“Creo que este es un hecho más de la terrible inseguridad que se vive en la provincia”, aseguró Mauricio Paradi, el joven que fue víctima de un secuestro extorsivo hace una semana. “Pero me duele más que nadie haya hecho nada hasta el momento. Me siento desamparado, pero no tengo miedo”, agregó en una entrevista exclusiva con LA GACETA.
- ¿Por qué asegura que se trata de un hecho de inseguridad?
- Porque no fui la única víctima de esta banda. En la casa donde me tenían a mí había otra persona que estaba pasando por la misma situación. Escuché que también pedían rescate para que lo soltaran. Me di cuenta porque estaba gritando por los golpes que le dieron.
- ¿Qué pasó con esa persona?
- No lo sé. No la pude ver ni nada. En el diario no sacaron nada, por lo que creo que no hizo la denuncia. Me pregunto cuántos casos más como estos se pueden haber registrado en la provincia.
- ¿Y cómo fue su caso?
- Venía después de trabajar y, cuando estaba por entrar a casa, se presentó una pareja que se identificó como policías. Me querían llevar de prepo, pero como me resistí, aparecieron al menos otros tres hombres y me sacaron a los empujones. Me pegaban para que saliera de ahí y para que me quedara callado. Luego me hicieron subir a un auto donde había cinco personas y los otros huyeron en otro vehículo. Luego me pusieron una bolsa negra en la cabeza y no pude ver más.
- Está hablando de una banda integrada por al menos siete personas…
- Sí. Era un grupo bien organizado. A mí me subieron en una camioneta de alta gama y tenían otro vehículo. Además me llevaron una casa que yo creo que es en la Jujuy al final. No era una vivienda cualquiera. Estaba preparada para tener gente cautiva. Está claro que no eran unos oportunistas. Las piezas tenían cama y televisores. Esa vivienda estaba preparada para tener personas y para ser usada como aguantadero.
- ¿Cuánto tiempo lo tuvieron secuestrado?
- Estimo que desde que me levantaron hasta que me soltaron fueron entre dos y tres horas.
- ¿Cómo viviste esas horas?
- Como si estuviera vivienda una película de terror. Me golpearon muchísimo para que mis parientes se movilizaran. Fue terrible lo que pasé. Fueron durísimos los golpes, pero también lo fueron las amenazas de que me matarían. Me hacían transmitir el miedo para que mis familiares juntaran el dinero para pagar el rescate.
- ¿Por qué cree que lo eligieron como víctima?
- Todavía no tengo una respuesta para esa pregunta. Trabajo desde muy chico, todos los días y desde muy temprano. No paro desde las 7 de la mañana hasta las 23 como mínimo. Lo ayudo a mi suegro (José “Pepe” Mora, dirigente del justicialismo en Villa 9 de Julio) con la venta de zapatillas, tengo una casa de venta de comidas y un delivery de bebidas. Al analizar el celular que se les cayó puedo decir que me estaban siguiendo desde hace unos días.
- ¿Entonces no fue un secuestro al voleo?
- No. Me imagino que ellos sabían que a esa hora podía haber tenido plata de las cobranzas que realizo todos los días. Pero nada que ver, estoy lejos de ser un millonario. Después, cuando me tenían en la casa secuestrado, me pedían que les entregara hasta $4 milllones para que me dejaran en libertad. Hablaban de cuestiones de droga y otras cosas...
- ¿No se trató de un secuestro por cuestiones vinculadas a las drogas?
- Nada que ver. Pregunten en todos lados quién soy. Jamás estuve vinculado al tema de drogas. Nunca consumí nada. Pero hay otros temas que son muy oscuros, de los que nadie habló.
- ¿A qué se refiere?
- A que los secuestradores actuaron con ropa, una placa, armas y tenían una radio con la frecuencia policial. Pero después hubo otras situaciones más extrañas en la que quedó bajo sospecha la policía. Por eso no puedo contarles nada a ellos. ¿Usted le contaría lo que pasó a alguien que cree que está involucrado en el delito que cometió? Pasaron muchas cosas esa noche.
- ¿Qué tipo de cosas sucedieron?
- Fue con el tema del rescate. Mis allegados juntaron el dinero y acordaron ir con policías a pagarlo en la zona del Mercofrut. Ahí le avisan a mi hermano que me habían liberado. Salió volando hasta la comisaría de Los Aguirre para verme porque a él solo le importaba saber cómo estaba. Le dejó los $200.000 a los policías para que entregaran. Nos dijeron que sí lo habían hecho y no atraparon a los que fueron a buscar la plata que se había reunido. Y después no hicieron nada.
- ¿Cómo que no hicieron nada?
- Y sí. No hicieron nada. Nunca fueron a buscar a los delincuentes que me secuestraron. Tenían el celular que se le cayó a uno de ellos y una tarjeta alimentar que también estaban a su nombre. ¿Hicieron algo? No. Nada. Mi familia tenía más datos.
- ¿Por qué dice eso?
- Mis parientes lograron desbloquear el celular que se le había caído a uno de los delincuentes. La subieron a Facebook y decenas de personas les contaron quiénes eran, dónde vivían y a qué se dedicaban. Los investigadores de la Policía no hicieron nada, pero nada.
- Los investigadores dijeron que usted y sus parientes no habían aportado ningún dato...
- No podíamos hablar con ellos porque sospechábamos que estaban involucrados. Después, en la fiscalía tampoco nos quisieron tomar declaración. Nos dijeron que ya nos llamarían. No me pusieron ni siquiera una custodia policial en mi domicilio. Es de terror lo que sucede en nuestra provincia y nadie dice nada.
- Pero solicitaron medidas a la Justicia…
- No sé absolutamente nada. No confió en la policía de Tucumán. Creo que tengo motivos suficientes para desconfiar. Pedí hablar con la Policía Federal. Y ayer (por el viernes) me dijeron que no podían hacer nada porque no había llegado la causa a sus manos. Estoy desamparado y estas personas siguen libres como si nada.
Las claves del caso
El hecho
Mauricio Paradi, de 23 años, fue secuestrado el sábado 30 de la puerta de su casa del pasaje 1° de Mayo al 1.000. Lo liberaron después de que su familia pagara un rescate de $200.000.
El acta
La Policía dijo que fueron los allegados a la víctima los que se encargaron de abonar el rescate. Los allegados desmienten esa versión y dijeron que los uniformados se quedaron con el dinero.
Demora
Lacausa estuvo en manos de la fiscala Mariana Rivadeneira. Recién el miércoles, el juez Cardozo declinó la competencia al entender que era un caso de la Justicia Federal.
Sin respuesta
La Policía pidió autorización el lunes para realizar allanamientos y detenciones en contra de los integrantes de la banda. Pero nunca recibieron respuesta alguna sobre sus pedidos.
Sin novedad
Hasta el viernes a la tarde el fiscal federal Pablo Camuña no había recibido la causa al declinar la justicia ordinaria la competencia. A una semana del hecho, el caso sigue estancado.








