil de LA GACETA Play por el aumento de la frecuencia con la que se registraron incendios en el principal espacio verde de la provincia. Desde el inicio de la cuarentena, deben intervenir o llamar a los bomberos al menos una vez al mes. “Tenemos que estar alertas y detrás de estas situaciones. No encuentro explicación a lo que está pasando. Es un año muy seco en el que casi no hubo lluvias y el pasto está seco, cualquier cosa puede generar un incendio importante. Es un daño a los pastos y árboles porque muchos no van a volver a crecer; al medio ambiente y a la salud de todos”, lamentó la funcionaria.

De acuerdo con datos de Defensa Civil provincial, en lo que va de este año se reciben en promedio 50 denuncias diarias vinculadas con distintos tipos de quema. Inclusive, los daños fueron más allá y hubo llamaradas que en las últimas semanas amenazaron casas y causaron apagones al afectar tendidos eléctricos.

La situación es tan preocupante, que está en la agenda del Comité Operativo de Emergencias (COE), organismo que se conformó para afrontar la pandemia por la Covid-19. La salud se ve comprometida, porque el humo y los residuos afectan el sistema respiratorio y las defensas en este contexto complejo. En una reunión especial en ese ámbito, se dio a conocer que los peores incendios se producen por quema de caña.

En cuanto al sector productivo, el secretario de Medio Ambiente, Alfredo Montalván, afirmó que fuera de zafra se trabaja en la prevención y la educación ambiental y que durante la campaña llevan adelante actuaciones administrativas. En la página oficial del Gobierno se da cuenta de que en la provincia están certificadas 40.000 hectáreas que realizan cosecha en verde. En total, hay 270.000 hectáreas con caña. Se avanzó, pero la pandemia frenó la certificación, se explica. En paralelo, la Mesa de Gestión Ambiental (participan el INTA, la Estación Experimental, ingenios y la Provincia) viene trabajando desde hace una década en la problemática. En la Legislatura, por otro lado, se definió agilizar los procedimientos de sanción y endurecer las multas.

Lo que sucede en el parque da cuenta de que las quemas se agudizaron en los últimos seis meses y que ya no sólo afectan zonas rurales o periféricas de las ciudades. A las que se dan en los campos de caña o en los barrios por los residuos se suman las que son generadas por el vandalismo y la desaprensión. La situación se agravó y los esfuerzos estatales y de los sectores institucionales productivos parecen no alcanzar. Los especialistas subrayan que la educación ambiental y el compromiso ciudadano son claves para revertir este preocupante avance.

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