Usurparon, y 10 días después comenzaron a vender los lotes

Denuncian una ocupación en Villa 9 de Julio. Los dueños aseguran que invadieron la tierra que es suya desde hace más de 100 años. Los vecinos también tienen miedo.

LA PRUEBA. Los usurpadores ya levantaron precarias viviendas donde se instalan para cuidar las parcelas que ocuparon y que ahora están vendiendo. LA PRUEBA. Los usurpadores ya levantaron precarias viviendas donde se instalan para cuidar las parcelas que ocuparon y que ahora están vendiendo.
Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 13 Septiembre 2020

José Paolo Fahoto llegó de su Italia natal a principios del siglo pasado. Después de años de trabajo, logró comprar seis hectáreas en Villa 9 de Julio, cuando ese sector de la ciudad aún era zona rural, para cultivar la tierra y sus sueños de una vida mejor. Esa pasión por el trabajo se la transmitió a su hijo José Antonio que hoy tiene 79 años. Hasta antes de retirarse, se dedicó a la producción de verduras que vendía en el ex Mercado de Abasto primero y en el Mercofrut, después. Su sueño, era morirse tranquilo en la casa que habitó toda su vida. Pero pareciera que ese deseo corre peligro.

“El 20 de agosto estaba trabajando y me llamaron mis padres para avisarme que había movimientos en nuestras tierras. Después se comunicaron otros vecinos para decirme que se estaban instalando. Cuando llegué, me encontré con un montón de gente que ya estaba instalada, no se pude hacer nada”, comentó Iván Fahoto, que es administrativo del hospital Avellaneda.

Las tierras de la familia Fahoto están ubicadas en la Diagonal Norte al 2.400, al frente del barrio Seoc III. “Fue una ocupación organizada, no tenemos dudas. El día que se instalaron había una mujer que estaba organizando todo. Les decía dónde se tenían que poner, qué espacio debían ocupar, quiénes tenían prioridad y quiénes no tenían lugar. No sé si estaba apoyada por algún político, pero sí que había sido algo planificado por alguien que tiene cierto poder”, agregó el vocero de la familia damnificada.

Los Fahoto viven en la antigua casa de la quinta. Siempre lo hicieron porque sentían que esa casa era parte de sus cuerpos. Dentro de esas cuatro paredes están protegidas miles de recuerdos. De los buenos y de los malos. Pero de pronto, todo cambio.

“Estamos rodeados de los usurpadores. Ya no veo las tierras de mis abuelos, sino chozas de gente que se robó nuestras parcelas. Cintas de plásticos con el que marcaron el terreno. Me duele en el alma lo que está pasando, no hay derecho a que toda una familia pierda lo que es nuestro hace más de 100 años”, agregó.

Pasa de todo

Iván Fahoto dice que desde hace casi un mes que no puede dormir tranquilo. “Todas las noches hay incidentes. Se escuchan discusiones de la gente por las tierras y hasta tiros. Es muy doloroso lo que está pasando. Pero lo que más bronca me da es que la gente que está ahí no necesita. Se metieron para venderlas después”, comentó.

Los vecinos del barrio Seoc III coinciden con la versión que aportó el dueño de la propiedad. “Se los escucha decir que piden entre $15.000 y $20.000 para quedarse con una parcela. Les mienten diciendo que de ahí no los sacará porque hay alguien de muy arriba que los apoya. También aseguran que en cualquier momento llegará Edet para poner los medidores y, cuando eso ocurra, de ahí no se mueven más”, indicó María del Carmen Heredia.

“Estamos muertos de miedo porque no sabemos quiénes se instalarán a vivir aquí. Los que están ahora son unos pícaros. Todos tienen autos y motos, el drama es que ellos están haciendo negocios. Dicen que la mayoría son trabajadores del Estado y que buscan hacerse unos pesos extras, pero con las tierras de otros”, señaló Juan Carlos Pereyra. “Mi hijo está recuperándose de sus adicciones. Y los mismos tipos a los que les compraba la basura que le vendían están buscando quedarse ahí. Eso significa que esta tierra se llenará de transas”, agregó en una entrevista con LA GACETA.

Iván Fahoto contó que su abuelo, temiendo que algún día usurparan las tierras, tenía alambrada la finca. “Pero desde hace un par de meses comenzaron a robar los postes y los alambres. Recién ahora nos damos cuenta que esto estaba totalmente organizado. Hay dos cosas que nos molestan mucho. La primera es que varios de los usurpadores son gente conocida, que tienen dónde vivir y que no tenía necesidad de quedarse con nuestras tierras. La segunda -agregó- es que los ocupantes nos dicen que se metieron para que haya más seguridad en la zona. Y la seguridad se las tiene que brindar el Gobierno, no nuestras tierras”, concluyó.

Esperanza

“Confiamos que la Justicia actuará rápido”

“Cumplimos con todos los pasos legales que podíamos haber dado. Esperamos una pronta respuesta de la Justicia”, indicó Iván Fahoto, nieto del dueño de las tierras usurpadas en Villa 9 de Julio. “Hicimos la denuncia policial y ellos se presentaron en el acto. Hicieron un relevamiento por el lugar, les mostramos los papeles y nos dieron la razón, pero reconocieron que sin una orden judicial ellos no pueden desalojar a nadie”, concluyó.

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