Ruth Bader Ginsburg fue la voz resonante del progresismo en la Justicia estadounidense

Defensora de los derechos de la mujer y de causas contra la discriminación, su sucesión en la Corte Suprema genera disputas en el país.

21 Sep 2020
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AFECTO. Velas y flores frente a la sede de la Corte, en Washington. reuters REUTERS

NUEVA YORK, Estados Unidos.- Ruth Bader Ginsburg, fallecida a los 87 años después de una larga batalla contra el cáncer de páncreas, era una mujer pequeña pero con influencia enorme como defensora de los derechos de las mujeres y como líder de la fuerza progresista en la Corte Suprema de Estados Unidos, desde 1993.

Ícono del feminismo y del pensamiento progresista en Estados Unidos, Joan Ruth Bader nació en 1933 en el barrio de Flatbush, en la ciudad de Brooklyn, Nueva York.

Hija de inmigrantes judíos, fue una de las primeras nueve mujeres que se inscribieron en la Escuela de Derecho de Harvard, en una época en la que el decano obligó a sus estudiantes a decirle cómo podían justificar que ocuparan el lugar de un hombre en su escuela.

Mientras estudiaba en Harvard hacía malabares para permanecer en la escuela mientras criaba a su primera hija, Jane, y su marido luchaba contra el cáncer. Finalizó sus estudios en la Universidad de Columbia y tuvo un segundo hijo, James. Aunque fue una de las mejores estudiantes de su clase, tuvo que luchar para iniciarse en la profesión. En el mundo académico, enseñó en las universidades de Rutgers y Columbia, como una de las pocas mujeres del personal.

Campeona de la igualdad

“Tenía tres puntos en contra: uno, era judía; dos, era mujer, pero la estocada final fue que era madre”, dijo en una entrevista con la CBS en 2016.

En la década del 70, la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU) reclutó a Ginsburg para litigar casos de discriminación sexual, y en 1972 fundó la sección de derechos de la mujer dentro de esa organización.

Para 1980, el entonces presidente, Jimmy Carter, la propuso para la Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Distrito de Columbia. En 1993, Bill Clinton la postuló a la Corte Suprema, con lo que se convirtió en la segunda mujer y la primera judía en llegar al tribunal más alto del país.

TITÁNICA. RGB fue insipiradora para una generación de juristas.

Uno de sus casos más importantes y tempranos en la Corte fue el llamado “Estados Unidos vs. Virginia”, que anuló la política de admisión de solo hombres en el Instituto Militar de Virginia.

Su frase “yo disiento” se convirtió en parte de su improbable legado como ícono de la cultura pop. Su cara enmarcada por anteojos de montura oscura adorna remeras, tazas y trajes de bebé, y su vida fue retratada en dos películas, en 2018: el documental “RBG” y la película “On the Basis of Sex” (traducida como “La voz de la igualdad”).

Las banderas del Congreso y de la Casa Blanca ondearon a media asta desde el sábado, y durante el fin de semana, centenares de personas, entre ellos muchos jóvenes, se reunieron espontáneamente delante del edificio de la Corte Suprema para rendirle homenaje, depositando velas y flores. La candidata a la vicepresidencia por el Partido Demócrata, Kamala Harris, y su esposo, Douglas Emhoff, se sumaron a una multitud en los alrededores de las escalinatas de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos en Washington.

Republicanos y demócratas también le dedicaron elogios. “La jueza Ruth Bader Ginsburg luchó hasta el final con una fe inquebrantable en nuestra democracia y sus ideales”, tuiteó el ex presidente Barack Obama.

Era una “campeona del derecho”, según el secretario de Estado Mike Pompeo; “una pionera, apasionada por sus causas”, de acuerdo con el senador Lindsey Graham, cercano del presidente; y una jurista “admirada” e “influyente”, según el fiscal general, Bill Barr.

“Mi deseo más ferviente es no ser reemplazada hasta que haya un nuevo presidente”, escribió como última voluntad. Sin embargo, el presidente Donald Trump presentará un candidato antes de los comicios del 3 de noviembre.

Ginsburg murió, a los 87 años, el viernes por la noche, tras una batalla con el cáncer de páncreas, dándole Trump una oportunidad para expandir la mayoría conservadora en el máximo tribunal del país, en momentos de profundas divisiones y poco antes de la elección presidencial. (Reuters-Télam)

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