Blanco tomó una decisión de vida

Dejó de dirigir Monteros Voley, volvió a Instituto Pellegrini y compartirá más con su hija.

01 Sep 2020 Por Mariana Apud
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EN EL HOGAR. La pelota también los acompaña y une en el living de casa. fotos gentileza de marcos blanco-augusto maldonado (prensa instituto pellegrini)

“Fue una decisión de vida”, fue la contundente respuesta de Marcos Blanco, ex técnico de Monteros Voley y desde hace casi tres meses DT del equipo de primera masculino de Instituto Pellegrini que compite en el torneo de la Federación Tucumana de Voley. ¿Por qué el cambio de la máxima categoría del voley argentino al torneo local? “Con la finalización de la Liga Argentina, más la pandemia, se dio la oportunidad de empezar a convivir más con mi hija y no le encontraba mucho sentido que esté tanto tiempo sola”, explicó.

“El voley profesional es estar con la valija armada”, sentenció Blanco. Los viajes hacia el sur de la provincia y los que implica jugar uno de los torneos deportivos más federales del país no son del todo compatibles con el deseo de compartir más con su hija Rocío Blanco Reifschneider, de 14 años.

Por ello es que el ex jugador preparó la cancha. Planteó la situación en Monteros Voley y entre las dos partes buscaron la salida más equilibrada para que todos terminen felices. Y así fue porque de la institución monteriza comprendieron a Blanco. Él, conociéndose a sí mismo, dejó en claro que iba a ser muy difícil que no siguiera vinculado de alguna manera al voley.

Entre entrenamiento y entrenamiento que Rocío realizaba en el “tricolor”, dónde su padre jugó y prácticamente se formó en el deporte de la red alta, Blanco empezó por iniciativa propia a hablar con los dirigentes. Las charlas derivaron en el vínculo actual. “Me alegra porque estamos más tiempo juntos”, da cuenta Rocío confirmando que la decisión de vida que tomó su papá tiene éxito.

Si bien Blanco entrena al primer equipo masculino, es quien observará a todos los planteles de la institución y mantendrá el contacto con los entrenadores. Rocío es una jugadora que deberá observar. “Que me vea cómo voy creciendo como jugadora, es otra alegría”, dijo la joven que aún está eligiendo qué puesto ocupar en la cancha.

“Estoy agradecido al deporte que me da esta oportunidad de vivirlo al lado de mi hija. Ella probó muchos deportes, pero nunca fui insistente con el voley. Es como elegir una carrera universitaria”, calificó Blanco la relevancia que para él tiene la elección deportiva.

“No me meto porque lo quiero disfrutar como padre más que como entrenador. Quiero mantener distancia con eso. Ella me ve como papá y yo a ella como jugadora, pero no quiero que sienta esa presión de ‘es la hija de Marcos Blanco’. Sino que es Rocío Blanco Reifschneider, una jugadora que tiene la suerte de que su papá sea entrenador de voley”, reconoció el técnico. “Mis ganas de jugar al voley no tienen que ver con que mi papá ame tanto este deporte. Tiene que ver con que me gusta jugarlo”, coincide con su padre la jugadora. Como él, Rocío tomó la decisión en el colegio Giosué Carducci, en primer año. “Fue ahí dónde empezó mi cariño por el voley”, explicó Rocío.

Obviamente, su decisión de jugar en Instituto Pellegrini tuvo mucho que ver con lo que Blanco vivió con esa camiseta. Torneo local, Regionales, TNA y Primera, por todas las categorías de clubes el “tricolor” lo tuvo a Blanco. “Es el club donde terminé enamorándome de éste deporte; es mi casa. Monteros Voley es el lugar que me permitió codearme en otro nivel. Son dos lugares que aprecio mucho”, agradeció Blanco que entre restricciones, flexibilizaciones, retrocesos de fases y demás idas y vueltas de la pandemia debe ingeniárselas para trabajar. “Empecé el 6 de julio. Hubo algunas prácticas con protocolos de entrenamientos reducidos y aislados. Trabajamos virtualmente ahora, lunes, martes, jueves y viernes enfocados sobre todo en la preparación física y haciéndo que los jugadores salten para acumular una cierta cantidad de saltos diarios, clave para este deporte”, detalló Blanco.


La selección siempre está en los planes

Hace tres días se cumplió un año de la obtención de la medalla de bronce de Argentina U19 en el Mundial de Túnez. Blanco fue asistente del entrenador Pablo Rico. Al haber sido técnico de Monteros Voley en la temporada pasada, Blanco optó por no seguir en los procesos de selección. “Siempre están las ganas de volver. Aprendí muchísimo porque hay un staff muy capacitado”, elogió.


Pronóstico de Liga

Blanco, además de haber dirigido Monteros Voley fue también asistente de Alejandro Grossi hace dos temporadas. Tiene fundamentos para analizar lo que puede suceder en la próxima Liga de Voleibol Argentina. “Es un año de transición por la pandemia y porque muchos jugadores se fueron. Quizás el nivel de juego baje y suba la cantidad de equipos porque, económicamente, puede ser más accesible. Son transiciones  que hay que enfrentarlas y saber capitalizarlas. No mirar a corto plazo”, analizó.

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