Excavaban frente a la Catedral y se dieron con un hallazgo que entusiasma a los expertos

Los obreros que trabajan en la remodelación de la plaza Independencia se toparon con vestigios del "viejo" Tucumán.

16 Sep 2020

Las vías del tranvía que circulaba por la plaza Independencia vieron el sol al cabo de medio siglo bajo el asfalto. Obreros que llevan adelante las obras de remodelación desenterraron los antiguos rieles de acero y durmientes de quebracho en 24 de Septiembre al 400, frente a la Catedral. Por allí corrían los coches del tranway, cuya vida útil se apagó en los años 60 del siglo pasado. El hallazgo entusiasma a los expertos en patrimonio, que buscarán la manera de preservar esos restos, tarea complicada pero no imposible de acuerdo con las experiencias registradas en otras ciudades del país y del resto del mundo.

Al perforar la calzada, obra necesaria para instalar los nuevos desagües, los empleados se toparon con la línea del tranvía, enterrada apenas 10 centímetros por debajo de la capa asfáltica y casi pegada al cordón de la vereda. A diferencia de los restos aparecidos hace algunas semanas sobre Laprida, aquí llama la atención el buen estado de conservación de los rieles. Más adelante en la excavación, cerca de la esquina, quedaron a la vista la doble vía (la que seguía hasta el Bajo y la que doblaba a la izquierda) y la caja que servía para hacer el empalme de acuerdo con la dirección que llevaba el coche.

LA GACETA / Foto de Inés Quinteros Orio

Son los hallazgos más interesantes desde que comenzaron las tareas en la plaza, según apuntó el arqueólogo Sergio Rendace, contratado por la Dirección de Patrimonio para monitorear las obras desde el punto de vista histórico. Hasta aquí se habían obtenido pequeños restos de cerámica y de metal, huesos de vaca y clavos, casi todos correspondientes al período colonial. El trazado del tranway, un clásico urbano de la primera mitad del siglo XX, constituye un legado más moderno, pero igualmente valioso y apreciable.

El tranvía eléctrico apareció a finales de 1909 en San Miguel de Tucumán. Había siete líneas y 24 coches en total (cerrados, angostos y con 28 asientos; las ventanillas no tenían vidrios). Una ordenanza municipal del 12 de octubre de 1965 les dio de baja, pero la línea que circulaba frente a la Catedral ya se había clausurado en 1961. Esos son los rieles que dormían en la memoria y, de repente, despertaron en el corazón de la ciudad.

Comentarios